El seleccionador español Luis de la Fuente ha hecho una declaración audaz sobre el éxito y el fracaso en el más alto nivel, insistiendo en que le “encantaría perder 15 finales de la Champions League”. La declaración llegó al referirse al estado mental de su trío del Arsenal —David Raya, Mikel Merino y Martín Zubimendi— tras su desgarradora derrota ante el Paris Saint-Germain en la final de la Champions League del pasado sábado.
Los Gunners estuvieron increíblemente cerca de alzar la corona europea, solo para caer 4-3 en los penaltis tras un empate 1-1 al final del tiempo extra. Fue un final cruel para una campaña por lo demás notable del equipo de Mikel Arteta, pero De la Fuente se apresuró a reencuadrar la narrativa. Hablando antes del amistoso de España contra Irak del jueves, el técnico de 63 años elogió la resiliencia de sus jugadores y les instó a mantener la cabeza alta.
“Me habría gustado perder quince Champions Leagues”, dijo De la Fuente a los periodistas, según L’Equipe. El comentario, aunque aparentemente paradójico, subraya una profunda convicción: el camino hacia una final es en sí mismo un logro monumental. Para De la Fuente, llegar a esa etapa —incluso en la derrota— es un testimonio de consistencia, mentalidad y rendimiento de élite que merece celebración, no luto.
Raya, Merino y Zubimendi fueron todos parte de una plantilla del Arsenal que superó las expectativas durante toda la temporada 2025-26. Su camino hacia la final los vio superar gigantes domésticos y continentales, y la estrecha derrota ante el PSG en Lisboa no debería eclipsar ese progreso. Las palabras de De la Fuente sirven como un escudo protector, aislando a sus jugadores de críticas indebidas mientras regresan a los compromisos internacionales.
El momento de las declaraciones de De la Fuente es crucial. España se prepara para un amistoso contra Irak a las 21:00 CET del jueves, un partido que se transmitirá en vivo por L’Équipe Live. Aunque el encuentro puede ser un calentamiento de bajo perfil, ofrece al trío del Arsenal una oportunidad inmediata para cambiar el enfoque y canalizar cualquier decepción persistente hacia un rendimiento positivo para su país.
Históricamente, De la Fuente ha cultivado una fuerte dinámica grupal dentro del combinado español. Su empatía por las experiencias de club de sus jugadores ha sido un sello distintivo de su mandato, que se remonta a sus días dirigiendo las categorías inferiores de España. Esta última intervención refuerza una cultura donde la inteligencia emocional se valora tanto como la astucia táctica.
Para el Arsenal, la derrota marca su primera aparición en una final de la Champions League desde 2006, y el dolor perdurará. Sin embargo, la perspectiva de De la Fuente podría ayudar a Raya, Merino y Zubimendi a separar la desilusión de club del orgullo de la selección nacional. Con grandes torneos en el horizonte, España necesita a sus hombres clave mentalmente frescos y físicamente en forma.
Zubimendi, en particular, se ha convertido en una pieza vital en el centro del campo de De la Fuente, heredando el manto del legendario Sergio Busquets. La energía de box-to-box de Merino y las heroicidades de portero de Raya —detuvo un penalti en la final— son igualmente integrales. El respaldo público del técnico podría ser fundamental para preservar su confianza.
La retórica de las “15 finales” de De la Fuente también puede ser un sutil dardo a la cultura obsesionada con los trofeos del fútbol. Al abrazar la derrota como parte de una mentalidad ganadora, desafía la noción de que solo la plata valida la grandeza. Es una filosofía que ha incrustado en el sistema español, donde el desarrollo y la cohesión a menudo pesan más que los resultados inmediatos.
Mientras España se enfrenta a Irak, todas las miradas estarán puestas en el contingente del Arsenal para ver cómo responden. El amistoso en sí no carece de importancia: le brinda a De la Fuente la oportunidad de experimentar con alineaciones e integrar a los jugadores que regresan. Una buena actuación de los Gunners podría borrar rápidamente cualquier negatividad persistente.
La final de la Champions League puede haber terminado en lágrimas para el Arsenal, pero para España, podría ser la fuerza motivadora que impulse a sus estrellas a alturas aún mayores. El mensaje de De la Fuente es claro: el fracaso es un escalón, no un momento definitorio.
Basado en información de L'Equipe.