Los fiscales de Milán continuaron el viernes su implacable investigación sobre árbitros, realizando una sesión maratónica de siete horas que incluyó al gerente de árbitros del Inter, Giorgio Schenone, al nuevo designador de la Serie A, Dino Tommasi, y al expresidente de la AIA, Antonio Zappi. Aunque ninguno de los tres fue formalmente investigado, la duración del testimonio de Schenone (más de tres horas) subraya la gravedad de la investigación.
El caso gira en torno a una presunta manipulación de las designaciones arbitrales durante la semifinal de la Copa Italia de la temporada pasada entre Milán e Inter. Según conversaciones intervenidas entre el exdesignador Luca Rocchi y el jefe de operaciones de videoarbitraje, Stefano Gervasoni, una reunión de abril de 2025 en San Siro podría haber sido utilizada para influir en qué árbitros dirigirían partidos clave.
Los fiscales alegan que Rocchi, de común acuerdo con otros, arregló que el árbitro Daniele Doveri dirigiera el partido de vuelta específicamente para evitar que oficiara la posible final del Inter o partidos de liga posteriores. Según las escuchas, el entorno del Inter consideraba a Doveri como 'no deseado'. El plan también supuestamente aseguró que Andrea Colombo, considerado favorable al Inter, arbitrara el crucial partido Bologna-Inter del 20 de abril.
El testimonio de Giorgio Schenone, enlace del Inter con la asociación de árbitros, resultó fundamental. Los investigadores querían aclarar su posible presencia en la supuesta reunión de San Siro. El interrogatorio de tres horas se centró en sus interacciones con Rocchi y el conocimiento del club sobre las designaciones. Tras la audiencia, Schenone no fue imputado, aunque la investigación continúa abierta.
Dino Tommasi, quien recientemente asumió el cargo de designador de la Serie A y B, y Antonio Zappi, el exjefe de la AIA que actualmente cumple una suspensión de 13 meses, también enfrentaron preguntas. Su participación sugiere que la investigación se está ampliando más allá del círculo inmediato de Rocchi.
El día maratónico indica que el fiscal Maurizio Ascione está presionando para finalizar la investigación antes de su traslado programado a la Fiscalía Europea en julio. Los informantes sugieren que trabaja contra reloj para atar cabos sueltos y potencialmente presentar cargos contra más personas.
Para el Inter, el alivio inmediato de no ver a su empleado imputado puede ser temporal. Si la investigación demuestra que el club se benefició de una manipulación sistemática de árbitros, podrían seguir sanciones deportivas, incluida la deducción de puntos. Sin embargo, aún no ha surgido evidencia que vincule a la jerarquía del club con el presunto complot.
Las consecuencias se extienden más allá del Inter. La integridad del arbitraje de la Serie A está bajo escrutinio, con aficionados y rivales cuestionando la imparcialidad de la carrera por el título de la temporada pasada. La Federación Italiana de Fútbol (FIGC) ha solicitado acceso a los archivos del fiscal de Milán, lo que podría desencadenar la reapertura del caso disciplinario deportivo.
Se espera que Ascione pase el fin de semana preparando nuevos interrogatorios. Las fuentes indican que se llamará a más personas del ámbito arbitral para arrojar luz sobre los supuestos 'golpes', término utilizado en las escuchas para la presión ejercida sobre los oficiales de VAR.
El caso sigue bajo secreto de sumario, pero la intensa actividad indica que el fiscal está decidido a no dejar piedra sin mover. Con la ventana de transferencias de verano acercándose y el rol de fiscal europeo esperándolo, el cronograma de Ascione añade urgencia a una investigación ya de por sí de alto riesgo.
Basado en informes de Tuttosport.com - Calcio.