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Por qué los aficionados rivales se alegran de que Guardiola

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Tras 10 años y 20 trofeos, la salida de Pep Guardiola del Manchester City genera alivio entre los aficionados rivales, con Man United, Liverpool, Arsenal y

La confirmación de que Pep Guardiola dejará el cargo de entrenador del Manchester City después de una brillante estancia de 10 años ha conmocionado al fútbol inglés, y en ningún lugar la reacción es más visceral que entre los seguidores de los clubes rivales. Para muchos, el sentimiento es menos de admiración y más de alivio: una oportunidad, quizás, de liberarse finalmente de la sombra proyectada por una de las figuras más transformadoras del deporte. En conversaciones recopiladas por BBC Sport, aficionados del Manchester United, Liverpool, Arsenal y Chelsea ofrecieron una ventana a cómo el dominio de Guardiola no solo moldeó la cosecha de trofeos del City, sino que también distorsionó las ambiciones de sus propios clubes, generando una mezcla de celos, respeto a regañadientes y alegría sin disimulo por su partida.

Los seguidores del Manchester United son quizás los más transparentes en su deleite. Después de años viendo a sus rivales de la ciudad acaparar trofeos, el anuncio se sintió como un déjà vu de mayo de 2013, cuando Sir Alex Ferguson se retiró y un suspiro colectivo se extendió por la liga. "Ahora, con la confirmación de que Guardiola se marcha, el sentimiento es mutuo", señaló Alex Turk de Turk Talks FC, haciendo eco del alivio que acompañó a la salida de Ferguson. Si bien reconocen una capa de respeto —Guardiola, después de todo, vio cómo cuatro entrenadores del United eran contratados y despedidos sin menospreciar nunca al club—, la esperanza generalizada es que el City sufra una resaca. Ese optimismo se vio alimentado por el anuncio casi simultáneo de que Michael Carrick había sido nombrado entrenador permanente del Manchester United, lo que despertó sueños de un cambio de poder en Mánchester. "Si el United y Carrick lo hacen bien este verano, existe una oportunidad seria de que la jerarquía de poder en Mánchester cambie", añadió Turk. El subtexto es claro: así como el United falló post-Ferguson, el City ahora podría sufrir un destino similar.

Desde Liverpool, el tono es más melancólico. Josh Sexton de The Anfield Wrap admitió una sorprendente sensación de tristeza, enmarcando a Guardiola como un "enemigo de larga data" cuya salida realmente cierra un capítulo. La rivalidad entre el City de Guardiola y el Liverpool de Jürgen Klopp definió una era, llevando a ambos equipos a alturas sin precedentes: los 90 puntos o más se volvieron casi rutinarios en sus duelos. Con la salida de Klopp de Anfield en 2024, la partida de Guardiola se siente como la nota final de esa sinfonía. Los aficionados del Liverpool, sin embargo, pueden encontrar consuelo en el listón bajado: el Arsenal ganó la Premier League esta temporada con un máximo de 85 puntos, una cifra que apenas habría sido suficiente en los años de los dos titanes. "Que Guardiola se vaya significa que la barrera de entrada para una carrera por el título probablemente no será tan alta", reflexionó Sexton, sugiriendo que una plantilla talentosa del Liverpool podría no estar lejos de volver a competir. Sin embargo, hay una corriente subyacente de gratitud, no por las derrotas, sino por los estándares establecidos, que serán recordados como algunos de los más altos que el fútbol inglés haya visto jamás.

