La Asociación Escocesa de Fútbol ha dictaminado que una alegación de abuso racista del defensor del Aberdeen Jack Milne contra el delantero del Livingston Jeremy Bokila es "no probada", poniendo fin a una investigación que surgió de un acalorado enfrentamiento de la Premiership escocesa en enero. El incidente ocurrió durante la victoria del Aberdeen por 6-2 en Pittodrie el 24 de enero, con ambos jugadores expulsados después de 70 minutos tras una trifulca.
La queja fue presentada por el Livingston poco después del partido, y el entonces entrenador David Martindale reveló que Bokila, un ex internacional congoleño de 37 años, se quedó llorando en el vestuario tras un supuesto comentario dirigido hacia él en el campo. El oficial de cumplimiento de la SFA inició posteriormente una investigación, recopilando pruebas de ambos clubes y de los árbitros.
Durante todo el proceso, Milne negó constantemente la alegación, según un comunicado emitido por el Aberdeen FC. El club condenó todas las formas de racismo y discriminación de manera inequívoca, pero expresó su apoyo a su jugador durante lo que describieron como "un período muy difícil y angustioso para todos los implicados". El club enfatizó que ahora considera el asunto cerrado.
El veredicto "no probado" es una característica única de la ley escocesa, distinta de un hallazgo de no culpabilidad directo. En el contexto del sistema disciplinario de la SFA, indica que el oficial de cumplimiento no pudo establecer pruebas suficientes para demostrar la alegación más allá de toda duda razonable. Este resultado deja el incidente oficialmente sin resolver en términos de culpabilidad definitiva.
Para el Aberdeen, la sentencia les permite seguir adelante, como indicó su comunicado. El club probablemente se centrará en su rendimiento en el campo, pero las preguntas sobre cómo se manejan estas alegaciones tan sensibles pueden persistir. Milne vuelve a la acción tras haber sido absuelto del cargo, aunque la percepción pública puede verse afectada.
El Livingston, por su parte, puede sentirse decepcionado porque la queja no condujo a una sanción. El club había apoyado a su jugador, que estaba visiblemente angustiado después del partido. El resultado podría alimentar el debate sobre la eficacia de los organismos rectores del fútbol para abordar las acusaciones de racismo, especialmente cuando las pruebas se limitan a los testimonios de los dos jugadores implicados.
El incidente en sí provocó una discusión generalizada sobre el racismo en el fútbol escocés, un tema que ha ganado mayor atención en los últimos años. Si bien la SFA ha introducido medidas para combatir la discriminación, casos como este ponen de relieve los desafíos de probar tales acusaciones sin testigos independientes o pruebas corroborantes.
Ambos jugadores se enfrentaron a medidas disciplinarias por el partido en sí, con sus tarjetas rojas que llevaron a suspensiones automáticas. La investigación de la SFA añadió otra capa, aunque el hallazgo de "no probado" no impone sanciones adicionales. El resultado subraya los obstáculos procesales para juzgar reclamos de mala conducta en el campo de carácter discriminatorio.
Mientras el fútbol escocés continúa enfrentando problemas de discriminación, este caso sirve como un recordatorio de las complejidades involucradas en sancionar tales reclamos. La decisión de la SFA, aunque legalmente sólida según sus procedimientos, puede no satisfacer a todas las partes, particularmente a aquellos que abogan por un enfoque de tolerancia cero. La controversia destaca la necesidad de políticas claras y mecanismos sólidos de recopilación de pruebas.
Basado en información de BBC Sport.