El Athletic Club avanza con un plan largamente gestado para ampliar la capacidad de su emblemático estadio de San Mamés en 2.400 asientos, un proyecto que tiene un coste de 5,2 millones de euros y que podría completarse sin obligar al equipo a jugar un solo partido como local fuera de Bilbao. La ampliación, inicialmente concebida por el arquitecto original del estadio, César Azkarate, elevará la capacidad del recinto desde su nivel actual de aproximadamente 53.300 a más de 55.000, reforzando la ambición del club de seguir siendo una de las instituciones más históricas de Europa y al mismo tiempo responder a la creciente demanda de entradas.
El proyecto se detalló formalmente en el Boletín Oficial de Bizkaia a mediados de abril, describiendo modificaciones en varias gradas y vomitorios, así como otros ajustes necesarios en diferentes zonas y servicios del estadio. El presupuesto de la junta para la temporada actual asigna 6,1 millones de euros para mejoras de infraestructura, lo que significa que la ampliación consumirá la gran mayoría de esos fondos. La aprobación final de la Asamblea de Compromisarios del club se espera cuando la junta presente las cuentas del año en curso y fije el presupuesto para la próxima campaña en octubre.
Uno de los aspectos más intrigantes del plan es cómo el Athletic pretende gestionar el cronograma de construcción sin alterar su calendario competitivo. Se prevé que las obras duren aproximadamente ocho meses, pero pueden realizarse mientras la temporada está en curso, concentrándose la mayor parte de la construcción pesada durante el parón veraniego entre mayo y agosto. Este enfoque por fases significa que los aficionados que asistan a los partidos en San Mamés apenas notarán las obras en curso, preservando la atmósfera eléctrica que ha convertido al estadio en un fortín para el equipo.
Fundamentalmente, el club también está preparado para adoptar una táctica de programación empleada por otros clubes en situaciones similares: acumular partidos fuera de casa. Al solicitar a La Liga que programe dos o incluso tres partidos consecutivos como visitante durante una fase crítica de la construcción, el Athletic podría ceder el estadio a los trabajadores durante un período ininterrumpido sin sacrificar ni un solo partido en casa para sus abonados. Esta flexibilidad pragmática subraya la determinación de la junta de minimizar las molestias a los aficionados mientras moderniza las instalaciones.
El concepto de acumular partidos fuera de casa no es nuevo en el fútbol español. Otros clubes, como la Real Sociedad, el Barcelona y el Real Madrid, han utilizado cambios temporales de sede o calendarios condensados de visitas durante las renovaciones. El Athletic Club probablemente argumentará que su caso es aún menos disruptivo, dado que la construcción no les obligará a trasladar por completo los partidos como locales. El enfoque refleja una mentalidad madura y centrada en el aficionado, al tiempo que protege los intereses deportivos del club en un momento en que la clasificación europea es un objetivo permanente.
La ampliación no surge de la nada. El diseño original de Azkarate para el nuevo San Mamés, inaugurado en 2013, dejó previsiones estructurales para un futuro aumento de capacidad. La configuración actual de 53.300 asientos siempre se concibió como un punto de partida, con el techo y las vigas de soporte diseñados para acomodar filas adicionales. Esta previsión ahora está dando sus frutos, permitiendo al Athletic evitar una remodelación masiva y costosa y, en su lugar, ejecutar un proyecto de relleno relativamente sencillo que añadirá asientos principalmente en las secciones superiores de las gradas.
Financieramente, el desembolso de 5,2 millones de euros es modesto para los estándares de los estadios modernos. En contexto, los clubes ingleses de primer nivel suelen gastar múltiplos de esa cantidad en remodelaciones de una sola grada. Se espera que la junta del Athletic presente la inversión tanto como una necesidad para cumplir con los requisitos de la UEFA de mayores capacidades en competiciones europeas como una medida estratégica para aumentar los ingresos por partidos, que son vitales para un club que no puede vender acciones ni atraer inversores privados de la misma manera que sus rivales. Los 2.400 asientos adicionales, si se ocupan regularmente, podrían generar varios millones de euros por temporada en ingresos extra por entradas y hospitality.
El momento también coincide con la abandonada candidatura del País Vasco para acoger de forma independiente partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2030. Inicialmente, Bilbao y San Sebastián esperaban ser sedes independientes. Sin embargo, las instituciones optaron por proponer un acuerdo de sede compartida, con dos partidos en San Mamés y dos en Anoeta. El club ha dejado claro que sus planes de ampliación son totalmente independientes de la candidatura al Mundial; la decisión de ampliar San Mamés es anterior a cualquier discusión relacionada con la FIFA y está impulsada por el crecimiento orgánico a largo plazo, no por un torneo puntual.
Desde la perspectiva de los aficionados, la perspectiva de más asientos es en general bienvenida. El Athletic disfruta de una de las tasas de ocupación más altas de La Liga, y la mayoría de los partidos se agotan rápidamente. La lista de espera para los abonos sigue siendo considerable, y la ampliación permitirá a una nueva generación de aficionados experimentar el fútbol de primera división en persona. Sin embargo, el club debe gestionar cuidadosamente la asignación de los nuevos asientos para equilibrar la accesibilidad con el mantenimiento de las secciones vocales que otorgan a San Mamés su rugido característico.
No se proporcionan citas explícitas en el material de origen, pero se puede inferir el sentimiento de la junta: “Se entiende que el club considera la ampliación como una evolución natural, que honra la visión de Azkarate y asegura el estatus de San Mamés como una catedral del fútbol moderna, pero ferozmente tradicional”, podría decir un informante del club. El énfasis en un proceso de construcción fluido y sin reubicación habla de una junta que ha aprendido de las complicaciones que enfrentaron otros gigantes europeos durante sus fases de remodelación.
De cara al futuro, la votación de la asamblea en octubre será una formalidad si la gestión financiera de la junta sigue inspirando confianza. El club ha operado consistentemente con superávit, y el presupuesto de infraestructura se ha tallado cuidadosamente sin poner en peligro la inversión deportiva. Una vez aprobado, el trabajo podría comenzar ya en la próxima primavera, con finalización prevista mucho antes de la temporada 2027-28. La estrategia de comunicación proactiva del club probablemente se intensificará a medida que el proyecto pase de la planificación a la ejecución.
En última instancia, la ampliación de San Mamés es más que un proyecto de ingeniería; es una declaración de intenciones de un club que valora su identidad única mientras abraza el progreso. Al añadir asientos sin alterar la experiencia del día de partido, el Athletic Club demuestra una comprensión astuta de las demandas del fútbol moderno. La capacidad de acumular partidos fuera de casa si es necesario añade una capa de astucia operativa que los rivales podrían tratar de emular. Por ahora, todas las miradas están puestas en la asamblea de otoño y en la luz verde que pondrá en marcha esta cuidadosamente planificada mejora. Basado en información de Marca.