En un importante desarrollo diplomático, Estados Unidos e Irán se están acercando a un acuerdo a corto plazo destinado a poner fin a su conflicto en curso. Según fuentes y funcionarios que hablaron con Reuters, el plan emergente se centra en un memorando temporal más que en un acuerdo de paz integral, lo que pone de relieve las profundas divisiones que persisten entre las dos naciones. Este marco propuesto buscaría detener los combates y estabilizar la navegación a través del estratégicamente vital Estrecho de Ormuz, aunque dejaría los temas más polémicos, particularmente el programa nuclear de Irán, para futuras negociaciones.
La estructura del acuerdo propuesto se desarrolla en tres fases distintas. Primero, pondría fin formalmente a la guerra, que vio una pausa en las hostilidades a gran escala después de un alto el fuego anunciado el 7 de abril. Segundo, abordaría la crisis en el Estrecho de Ormuz, un punto crítico para los envíos mundiales de petróleo. Finalmente, establecería un período de 30 días para negociaciones sobre un acuerdo más amplio y permanente. Un alto funcionario paquistaní involucrado en la mediación entre las dos partes enfatizó su prioridad: "Nuestra prioridad es que anuncien el fin permanente de la guerra y que los problemas restantes puedan resolverse cuando regresen a las negociaciones directas".
El presidente Donald Trump ha adoptado un tono optimista sobre las perspectivas de un acuerdo. Hablando con periodistas en la Casa Blanca, declaró: "Quieren hacer un trato... es muy posible", y luego agregó: "esto terminará rápidamente". Este optimismo se produce a pesar de que la propuesta dejaría sin cumplir importantes demandas de EE.UU., específicamente que Irán suspenda su programa nuclear y reabra completamente el Estrecho de Ormuz.
Por otro lado, los funcionarios iraníes han expresado escepticismo. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán indicó que Teherán respondería a su debido tiempo, mientras que el diputado Ebrahim Rezaei describió la propuesta estadounidense como "más una lista de deseos estadounidense que una realidad". Además, poniendo en duda el progreso, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, pareció burlarse de los informes de avances, escribiendo en redes sociales que la "Operación Confía en Mí, Hermano fracasó" y retratando las negociaciones como una ilusión de EE.UU. tras su fracaso en reabrir el estrecho.
El conflicto, que comenzó el 28 de febrero con ataques israelíes y estadounidenses contra Irán, ha tenido amplias implicaciones regionales. Israel, que también ha estado luchando contra Hezbolá, respaldado por Irán, en el Líbano, anunció el jueves que había matado a un comandante de Hezbolá en un ataque aéreo en Beirut el día anterior. Este fue el primer ataque israelí contra la capital libanesa desde que se acordó un alto el fuego el mes pasado. El cese de los ataques israelíes en el Líbano es otra demanda clave iraní en las negociaciones con Washington.
Las esperanzas de incluso un acuerdo parcial ya han movido los mercados globales. El jueves, las acciones mundiales alcanzaron máximos históricos, mientras que los precios del petróleo sufrieron fuertes caídas ante las apuestas de que las interrupciones del suministro podrían disminuir. La posible reapertura del Estrecho de Ormuz, una arteria clave para el comercio internacional de petróleo, es un factor central que impulsa este optimismo del mercado.
Si bien un memorando de una página para poner fin formalmente al conflicto está aparentemente cerca, persisten diferencias significativas. Las disputas centrales sobre las ambiciones nucleares de Irán, incluido el destino de sus reservas de uranio altamente enriquecido y la duración de cualquier suspensión del trabajo nuclear, siguen sin resolverse. Ambas partes han reducido sus ambiciones para un acuerdo integral, reconociendo que cualquier acuerdo en esta etapa sería un paso provisional hacia un futuro más estable.
Basado en informes de g1.