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Penalti del VAR del Celtic: Por qué Escocia debe eliminar

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Un penalti tardío del VAR para el Celtic contra el Motherwell, anotado por Iheanacho, aviva el debate para eliminar el sistema antes del decisivo partido del

Una sola decisión arbitral, magnificada por el ojo implacable de la tecnología de video, ha sumido en el caos la carrera por el título de la Premiership escocesa y ha reavivado un feroz debate sobre el papel del VAR en el fútbol nacional. El penalti polémico tardío del Celtic contra el Motherwell en Fir Park —concedido tras una revisión del VAR por una supuesta mano— podría ser determinante mientras el equipo de Brendan Rodgers se prepara para enfrentarse al Hearts en un posible partido decisivo por el título el sábado.

El incidente ocurrió en los minutos finales, cuando Sam Nicholson del Motherwell saltó para disputar un balón aéreo contra Auston Trusty del Celtic. Mientras Nicholson saltaba, el hombro de Trusty hizo contacto con su brazo, elevando su codo hacia arriba. En tiempo real, el árbitro John Beaton no vio nada sospechoso, pero el oficial del VAR Andrew Dallas señaló la jugada por una posible mano. Tras una breve mirada al monitor, Beaton señaló el punto de penalti, una decisión que enfureció a los jugadores del Motherwell y dejó atónitos a los observadores del fútbol. Kelechi Iheanacho convirtió el penalti, dando al Celtic una victoria dramática que los mantiene al mando de su propio destino.

Gary Lineker, el exdelantero inglés sin lealtad a la división del Old Firm escocés, resumió el ambiente de manera sucinta en las redes sociales. "Esta podría ser la peor decisión del VAR que he visto (y hay mucha competencia)", escribió Lineker. "Extraordinario dada la importancia". El veredicto del comentarista de la BBC hizo eco de los sentimientos de los seguidores neutrales que creen que el asistente de video arbitraje no debería haber intervenido en lo que fue una colisión rutinaria e intrascendente.

La controversia solo se ha profundizado en medio de la presión de una emocionante carrera por el título. El Hearts, que busca su primer campeonato de liga en décadas, emitió un comunicado a través de su accionista mayoritario, la Fundación de Hearts, expresando "extrema preocupación" por las recientes decisiones arbitrales. Con solo una jornada restante, la posibilidad de que una decisión subjetiva del VAR determine al campeón ha provocado pedidos de una revisión fundamental de la aplicación de la tecnología en Escocia.

Este no es un incidente aislado. A lo largo de la temporada, el fútbol escocés ha sido testigo de una serie de intervenciones polémicas del VAR, que a menudo dejan a jugadores, entrenadores y aficionados desconcertados. La falta de consistencia en cuándo y cómo se utiliza el sistema ha erosionado la confianza en los árbitros. En febrero, el entrenador del Celtic, Martin O'Neill, capturó la frustración sin rodeos: "Es una tontería. Cuando un árbitro ve el incidente por sí mismo, lo que se le pide es: 'No, no viste eso. Viste otra cosa'. Eso debe ser debilitante para un árbitro."

El debate se extiende más allá de decisiones individuales a la estructura misma del arbitraje escocés. El jefe de árbitros de la Asociación Escocesa de Fútbol, Willie Collum, enfrenta la difícil tarea de defender a un grupo de oficiales que han luchado bajo el foco. Notablemente, ningún árbitro escocés estará presente en la próxima Copa del Mundo, un marcado contraste con la ambición de la liga. Los críticos argumentan que el VAR, introducido sin una consulta significativa con los aficionados, no ha logrado mejorar la toma de decisiones y, en cambio, ha amplificado el caos. Los propios esfuerzos de relaciones públicas de la SPFL, como afirmar récords de asistencia basados en ventas de entradas en lugar de asistencias reales, solo aumentan la sensación de desconexión entre las autoridades y el público que asiste a los partidos.

El director ejecutivo de la SPFL, Neil Doncaster, ha promocionado la popularidad de la liga, pero la realidad es que muchos aficionados se sienten alienados por un sistema que nunca pidieron y que detiene rutinariamente el flujo de los partidos. El Campeonato de Inglaterra, una liga de intensidad comparable, opera sin VAR, confiando en las decisiones en el campo y el error humano, un enfoque que muchos en Escocia ahora defienden retomar. Como señaló un comentarista, el incidente en Fir Park "debería ser un punto de inflexión para el VAR en el fútbol escocés, el detonante para una toma de conciencia general de que el juego debe liberarse del sistema tan pronto como sea factible".

Económicamente, los clubes de la Premiership invierten recursos significativos en el VAR, fondos que podrían destinarse a otras áreas. Se ha informado que algunas juntas directivas han cuestionado la inversión, pero un movimiento formal para eliminarlo sigue siendo esquivo. El temor a parecer que se da "un paso atrás" persiste, pero los defensores del cambio argumentan que eliminar el VAR restauraría la pasión inmediata y cruda del juego y aceptaría que los árbitros, como los jugadores, cometen errores. Sería un gesto de confianza hacia los aficionados, que durante mucho tiempo han sido tratados como fuentes de ingresos en lugar de partes interesadas.

El título se decidirá el sábado, ya sea que triunfen el Celtic o el Hearts. La alegría de la victoria será genuina, pero la temporada 2025-26 será recordada tanto por la disfunción de su arbitraje como por las hazañas en el campo. El fútbol escocés enfrenta una elección: continuar por un camino de intrusión tecnológica que profundiza las divisiones y controversias, o dar un paso audaz para recuperar el deporte como un espectáculo auténtico, aunque imperfecto.

Basado en información de The Guardian.