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Derbi Torino-Juve Retrasado: Violencia de Aficionados

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Derbi Torino-Juve retrasado más de una hora tras enfrentamientos de aficionados que hirieron a un seguidor, comenzando finalmente a las 21:45 mientras la

El Derby della Mole entre Torino y Juventus se sumió en el caos el domingo por la noche cuando violentos enfrentamientos entre ultras provocaron un largo retraso, ensombreciendo un partido crucial de la Serie A con implicaciones para la Champions League. El partido, originalmente programado para las 20:45 CET, finalmente comenzó a las 21:45 después de más de una hora de incertidumbre, durante la cual un aficionado de la Juventus fue hospitalizado con una lesión en la cabeza y grandes secciones del sector visitante fueron evacuadas.

La tensión había ido en aumento durante todo el día, con informes de escaramuzas fuera del estadio antes de que los equipos salieran al campo. Según las primeras reconstrucciones, un aficionado de la Juventus de 45 años sufrió un traumatismo craneal, probablemente por una botella de vidrio o un cartucho de gas lacrimógeno, y fue trasladado primero al hospital Mauriziano y luego al centro de traumatología CTO. La condición del aficionado no era mortal, pero el incidente llevó a los ultras de la Juventus a exigir la suspensión del partido. Se reunieron bajo el sector visitante, coreando "Sospendete la partita" y, en un momento, amenazaron con invadir el campo si el partido seguía adelante.

El capitán de la Juventus, Manuel Locatelli, y varios compañeros se acercaron a la curva para hablar con los aficionados, mientras que el director general Jean-Claude Blanc —mencionado en algunos informes como Comolli— fue visto coordinándose con los responsables de seguridad del estadio. Blanc declaró más tarde a Sky Sport: "Hay un aficionado nuestro en el hospital que no está bien y nuestros aficionados no están contentos. Le están diciendo que no juegue el partido, tal vez. Después del partido iré al hospital para hablar con el aficionado." El incidente recordó a derbis anteriores plagados de problemas de público, reavivando el debate sobre si estos partidos de alto riesgo deberían programarse alguna vez por la noche.

Este no era un derbi cualquiera para la Juventus. Llegando al día en el sexto lugar, buscaban una victoria que pudiera mantener vivas sus cada vez más débiles esperanzas de un puesto entre los cuatro primeros y un lugar en la próxima Champions League. Con el Milan y el Como también en la lucha, los hombres de Luciano Spalletti sabían que cualquier cosa que no fueran tres puntos aplastaría sus ambiciones. El entrenador había enfatizado la magnitud del partido antes del encuentro: "Espero una actuación digna de lo que ha ocurrido esta semana, digna de la importancia del partido. Porque es un derbi, y en consecuencia espero esta reacción."

Spalletti, sin embargo, se quedó sin dos jugadores clave. La joven estrella Kenan Yildiz quedó fuera por lesión, mientras que el defensor Gleison Bremer cumplía una suspensión, lo que obligó al técnico a reorganizar su alineación. La Juventus formó con un 4-2-3-1: Perin en la portería; Kalulu, Gatti, Kelly y Cambiaso en defensa; Locatelli y Thuram en el mediocampo; Conceição, McKennie y Boga apoyando al delantero único Vlahović. El Torino, bajo la dirección de Roberto D’Aversa, optó por un 3-4-1-2: Paleari en la portería; Coco, Ismajli y Ebosse en defensa; Pedersen y Obrador como carrileros, con Ilkhan y Gineitis en el centro; Vlašić detrás del dúo de ataque formado por Simeone y Zapata. D’Aversa había pedido a la afición local que actuara como un jugador número doce, sintiendo una oportunidad para descarrilar la temporada de sus rivales de la ciudad.

Cuando los equipos finalmente salieron al campo, la atmósfera era surrealista. El sector de la Juventus estaba vacío después de la salida de los ultras, y el partido comenzó con un silencio inquietante. El saque de honor retrasado hizo que el partido perdiera sincronización con los otros partidos decisivos de la Serie A, añadiendo otra capa de desorden. En los primeros cinco minutos, el Torino estuvo cerca de marcar primero: desde un saque de esquina, el balón cayó a Nikola Vlašić en el borde del área, y su potente volea con la izquierda fue bloqueada por la defensa de la Juve. Momentos después, la Juve amenazó al contraataque, cuando Jérémie Boga se escapó e intentó habilitar a Andrea Cambiaso por la banda, pero el pase salió fuera.

A medida que el partido se estabilizaba, el peso de la ocasión era palpable. El destino de la Juventus en la Champions League no estaba completamente en sus manos; incluso una victoria requeriría resultados favorables de los partidos del Milan y el Como para asegurar un puesto entre los cuatro primeros. La gestión de Spalletti ya estaba bajo escrutinio, y no clasificarse intensificaría la presión sobre el proyecto del club. Para el Torino, el derbi ofrecía la oportunidad de aguar la fiesta y reclamar el orgullo local, añadiendo a la narrativa de una temporada turbulenta.

A pesar del drama fuera del campo, los primeros intercambios sugirieron un derbi ferozmente disputado. Los locales, animados por un apasionado apoyo local en las otras gradas, parecían decididos, mientras que la Juventus parecía determinada a canalizar el caos en una actuación contundente. El partido fue un microcosmos de una campaña que había pasado de una crisis a otra para los bianconeri, pero aquí había una oportunidad final para salvar algo tangible.

A medida que los minutos pasaban, el Stadio Olimpico Grande Torino fue testigo de un partido que será recordado tanto por los eventos fuera de las líneas como por el fútbol en sí. Con los puestos de la Champions League aún sin decidir y el Derby della Mole de nuevo empañado por la violencia de los aficionados, la noche subrayó la urgente necesidad de que el fútbol italiano aborde sus problemas continuos con el desorden de los seguidores.

Basado en informes de Tuttosport.