Ernesto Valverde cerrará uno de los capítulos más emblemáticos en la historia del Athletic Club el sábado cuando dirija su partido número 504 y último para el equipo vasco contra el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. El técnico de 62 años, conocido cariñosamente como 'Txingurri' (la hormiga), se aleja de un banquillo que ha ocupado con distinción en dos etapas, convirtiéndose en el entrenador con más partidos en los 126 años de existencia del club. Su salida, que irá seguida de un año sabático del fútbol, no solo señala el fin de una era en Bilbao, sino que también elimina a una de las figuras más respetadas y duraderas de La Liga de la primera división española.
La asociación de Valverde con el Athletic comenzó en agosto de 2003, cuando debutó como entrenador de primera división con una derrota en casa ante el Barcelona en el viejo San Mamés. Ese día llevaba traje y corbata, un look formal que fue abandonando gradualmente mientras se forjaba una reputación de fútbol pragmático y competitivo. En dos etapas — de 2003 a 2005 y de nuevo de 2013 a 2026 — acumuló 504 partidos oficiales, superando a todos sus predecesores en longevidad. Sus equipos aseguraron finales de la Copa del Rey, clasificaciones europeas y una victoria en la Supercopa de España, aunque un gran trofeo se le escapó en Bilbao. Su segunda etapa, de 13 años, lo consolidó como la cara definitiva de la identidad moderna del Athletic.
Más allá del Athletic, la trayectoria como entrenador de Valverde incluye etapas en Espanyol, Villarreal, Valencia y Barcelona, donde ganó dos títulos de La Liga y una Copa del Rey. Sus casi 600 partidos en La Liga lo sitúan entre los entrenadores más experimentados de la competición. Ahora, con su pitido final en el Bernabéu, dice que se adentra en un 'paréntesis' — un descanso que podría volverse permanente. A sus 62 años, no se compromete a un regreso, dejando al mundo del fútbol preguntándose si una de sus mentes tácticas más agudas se ha ido para siempre.
El Bernabéu proporciona un escenario adecuado, aunque desalentador, para su despedida. La última victoria del Athletic en casa del Real Madrid data del 19 de febrero de 2005, cuando un equipo liderado por Valverde triunfó 2-0 gracias a los goles de Asier del Horno y Andoni Iraola. Sorprendentemente, varias figuras de esa victoria estarán en el banquillo el sábado: el propio Valverde, su asistente de larga data Jon Aspiazu, y el preparador físico Xabier Prieto y el asistente técnico Pablo Orbaiz — estos dos últimos jugaron ese partido. Esta reunión añade una capa de nostalgia a una despedida ya cargada de emoción.
El Athletic viaja a Madrid con poco más que el orgullo en juego. Sus débiles esperanzas de clasificación europea se desvanecieron tras un empate 1-1 en casa con el Celta de Vigo que les dejó con unos pobres cuatro puntos de los últimos 15 posibles. El final de la temporada ha sido flojo, y la despedida de Valverde llega en medio de una racha de resultados indigna de los estándares de su mandato. Una victoria en el Bernabéu sería un acto final desafiante, pero las probabilidades son abrumadoras contra un Real Madrid que ha convertido el estadio en una fortaleza.
Mientras la salida de Valverde marca una ruptura con el pasado, el futuro del Athletic ya tiene un rostro: Edin Terzic. El alemán, que saltó a la fama llevando al Borussia Dortmund a la final de la Champions League 2024, se convertirá en el primer entrenador nacido en el extranjero en dirigir al club en la era moderna. Su nombramiento señala un posible cambio en la dependencia tradicional del Athletic de técnicos vinculados al País Vasco, aunque el compromiso del club con su política de solo jugadores vascos permanece intacto. Terzic se enfrenta al desafío inmediato de rejuvenecer una plantilla que se ha estancado y redescubrir la intensidad que definió los mejores años de Valverde.
Añadiendo una subtrama fuera del campo, el Athletic estrenará su camiseta para la temporada 2026-27 en el Bernabéu. La camiseta, cuyo diseño incorpora imágenes que se han interpretado como un guiño a la identidad vasca, ha recibido duras críticas de ciertos grupos políticos en Navarra. La controversia ha sido descartada por muchos como oportunista, pero subraya las sensibilidades culturales y políticas únicas que rodean al club. Para el último partido de Valverde, la nueva camiseta será una prenda simbólica — que lleva tanto la esperanza del futuro como el peso de la política regional.
Evaluar el legado de Valverde en el Athletic es sopesar consistencia e identidad por encima de los trofeos. Se va habiendo transformado al club de un equipo que coqueteaba con el descenso en un contendiente europeo estable, todo mientras honraba la filosofía de reclutamiento única que hace del Athletic una de las instituciones más románticas del fútbol. Su capacidad para sacar rendimiento de un grupo limitado de jugadores vascos le valió la admiración en toda España. La ovación de pie que recibió en San Mamés la semana pasada — donde se le presentó un trofeo de homenaje — fue un testimonio del vínculo que forjó con los aficionados, aunque el capítulo final se escriba en la capital española.
La salida de Valverde también adelgaza las filas de entrenadores veteranos españoles en la máxima categoría. Junto a figuras como Diego Simeone y Carlo Ancelotti, era uno de los técnicos más longevos de la liga. Su salida deja un vacío en experiencia y astucia táctica que se sentirá en toda la competición. Para el Athletic, la transición a Terzic es una apuesta que podría revitalizar al club o exponer la fragilidad de un modelo que siempre ha dependido de un profundo conocimiento institucional y de un entrenador que entiende su alma.
Cuando suene el pitido final en el Bernabéu, Valverde se alejará del banquillo como llegó: con la dignidad tranquila que marcó toda su carrera. Ya sea esta una despedida permanente del fútbol o simplemente una pausa, su viaje de 504 partidos con el Athletic se erige como un monumento a la lealtad y la sustancia en una era de lealtades fugaces. Para los vascos, el sábado no es solo el final de una temporada, sino el final de un capítulo definitorio — que será recordado cada vez que la 'hormiga' regrese a San Mamés como aficionado.
Basado en información de Marca.