El OGC Niza logró una victoria decisiva por 4-1 sobre el AS Saint-Étienne en el Allianz Riviera el jueves por la noche, remontando un empate sin goles en la ida para conservar su lugar en la Ligue 1 para la temporada 2026-27. La contundente victoria en el playoff de ascenso/descenso condena al Saint-Étienne — uno de los clubes más históricos de Francia — a una segunda temporada consecutiva en la segunda división, perdiendo la oportunidad de regresar a la máxima categoría después de terminar tercero en la Ligue 2.
El Niza afrontó la eliminatoria bajo una presión inmensa. Un decepcionante 16º puesto en la temporada regular los obligó a disputar este decisivo partido de ida y vuelta por la supervivencia, y las cicatrices psicológicas de la reciente derrota en la final de la Copa de Francia ante el Lens aún estaban frescas. El entrenador Claude Puel, ex técnico del Saint-Étienne, tenía la tarea de evitar una catástrofe que habría agravado una campaña de oportunidades perdidas.
Para el Saint-Étienne, lo que estaba en juego era igualmente alto. Les Verts, diez veces campeones récord de Francia, han estado fuera de la élite desde su descenso en 2022. Bajo la dirección de Philippe Montanier, realizaron un fuerte impulso de ascenso, terminando terceros para ganar un puesto en el playoff. Regresar a la Ligue 1 no solo restauraría el orgullo, sino que también proporcionaría un alivio financiero crucial para un club que se ha estado reconstruyendo.
El partido cobró vida temprano cuando el Saint-Étienne creyó haber tomado una ventaja valiosa en el minuto nueve. El delantero maltés Jurgen Cardona encontró la red, pero el gol fue anulado tras una revisión del VAR — una decisión que marcaría la pauta de una noche de intervenciones tecnológicas. Los equipos se mantuvieron empatados al descanso, con el Niza teniendo más posesión pero luchando por crear ocasiones claras contra una defensa disciplinada.
Minutos después de la reanudación, el Niza finalmente rompió el marcador. El defensa Jonathan Clauss, avanzando desde el lateral derecho, aprovechó un pase hacia atrás y disparó raso para superar al portero del Saint-Étienne, dando a los locales una ventaja de 1-0. El gol infundió confianza al equipo local y obligó a los visitantes a abandonar su enfoque conservador, abriendo el partido.
El Saint-Étienne se negó a desvanecerse, y su presión dio frutos en el minuto 79 cuando el VAR intervino de nuevo — esta vez por una mano dentro del área del Niza. El centrocampista georgiano Zuriko Davitashvili se adelantó y convirtió con frialdad el penalti, empatando el marcador global y silenciando el estadio. Con poco más de diez minutos restantes, el impulso se inclinó dramáticamente hacia Les Verts, que olfateaban la sorpresa.
Pero el Niza respondió con una rapidez notable. Solo dos minutos después del empate, el mediapunta argelino Hicham Boudache restableció la ventaja, rematando una rápida jugada de ataque para poner el 2-1. El golpe psicológico resultó decisivo, ya que la compostura del Saint-Étienne se desmoronó. El Niza recuperó el control y se mostró cada vez más peligroso al contraataque.
El delantero Elye Wahi pasó entonces a ser el protagonista. En el minuto 87, aprovechó un pase en profundidad y marcó para ampliar la ventaja a 3-1, poniendo fin efectivamente al partido. Ya en el tiempo de descuento, Wahi volvió a marcar — su segundo de la noche y el cuarto del Niza — tras una frenética secuencia en la que el Saint-Étienne estrelló un balón en el larguero en el otro extremo. El doblete cerró un marcador de 4-1 que apenas reflejaba la tensa naturaleza de ida y vuelta del partido.
El resultado tiene implicaciones profundas para ambos clubes. El Niza evita un descenso impensable que habría tenido graves consecuencias financieras y de reputación. El regreso a la seguridad de la Ligue 1 les permite planificar la próxima temporada con estabilidad, aunque persisten las dudas sobre el proyecto a largo plazo de Puel después de un año turbulento.
Para el Saint-Étienne, la derrota es un revés demoledor. Perder el ascenso significa otro año de ingresos reducidos, más ventas de jugadores y una difícil escalada de regreso a la cima. Los aficionados del club, entre los más apasionados de Francia, buscarán respuestas mientras el equipo se reagrupa para otra campaña en la Ligue 2.
El partido en sí fue un microcosmos de la dependencia del fútbol moderno del VAR, con dos decisiones cruciales que influyeron directamente en el marcador. El gol anulado a Cardona y el penalti concedido a Davitashvili subrayaron cómo la tecnología puede moldear los encuentros de alto riesgo. Al final, la resistencia y la precisión de cara al gol del Niza marcaron la diferencia, pero los estrechos márgenes podrían fácilmente haber sido diferentes.
Basado en reportajes de Tuttosport.