Jamie Vardy, el delantero cuya carrera desafió todo molde convencional, ha ofrecido una reflexión sincera sobre su trayectoria, afirmando que no elegiría recorrer el mismo camino otra vez. Al hablar para promocionar un nuevo documental de Netflix, el jugador de 39 años habló sobre su ascenso desde el trabajo en una fábrica hasta el folclore futbolístico, su actual etapa en la Serie A con el Cremonese y el grupo unido que lo mantuvo con los pies en la tierra.
La carrera de Vardy es materia de leyenda moderna. Pasó de ganar 120 libras a la semana con el Stocksbridge Park Steels a ser campeón de la Premier League con el Leicester City, una historia que comenzó en serio cuando entró en la Football League a los 25 años. A pesar del comienzo tardío, Vardy descarta la idea de que estaba recuperando el tiempo perdido. "He estado jugando al fútbol desde los cinco años", explicó. "No es que haya hecho algo diferente; todavía entreno y juego los fines de semana".
Su capítulo actual en Italia con el Cremonese se ha visto obstaculizado por problemas físicos. Según los hechos extraídos, Vardy ha estado en gran medida fuera de los partidos recientes del equipo debido a una lesión, aunque regresó para su derrota ante la Lazio. Este contratiempo llega mientras el club lucha por mantener su estatus en la Serie A. A pesar de los desafíos, la determinación de Vardy sigue siendo clara. Enfatizó que seguirá jugando "mientras las piernas le aguanten", añadiendo: "Cuando digan basta, entonces se acabó".
El documental revisita el punto culminante de su carrera: el asombroso título de la Premier League 2016 con el Leicester. Vardy habló con cariño de la unidad del equipo, un vínculo forjado bajo el mánager Nigel Pearson y brillantemente aprovechado por su sucesor, Claudio Ranieri. "Todos seguimos en un grupo de WhatsApp", reveló Vardy. "El vínculo que teníamos entonces era increíble". Atribuyó a Pearson la construcción del espíritu de equipo fundacional, señalando que la genialidad de Ranieri fue hacer cambios mínimos en una fórmula ganadora. "Nos reunió a todos, dijo que había visto el Great Escape la temporada anterior y que no quería cambiar casi nada", recordó Vardy.
La lealtad del delantero hacia Pearson es evidente, surgiendo del amor duro del entrenador durante los difíciles primeros días de Vardy en el Leicester. Este período incluyó un desafío personal significativo cuando el entonces vicepresidente del club, Aiyawatt Srivaddhanaprabha, lo confrontó después de que llegara borracho al entrenamiento. Vardy reconoció el incidente pero lo usó como punto de inflexión, evitando una posible espiral descendente. Atribuye a su esposa, Rebekah, y a sus amigos de toda la vida —a quienes llama los "Inbetweeners"— el haberle brindado un apoyo crucial y comentarios sinceros a lo largo de su carrera.
La trayectoria de Vardy no ha estado exenta de controversia. Fue multado por el Leicester en 2015 por usar lenguaje racista en un casino, un incidente que atribuyó a la ignorancia. También experimentó un trauma personal ese mismo año al conocer la identidad de su padre biológico. Sobre el tema de la salud mental, Vardy destacó el valor del psicólogo del club en el Leicester, afirmando que las conversaciones en ese entorno le parecían normales. Sugirió que el aislamiento puede agravar los problemas, un sentimiento que subraya la importancia de la red de apoyo que mantuvo.
Al observar la suerte reciente de su ex club, Vardy vio el descenso del Leicester de la Premier League y su posterior lucha en el Championship, describiendo la experiencia como "agotadora desde la distancia". La caída del club desde las alturas de 2016 hasta la League One ha sido dramática, haciendo que el aniversario de su título sea un momento agridulce.
Cuando se le preguntó sobre un posible futuro como entrenador, Vardy fue categórico. "¿Entrenador? No", declaró. "Están en el campo de entrenamiento incluso más tiempo que los jugadores. No puedo". Admitió que no ha pensado mucho más allá del presente, adoptando un enfoque día a día que ha caracterizado toda su carrera. La risa de su esposa Rebekah ante este comentario sugiere que esta mentalidad es bien conocida por quienes lo rodean.
Al final, Vardy no alberga arrepentimientos sobre el arco caótico, teñido de escándalos y, en última instancia, triunfante de su vida profesional. Sin embargo, dejó claro que un viaje salvaje fue suficiente. "Si me pidieras que lo hiciera todo de nuevo, ¡no lo haría!", declaró. Es una declaración que captura el agotamiento y la satisfacción únicos de una carrera que probablemente nunca se repetirá. Basado en un reportaje de Football | The Guardian.