Como entrenador de Francia, Didier Deschamps se prepara para su última campaña mundialista, y las emociones están a flor de piel. En una reciente conferencia de prensa, el técnico de 56 años habló sobre el significado de su último baile en el escenario internacional, enfatizando que la selección francesa sigue siendo su único foco.
"Soy consciente de que algunos de los momentos que estoy viviendo ahora son los últimos", reflexionó Deschamps, según reporta L'Equipe. "Es una emoción especial. Lo estoy manejando bien porque la selección de Francia está por encima de todo. Toda mi energía, nuestra energía, está dedicada a la próxima competición."
Esa conciencia subyace en cada decisión que toma, incluida la elección de su plantilla. Con el Mundial en el horizonte, Deschamps tuvo que tomar decisiones difíciles para armar un grupo capaz de luchar por el título. Una de las elecciones más sorprendentes fue la inclusión del poco conocido arquero Robin Risser como tercera opción.
La jerarquía de porteros detrás del titular indiscutible Mike Maignan ha sido un tema de debate. Lucas Chevalier, visto durante mucho tiempo como un prometedor suplente, enfrenta una situación complicada. Deschamps señaló que las circunstancias de Chevalier, ya delicadas en marzo, siguen sin resolverse, dejando la puerta abierta para otros.
Alphonse Areola, el experimentado suplente del West Ham, fue otro candidato, pero su falta de minutos como titular jugó en su contra. "Ha vivido mucho y tiene experiencia", dijo Deschamps, "pero en los últimos seis meses, su tiempo de juego ha sido limitado y no es titular".
Mientras tanto, Hugo Lloris, el legendario ex capitán y campeón del mundo, nunca estuvo en consideración para regresar como tercer arquero. Deschamps dejó claro que Lloris no se había postulado para ese rol, descartando cualquier especulación sobre una convocatoria nostálgica.
En su lugar, Deschamps recurrió a Robin Risser, un joven arquero que ha llamado la atención con sus actuaciones esta temporada. "Robin ha tenido una muy buena temporada", explicó el entrenador, "y el criterio predominante es el mérito deportivo". La decisión subraya el compromiso de Deschamps de seleccionar jugadores por su forma actual y no por su reputación.
El ascenso de Risser al primer equipo representa una apuesta por la juventud y el potencial. Aunque quizás no tenga minutos en el torneo, su presencia en el grupo le brinda una experiencia valiosa y señala un cambio de guardia en la portería de Les Bleus. También plantea interrogantes sobre si podría superar a Chevalier en el orden jerárquico a largo plazo.
Para Deschamps, equilibrar experiencia y frescura ha sido un sello distintivo de su mandato. El triunfo en el Mundial de 2018 se construyó sobre una mezcla de líderes experimentados y estrellas emergentes, y parece estar siguiendo un plan similar ahora, aunque con el peso emocional de una gira de despedida.
A medida que se acerca el torneo, cada decisión será analizada. Sin embargo, el enfoque de Deschamps sigue siendo firme. "Había decisiones importantes que tomar para ponernos en las mejores condiciones", afirmó, convencido de que la selección de Risser es la correcta para el equilibrio del equipo. Si la apuesta da resultado solo se sabrá en el escenario más grande.
Basado en reportajes de L'Equipe.