En un final de temporada con poco en juego para los campeones, el Barcelona cayó ante un combativo Valencia en Mestalla, desperdiciando una ventaja temprana para perder 3-1 el sábado. El gol histórico de Robert Lewandowski quedó eclipsado por una remontada rápida y clínica que dejó a los catalanes con un final decepcionante de su campaña en La Liga.
El Barcelona llegó a Valencia con el título doméstico ya asegurado semanas antes, pero el partido no careció de la intensidad de un duelo de alto riesgo. Para Los Che, el sueño de la clasificación europea después de varias temporadas de lucha en la zona media pendía de un hilo, añadiendo un borde desesperado a su actuación. Los hombres de Rubén Baraja sabían que solo una victoria mantendría vivas sus escasas esperanzas, y canalizaron esa urgencia en una segunda parte implacable.
Lewandowski rompió el empate justo después de la hora de juego, aprovechando un balón suelto después de que el intento inicial de Ferran Torres fuera bloqueado. El gol fue un clásico remate de delantero del polaco, que sincronizó su carrera a la perfección y anotó desde corta distancia. Fue un gol con un significado personal importante: era su número 120 con el club, igualando a Josep Escolà en la lista de máximos goleadores históricos del Barcelona, y posiblemente el último con los famosos colores blaugranas.
Informes en los medios españoles han sugerido que el jugador de 35 años dejará el Camp Nou este verano, con el club deseoso de aliviar su salario y reestructurar su plantilla. La celebración contenida de Lewandowski insinuó una despedida, mientras saludaba a la afición visitante con un gesto que parecía más final que triunfal. Sus dos temporadas en Cataluña le han dado un título de Liga y una Copa del Rey, pero parece que el capítulo se cierra.
Sin embargo, la ventaja duró solo cinco minutos. El Valencia respondió con una mezcla de brillantez individual y errores defensivos de los visitantes. Javi Guerra, que ha estado en una forma excepcional durante el tramo final, aprovechó un pase perdido en el mediocampo para lanzarse al ataque y disparar un tiro imparable al fondo de la red. El empate encendió a Mestalla y desconcertó visiblemente a la defensa del Barcelona, que se había mostrado cómoda hasta ese momento.
Antes de que el Barcelona pudiera recomponerse, el Valencia asestó el golpe decisivo. Luis Rioja, una amenaza constante por la banda izquierda, recortó hacia adentro y curvó un disparo exquisito más allá del brazo extendido de Wojciech Szczęsny. Fue un gol de calidad excepcional, provocando celebraciones salvajes y cambiando el ímpetu de forma irreversible a favor de los anfitriones. En diez minutos, un partido que parecía controlado por el Barcelona se les había escapado por completo.
Ya en el tiempo de descuento, la noche adquirió una dimensión simbólica cuando Guido Rodríguez, fichaje invernal del Real Betis, añadió un tercero. El centrocampista argentino, que llegó para reforzar el mediocampo del Valencia en enero, disparó un tiro raso desde la frontal del área que se coló junto a Szczęsny. Su gol coronó una segunda parte perfecta para los locales y subrayó el impacto de su llegada a mitad de temporada, un raro punto brillante en una campaña por lo demás frustrante que vio al Valencia quedarse fuera de la competición europea.
Para el Barcelona, la derrota dejó al descubierto la inconsistencia que los ha perseguido a pesar de su triunfo doméstico. El entrenador Xavi Hernández estará preocupado por la falta de resiliencia mostrada después del gol de Lewandowski, así como la incapacidad del equipo para responder a la presión. La pérdida se suma a una creciente lista de decepciones fuera de casa y ofrece un duro baño de realidad antes de un mercado de fichajes crucial.
La saga de Lewandowski ahora ocupa el centro del escenario. Aunque su gol demostró que sigue siendo un finalizador letal, la jerarquía del club parece decidida a ir en una dirección diferente, considerando opciones más jóvenes y dinámicas para la línea de ataque. Su salida marcaría el final de una etapa de alto perfil pero breve que entregó títulos sin replicar completamente sus hazañas en el Bayern Múnich.
El Valencia, por su parte, se sentirá inmensamente orgulloso de esta victoria, incluso si el fútbol europeo sigue siendo inalcanzable. Vencer a los campeones de forma tan enfática envía un mensaje poderoso sobre el potencial del equipo bajo Baraja. Con Guerra y Rodríguez formando un núcleo prometedor, y el apasionado público de Mestalla detrás, hay un optimismo cauteloso para un impulso más fuerte la próxima temporada.
Mientras cae el telón de La Liga, ambos clubes encaran el verano con emociones contrastantes. El Barcelona celebra un título pero debe enfrentar un futuro incierto, mientras que el Valencia se reconstruye con renovada fe. La noche en Mestalla será recordada por el conmovedor regalo de despedida de Lewandowski y la negativa de un equipo local a rendirse.
Basado en reportajes de L'Equipe.