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Mbappé bajo fuego en el Real Madrid: El precio del

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Kylian Mbappé enfrenta un intenso escrutinio en el Real Madrid, con un viaje a Cerdeña mientras estaba lesionado y su llegada tardía generando críticas a pesar

Kylian Mbappé se enfrentará a una recepción hostil de sus propios seguidores cuando el Real Madrid reciba al Oviedo el jueves por la noche. El delantero francés, que se perdió la reciente derrota en el Clásico ante el Barcelona, fue abucheado durante la estrecha victoria sobre el Alavés la semana pasada, y el ambiente se ha agriado aún más en medio de una serie de pasos en falso percibidos fuera del campo.

Las críticas provienen de una serie de incidentes que han pintado a Mbappé como distante y egocéntrico. Mientras se recuperaba de una lesión, fue visto de vacaciones en Cerdeña, lo que provocó indignación entre los aficionados que esperaban que se centrara en la recuperación. También llegó solo doce minutos antes del inicio del partido fuera de casa contra el Espanyol, un gesto interpretado como falta de profesionalismo. Para colmo, las cámaras lo captaron sonriendo después de un altercado en el entrenamiento entre los compañeros Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni, y publicó un mensaje de "Hala Madrid" en las redes sociales mientras su equipo perdía contra el Barcelona.

Estos episodios se han fusionado en una narrativa de individualismo que la prensa y la afición madrileñas consideran inaceptable. Pablo Polo, periodista de Marca que ha seguido de cerca a Mbappé desde 2017, explica: "Se le acusa de pensar solo en sí mismo, de no involucrarse lo suficiente en lo colectivo y de no preocuparse por el destino del equipo. Últimamente ha proyectado una imagen excesivamente individualista."

Sin embargo, el escrutinio puede decir tanto sobre la cultura del Real Madrid como sobre el propio Mbappé. José Luis Sánchez, veterano periodista del Real Madrid para La Sexta y ex oficial de comunicaciones del club, insiste en que ese trato es algo habitual. "Cuando el Real Madrid está en crisis, hay que ser aún más intachable, si no, todo el mundo se te echa encima", dice. El expresidente del club, Ramón Calderón, se hace eco: "Cuando el Real Madrid no gana, el principal objetivo de las críticas siempre ha sido la estrella del equipo. No hay un gran jugador que no haya sido silbado y criticado."

El momento es particularmente agudo porque el Real Madrid no ha conseguido un trofeo importante esta temporada. La olla a presión del Bernabéu es implacable cuando falta la plata, y Mbappé, como la llegada de verano más destacada, se ha convertido en el pararrayos de la decepción colectiva. Polo señala que en esos momentos, "siempre se busca un chivo expiatorio, y siempre es la estrella". Para los críticos del club, apuntar a Mbappé también es una forma de cuestionar las decisiones del presidente Florentino Pérez, quien hizo del francés la pieza central de su proyecto.

El trato a Mbappé no es sin precedentes. Sánchez compara la atención mediática con la que soportaron Cristiano Ronaldo, Zinedine Zidane y Luis Figo, pero dice que palidece en comparación con el frenesí en torno a David Beckham. "Beckham era un icono más allá del fútbol. No podía salir de casa, era acosado por los paparazzi, y nunca ha habido tantos periodistas en el campo de entrenamiento cada día. Mbappé no experimenta eso, aunque desde que se le relaciona con la actriz Ester Expósito, la prensa del corazón se ha interesado más."

El francés, por su parte, al parecer no entiende la cascada de ataques. Después de todo, ha marcado 41 goles en otros tantos partidos en todas las competiciones esta temporada, un rendimiento extraordinario según cualquier estándar. Pero en el Real Madrid, las estadísticas personales son solo una nota al pie del éxito colectivo. Los seguidores y los medios locales miden el valor en campeonatos, no en cifras de goles, y sin un título de liga o un triunfo en la Champions League, los números pueden parecer vacíos.

El peligro tanto para el jugador como para el club es que la negatividad se intensifique. La relación de Mbappé con los aficionados, ya frágil, podría deteriorarse aún más si el rendimiento baja o si su lenguaje corporal se malinterpreta. La ausencia en el Clásico, por ejemplo, fue oficialmente por lesión, pero la retirada de última hora y la consiguiente controversia alimentaron la sospecha de que podría haberse estado protegiendo. El incidente de la sonrisa después del choque entre Valverde y Tchouaméni, por inocente que fuera, reforzó la imagen de una celebridad distante en lugar de un compañero comprometido.

Para un jugador de la estatura global de Mbappé, la constante disección de cada gesto, tuit y expresión es el precio de la entrada en el club más exigente del mundo. Sánchez subraya esta realidad: "El Real Madrid es una religión para muchos. Cuando te conviertes en jugador aquí, lo eres las 24 horas del día. Los medios radiografían todo lo que haces: una palabra, una publicación, una reacción, un gesto dentro o fuera del campo, una celebración. Todo se transmite, se disecciona, se discute y está abierto a interpretación. Esa es la normalidad aquí para las estrellas: el precio a pagar."

El próximo partido contra el Oviedo ofrece una prueba inmediata. Si Mbappé marca y lleva al Madrid a una victoria convincente, la narrativa puede suavizarse, pero solo temporalmente. En el Bernabéu, el perdón es condicional y los recuerdos son largos. Como una pancarta de aficionados recordó a una estrella en apuros en el pasado: "Aquí no te aplaudimos, te exigimos". Mbappé, con todo su talento, está aprendiendo esa lección de la manera más difícil.

Basado en información de L'Equipe.