Brice Maubleu se convirtió en un héroe inesperado para el AS Saint-Étienne, al detener cuatro penaltis en una maratoniana tanda para superar al Rodez 7-6 después de un empate sin goles en la semifinal del playoff de la Ligue 2. El portero suplente de 36 años, concejal municipal de una pequeña comuna en Isère, había participado en solo cuatro partidos en toda la temporada, pero entregó cuando su equipo más lo necesitaba, manteniendo vivo el sueño de regresar a la Ligue 1.
El partido en sí fue un encuentro tenso y cauteloso en el Stade Geoffroy-Guichard, con ambos equipos luchando por crear ocasiones claras durante 120 minutos. Saint-Étienne, uno de los clubes más históricos de Francia, descendido en 2022, sabía que nada menos que el ascenso sería aceptable para sus sufridos aficionados. Rodez, operando con un presupuesto mucho más reducido, resultó un rival obstinado, forzando la eliminatoria a una temida tanda de penaltis.
Tras haber introducido a Maubleu en los momentos finales específicamente para este escenario, la jugada calculada del entrenador Philippe Montanier dio sus frutos. El veterano portero justificó inmediatamente su entrada al negar los dos primeros penaltis del Rodez, provocando el delirio de la afición local. Pero el drama apenas comenzaba. Después de que la tanda se alargara, el propio Maubleu se adelantó para lanzar el noveno disparo y vio cómo su débil remate era detenido por el guardameta del Rodez, Quentin Braat, colocando a su equipo al borde de la eliminación.
Sin embargo, Maubleu no permitió que su fallo marcara la noche. Se redimió instantáneamente lanzándose a su derecha para desviar el penalti siguiente, manteniendo vivo al Saint-Étienne. Cuando el defensa Mickaël Nadé anotó finalmente el décimo y decisivo penalti, el estadio estalló en una mezcla de alivio y alegría, y los compañeros de Maubleu lo empujaron hacia la portería para recibir una ovación de los aficionados.
La actuación no fue algo fortuito. Durante toda la semana, Maubleu había estudiado diligentemente a los lanzadores de penaltis del Rodez como parte de un plan meticuloso ideado por Montanier, un ex guardameta. "Hablamos de ello con el entrenador ayer. Lo hicimos toda la semana", explicó Maubleu, revelando que la sustitución fue premeditada basándose en su experiencia en situaciones de penalti. Su enfoque metódico y su psique tranquila bajo presión lo transformaron en un muro que Rodez no pudo superar.
A pesar del júbilo, Maubleu se mostró humilde al reflexionar sobre su papel. "Es extraordinario", dijo en las entrevistas posteriores al partido, al tiempo que destacaba que el éxito del equipo superaba la gloria personal. Admitió que fallar su propio penalti fue difícil, pero la obligación de detener el siguiente concentró su mente. "Sabía que podía pararlos, pero lanzarlos... es más difícil de lo que parece. Fallé".
El cuento de hadas añade otra capa a la inusual carrera de Maubleu, que ha combinado el fútbol profesional con la política local en su ciudad natal de Bernin, donde fue teniente de alcalde de deportes. Ahora, con su contrato a punto de expirar, el portero espera que sus heroicidades convenzan al club para ofrecerle una extensión. Declaró su deseo de continuar la aventura en el Forez, afirmando simplemente: "He estado trabajando durante dos años para estar listo para el equipo".
Para el Saint-Étienne, el camino hacia la redención sigue siendo difícil. Ahora se enfrentarán al 16° clasificado de la Ligue 1 en una final de playoff a doble partido, sabiendo que las deficiencias técnicas expuestas contra el Rodez deben ser abordadas. El propio Maubleu reconoció que el equipo mostró demasiados errores y necesitaría elevar su nivel significativamente para competir con un rival de la máxima categoría. "Técnicamente sobre todo, tuvimos muchos desechos", señaló. "En los duelos, en todas partes, habrá que hacer más".
El impulso psicológico de una victoria tan dramática no puede subestimarse. Tras superar una prueba de carácter, el Saint-Étienne puede llevar una nueva fe a los partidos decisivos. Como señaló Maubleu, la presión ahora es diferente: "Tenemos menos que perder contra un equipo de la L1". Sin embargo, el premio final sigue estando fuera del alcance, y es muy consciente de que si fracasan ahora, sus heroicas paradas no servirán de nada. "Si no detenemos penaltis en el playoff por el ascenso, eso forma parte de las cosas que quedan. Pero si no conseguimos algo en los próximos dos partidos, al final, no habrá servido de nada".
La historia de Brice Maubleu es un recordatorio de la capacidad del fútbol para giros inesperados. De político a tiempo parcial a héroe de playoff, sus cuatro paradas ya han grabado su nombre en la historia del Saint-Étienne. El próximo capítulo determinará si este momento se convierte en una mera nota al pie o en la base de un esperado regreso a la élite.
Basado en reportajes de L'Equipe.