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Por qué la lesión en el isquiotibial de Messi genera

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Messi tiene inflamación en el isquiotibial, sin desgarro, pero se perderá los amistosos previos al Mundial 2026 que comienza en tres semanas. Optimismo pero

El mundo del fútbol contuvo el aliento cuando Lionel Messi se vio obligado a abandonar el campo durante el reciente partido de club del Inter Miami. Con el Mundial 2026 acercándose rápidamente, cualquier golpe al ícono argentino desencadena una alarma inmediata. En una noche en la que todas las miradas estaban puestas en el maestro de 38 años, una sustitución repentina en el minuto 72 provocó conmociones desde Florida hasta Buenos Aires.

Messi se había estado moviendo con libertad hasta que se tocó la parte posterior del muslo izquierdo, un gesto que generó preocupación de inmediato. No esperó a la camilla, sino que se dirigió directamente al túnel de vestuarios, con el rostro marcado por la frustración. La imagen del número 10 caminando sin ayuda ofreció un rayo de esperanza, pero su abrupta salida dejó más preguntas que respuestas.

El entrenador del Inter Miami, Ángel Guillermo Hoyos, se enfrentó a los medios con un tono tranquilo, pero sus palabras no lograron calmar los nervios. "Ante la duda, lo que se hace es intentar no arriesgar", declaró en su rueda de prensa posterior al partido. Esa evaluación críptica solo intensificó las especulaciones sobre la gravedad del problema, especialmente dado el historial de dolencias musculares de Messi.

Las evaluaciones médicas posteriores ofrecieron una mezcla de alivio e inquietud persistente. Las pruebas confirmaron que Messi no había sufrido un desgarro muscular, el escenario más temido. Sin embargo, detectaron inflamación en su isquiotibial, una lesión que, aunque no es catastrófica, exige una rehabilitación cuidadosa. Como consecuencia directa, Messi se perderá los partidos amistosos programados de Argentina, una medida de precaución para proteger a su activo más preciado.

El momento no podría ser más delicado. El Mundial 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, está a solo tres semanas del inicio. Argentina llega como campeona defensora, tras cautivar a los aficionados con su campaña triunfal en Catar hace cuatro años. El peso de las expectativas recae pesadamente sobre una plantilla que depende del genio de Messi para desbloquear defensas.

Para Messi personalmente, este torneo tiene un significado monumental. A los 38 años, es casi con certeza su último baile en el escenario futbolístico más grande del mundo. La narrativa de cimentar un legado ya sin igual añade una capa emocional a cada contratiempo físico. Aunque su talento sigue intacto, su cuerpo ahora exige un mantenimiento más meticuloso que nunca.

En los pasillos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), el ambiente es de optimismo cauteloso. La ausencia de una rotura fue recibida con alivio silencioso, pero los funcionarios saben que la inflamación del isquiotibial puede ser una condición notoriamente complicada. Un regreso prematuro o una leve agravación podría desembocar en una ausencia prolongada, poniendo en peligro la participación de Messi en el Mundial. El recuerdo de lesiones musculares pasadas que lo mantuvieron fuera durante semanas aún está fresco.

Perder los amistosos previos al Mundial supone un contratiempo significativo para la preparación de Argentina. Estos partidos estaban destinados a afinar la cohesión táctica y probar nuevas asociaciones bajo el mando del seleccionador Lionel Scaloni. Jugar sin su capitán obliga al equipo a adaptarse, y niega a Messi la oportunidad de coger ritmo de partido. No obstante, la prioridad está clara: tenerlo en forma para el partido inaugural, no arriesgarlo por exhibiciones.

En consecuencia, la comunidad futbolística global observa con la respiración contenida. La presencia de Messi no es solo una cuestión deportiva, sino un fenómeno comercial y cultural. Su estado físico influye enormemente en las posibilidades de Argentina de convertirse en el primer equipo en retener el Mundial desde Brasil en 1962. El delicado equilibrio entre impulsar la preparación y preservar la salud definirá las próximas tres semanas.

Basado en reportajes de Marca.