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Estudio de la UFPE mapeó zonas de alto riesgo en Olinda un

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Un estudio de la UFPE identificó el barrio Alto da Bondade como una zona de alto riesgo de deslizamiento un año antes de que un deslizamiento mortal matara a

Un trágico deslizamiento de tierra en Olinda, Pernambuco, ha cobrado la vida de una joven madre y su hijo pequeño, un desastre que los investigadores habían advertido explícitamente un año antes. El incidente ocurrió en el barrio Alto da Bondade, un área clasificada como de muy alto riesgo de deslizamientos en un estudio exhaustivo realizado por la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE).

La investigación de la UFPE, publicada en 2025, dividió meticulosamente la ciudad de Olinda en 241 sectores. Sus hallazgos fueron contundentes: el 68% de estos sectores, con un total de 164 áreas, fueron identificados como susceptibles a deslizamientos. Además, 77 sectores, o el 32%, enfrentaban riesgo de inundación. El estudio introdujo un sistema detallado de clasificación de riesgo que se incorporó al Plan Municipal de Reducción de Riesgos.

Según esta clasificación, una parte significativa de la ciudad fue considerada vulnerable. Los datos mostraron que 193 sectores, o el 42,75%, fueron calificados como de alto riesgo. Otros 84 sectores, que representan el 34,85%, cayeron en la categoría de muy alto riesgo. Los 54 sectores restantes, el 22,41%, fueron clasificados como de riesgo medio. La ubicación específica de la reciente tragedia, el área de Alto da Bondade, fue señalada en el estudio como una zona de nivel 4, la designación para muy alto riesgo.

El costo humano de este desastre es devastador. El deslizamiento de tierra destruyó por completo la casa de Bruna Karina, de 20 años, matándola a ella y a su hijo de 6 meses, Pietro Silva. Fue necesario un incansable esfuerzo de vecinos y bomberos para recuperar sus cuerpos de entre los escombros. El deslizamiento también hirió gravemente a una pareja de ancianos, Joel Severiano y Cremilda Araújo, que vivían en una casa debajo. Joel sufrió una pierna rota, mientras que Cremilda sufrió cortes en la cara. Ambos se refugian ahora con un amigo, habiendo perdido su hogar y todas sus pertenencias.

Las consecuencias se extendieron más allá de las viviendas directamente afectadas. Las autoridades de la Defensa Civil de Olinda ordenaron la demolición de otras residencias en la zona de riesgo, incluso aquellas que no fueron directamente golpeadas. Una residente, Rosilene de Souza, vio cómo derribaban su casa de 15 años. Expresó su angustia, afirmando que había comprado el terreno y construido su casa sin que le informaran que era una zona de riesgo, impulsada por la necesidad de escapar del alquiler con un niño pequeño.

En respuesta a la tragedia, el gobierno municipal de Olinda emitió un comunicado. Confirmó que las áreas de riesgo identificadas en el estudio de la UFPE habían estado recibiendo medidas preventivas, como la instalación de láminas de plástico y geomantas. El comunicado también señaló que la Defensa Civil estaba activa en el barrio Alto da Bondade, demoliendo 15 casas. La ciudad afirmó que los resultados del estudio habían sido comunicados a los residentes, a quienes se les aconsejó abandonar el área. Sin embargo, el comunicado no especificó si las familias desplazadas como la de Bruna o la pareja de ancianos recibieron asistencia de vivienda u otro apoyo.

La secuencia de eventos —una advertencia académica detallada seguida de un desastre fatal en el mismo lugar señalado— plantea serias preguntas sobre la implementación de estrategias de mitigación de riesgos y la protección de comunidades vulnerables que viven en zonas de peligro conocidas.

Basado en reportajes de g1.