El título de la Premiership escocesa se decidirá en el último día en un duelo decisivo entre Hearts y Celtic en Celtic Park, pero la preparación se ha visto completamente eclipsada por una controversia del VAR que ha reavivado el debate sobre los niveles arbitrales en el fútbol escocés. Un polémico penalti en el minuto 96 concedido al Celtic contra el Motherwell ha dejado al líder de la liga, Hearts, necesitando solo un punto para conseguir su primer título en décadas, mientras que el Celtic debe ganar para arrebatar la corona.
El punto de inflexión ocurrió en Fir Park cuando Sam Nicholson, del Motherwell, pareció bloquear un centro del Celtic con una combinación de cabeza y brazo. El árbitro John Beaton, tras una clara visión de la jugada, indicó que continuara el juego, señalando que no había falta. Sin embargo, después de una larga revisión del VAR, se le indicó que consultara el monitor al costado del campo, donde revocó su decisión y señaló el punto de penalti. El penalti fue convertido, asegurando una dramática victoria por 2-1 para el Celtic y llevando la carrera por el título al límite.
Las repeticiones del incidente han hecho poco para aclarar las cosas. Imágenes congeladas que circulan en línea sugieren que el balón pudo haber rozado la mano de Nicholson, pero la trayectoria y la fuerza del balón parecían generadas principalmente por su cabeza. De manera crucial, muchos observadores, incluidos exárbitros y comentaristas, argumentan que la decisión inicial de Beaton en el campo no fue un error claro y obvio, el umbral requerido para la intervención del VAR. En cambio, los árbitros del VAR efectivamente volvieron a arbitrar el incidente, una medida que ha sido condenada como un mal uso de la tecnología.
La indignación ha trascendido el fútbol escocés, con los comentaristas ingleses Gary Lineker y Jeff Stelling opinando en las redes sociales. El exdelantero de Rangers, Ally McCoist, hablando en TalkSport, no se contuvo. "Una decisión horrible que ha vuelto a avergonzar al fútbol escocés", dijo. "Solo estoy tratando de pensar lógicamente cómo pudo tomar esa decisión. ¡Vamos!" McCoist también señaló que a Hearts se les negó un penalti claro en su propio partido contra Falkirk el mismo día, lo que aumentó la sensación de injusticia.
Para Hearts, la controversia empañó lo que debería haber sido una noche triunfal. Acababan de vencer al Falkirk en Tynecastle en su último partido en casa, manteniendo su destino en sus propias manos. Pero cuando llegaron las noticias de la escapatoria tardía del Celtic, el ánimo se agrió. El entrenador jefe Derek McInnes no se anduvo con rodeos. "Cuando oyes que el Celtic tuvo un penalti en el minuto 96 que fue al VAR, simplemente asumes que lo consiguen", dijo furioso. "Es repugnante. Estamos contra todo, estamos contra todos".
El entrenador del Celtic, Martin O'Neill, previsiblemente, vio el incidente de manera diferente. "Lo he visto muy brevemente... es mano", insistió. Sin embargo, su postura chocaba con sus anteriores críticas vocales al VAR, al que ha calificado de "debilitante" y un "insulto" al juicio de los árbitros. La inconsistencia no ha pasado desapercibida, y muchos señalan la ironía de que O'Neill ahora se beneficie del mismo sistema que una vez denunció.
Las repercusiones son sísmicas. Hearts, que ha liderado la tabla durante gran parte de la temporada, ahora se encuentra necesitando solo un empate en un terreno donde las victorias son difíciles de conseguir. El Celtic, en busca de un título que extienda su récord, debe aprovechar la atmósfera ruidosa de Paradise para remontar la desventaja. El partido se presenta como el mayor partido escocés en una generación, pero muchos temen que el arbitraje vuelva a dominar la narrativa posterior al partido.
En un giro surrealista de una semana ya caótica, el correo electrónico de Football Daily también informó sobre la saga de visados en curso en torno a la participación de Irán en la Copa del Mundo de 2026 en Estados Unidos. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, había reafirmado anteriormente el lugar de Irán, pero el jefe del fútbol iraní, Mehdi Taj, reveló que no se habían emitido visados para el equipo y que se avecinaba una "reunión decisiva" con la FIFA. La yuxtaposición de tensiones geopolíticas con la furia deportiva doméstica resaltó la amplia gama del drama futbolístico del día.
El enfrentamiento del sábado se perfila ahora como un polvorín. Hearts, magullado por una supuesta conspiración, llegará a Glasgow con una mentalidad de asedio, mientras que el Celtic intentará aprovechar cualquier tensión. El título escocés pende de un hilo, y aunque se espera que el fútbol ocupe el centro del escenario, el fantasma de la sala del VAR de Fir Park seguramente sobrevolará Celtic Park. Basado en informes de The Guardian.