La Organización Mundial de la Salud ha intervenido, emitiendo una advertencia contundente sobre el potencial de más casos de hantavirus tras un trágico brote a bordo del crucero MV Hondius. El organismo internacional de salud celebró una conferencia de prensa para abordar la situación, que ha cobrado tres vidas e infectado a varias otras, marcando un serio incidente de salud pública en alta mar.
Según el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, el balance actual es de ocho casos reportados, incluidas las tres muertes. De estos, cinco han sido confirmados como infecciones por hantavirus, y los tres restantes están clasificados como sospechosos. El brote ha ensombrecido al buque, que ahora navega hacia Tenerife, en las Islas Canarias de España, para una operación de evacuación crítica.
El núcleo del problema radica en la naturaleza del virus en sí. Los funcionarios enfatizaron que no existe vacuna ni tratamiento específico para el hantavirus, un patógeno que se contrae típicamente por contacto con roedores. La cepa particular identificada en este brote, conocida como variante Andes, es especialmente preocupante porque es la única cepa conocida con casos documentados de transmisión de humano a humano. Esta característica eleva significativamente el perfil de riesgo de la situación.
A pesar de la gravedad, la OMS se movió para calmar los temores, enfatizando que se espera que el brote permanezca "limitado" siempre que se implementen las precauciones de salud pública adecuadas. Maria Van Kerkhove, jefa de prevención de epidemias y pandemias de la OMS, fue inequívoca en su evaluación, afirmando: "No es el inicio de una pandemia". Este encuadre es crucial, ya que busca distinguir este evento de las crisis globales de los últimos años.
La cronología del brote añade una capa de complejidad. El crucero partió de Ushuaia, Argentina, el 1 de abril. La primera fatalidad, un hombre holandés de 70 años, comenzó a mostrar síntomas tan pronto como el 6 de abril, lo que sugiere que la infección inicial ocurrió antes de que el viaje comenzara. Esto apunta a una exposición previa al embarque, un detalle crítico para los investigadores que intentan rastrear el origen del grupo de casos.
La investigación sobre la fuente está en curso y ha involucrado a múltiples naciones. Las autoridades sanitarias chilenas han indicado que la pareja holandesa infectada, que viajó por Chile, Uruguay y Argentina antes de embarcar, probablemente no contrajo el virus en territorio chileno debido a la línea de tiempo del período de incubación. Los funcionarios argentinos, por su parte, han declarado que con la información actual, no pueden confirmar el origen del contagio, señalando que el hantavirus es endémico en algunas de sus regiones, particularmente a lo largo de los Andes.
A bordo del MV Hondius, la situación es descrita como "prácticamente normal" por algunos pasajeros, sin casos sintomáticos actuales reportados después de que tres individuos fueran evacuados. Sin embargo, la sombra del brote planea grande. Las autoridades sanitarias están rastreando activamente los movimientos de 30 pasajeros que desembarcaron durante una parada en Santa Elena entre el 22 y el 24 de abril, un paso necesario para contener cualquier posible propagación.
La huella global del incidente se está expandiendo. Los pasajeros que han desembarcado ahora están bajo vigilancia médica o aislamiento en varios países, incluidos los Países Bajos, Suiza, Alemania, Sudáfrica, Singapur, el Reino Unido y Dinamarca. Esta dispersión internacional subraya el desafío de gestionar brotes de enfermedades infejosas en el contexto de los viajes modernos.
A medida que el barco se acerca a las Islas Canarias, las autoridades locales se preparan con cautela, atormentadas por el recuerdo de la pandemia de COVID-19. El gobierno regional ha confirmado que el barco no atracará, sino que anclará en alta mar. La evacuación de aproximadamente 150 personas se realizará mediante lanchas más pequeñas para transportarlos directamente al Aeropuerto de Tenerife Sur, una operación controlada diseñada para minimizar el riesgo.
Abdi Rahman Mahamud, director de operaciones de emergencia de la OMS, reiteró que la contención del brote depende de la implementación de medidas de salud pública y la solidaridad internacional. Con un período de incubación para la cepa Andes que potencialmente puede durar hasta seis semanas, el mundo está observando para ver si el pronóstico de "limitado" se mantiene. Basado en reportes de g1.