La afición del Arsenal, recién salida de su propio triunfo en la Premier League, expresa algo más cercano a la euforia absoluta. Laura Kirk-Francis del podcast Latte Firm describió los sentimientos gemelos de ganar el título y enterarse de la salida de Guardiola como "dos pesos que se me han quitado de encima". Es un sentimiento nacido de dolorosos casi-logros: en las dos temporadas anteriores, el Arsenal presionó al City hasta el final solo para quedarse corto, y la máquina de Guardiola se convirtió en un símbolo de su insuficiencia. "Su equipo del City me ha causado mucha angustia, especialmente en las últimas temporadas, así que celebro su partida", dijo, reconociendo que gran parte de su negatividad es celos: celos del "engranaje que creó" y la mentalidad ganadora que encarnaba. Para el Arsenal, finalmente derribar ese engranaje se vuelve más dulce por el hecho de que Guardiola se quedó el tiempo suficiente para presenciarlo. Aún así, la crudeza permanece: "Con el tiempo, podré mirar atrás y apreciar la magnitud de sus logros, pero tantos de ellos han sido a costa de mi querido Arsenal que todavía es demasiado reciente". La esperanza ahora es que el Arsenal llene el vacío y establezca su propio período de dominio.

Los seguidores del Chelsea ven la noticia a través de un prisma diferente: el de la decadencia y la crisis de identidad. Will Faulks de Chelsea News recordó la euforia de vencer al City de Guardiola en el Etihad en 2017 para asegurar el título bajo Antonio Conte, pero señaló que resultó ser un falso amanecer. Desde entonces, el Chelsea ha visto al City acaparar seis coronas de liga mientras ellos mismos han tenido un rendimiento por debajo de lo esperado, con entrenadores a menudo despedidos por no poder competir o replicar el modelo de Guardiola. La influencia del catalán se filtra profundamente en Stamford Bridge: el nombramiento esta semana de Xabi Alonso como entrenador permanente se vinculó públicamente a un estilo de fútbol relacionado con Enzo Maresca —un discípulo y exasistente de Guardiola—, quien, significativamente, se espera que reemplace a Guardiola en el City. Faulks argumentó que los directores deportivos del Chelsea están persiguiendo una identidad que se remonta directamente a Guardiola, un testimonio de su impacto inconmensurable. Es una asociación agridulce: mientras la filosofía de Guardiola ha remodelado las expectativas en toda la Premier League, para el Chelsea a menudo se ha sentido como una vara de medir a la que nunca pudieron alcanzar.

En conjunto, las reacciones subrayan el estatus de Guardiola como una fuerza que alteró la liga. Desde su llegada en 2016, no solo ha acumulado 20 trofeos (incluyendo una temporada récord de 100 puntos), sino que también ha redefinido el paradigma táctico —dominio basado en la posesión, laterales invertidos, presión implacable— de una manera que obligó a cada rival a adaptarse o perecer. El constante ir y venir de entrenadores en clubes como el Chelsea, e incluso las agotadoras carreras por el título en Liverpool y Arsenal, se pueden atribuir a la exigencia de perfección del catalán. Sin embargo, su legado sigue entrelazado con los 115 cargos de la Premier League contra el City por presuntas infracciones de las reglas financieras, una sombra que modera cualquier elogio sin reservas. Para muchos aficionados, la admiración se matiza con la esperanza de que un City post-Guardiola se vea disminuido, especialmente si esos cargos resultan en un castigo.

El panorama de los entrenadores ya está cambiando en respuesta. La fe del United en Carrick, la apuesta del Chelsea por Alonso a través de la vía Maresca, e incluso la nueva confianza del Arsenal bajo su propio proyecto, todo indica una liga lista para seguir adelante. Sin embargo, replicar la consistencia de Guardiola es una tarea desalentadora; su equipo del City nunca terminó por debajo del segundo puesto hasta esta temporada, y eso fue en parte debido a un año de transición. El próximo Maresca heredará una plantilla de inmenso talento pero también la presión de un club que posiblemente enfrente sanciones. Cómo el City navegue este momento definirá si el regocijo rival es prematuro o profético.

En última instancia, Guardiola deja detrás una máxima categoría que anhela equilibrio. Los totales de goles pueden disminuir, las cifras de puntos para ganar el título pueden volver a las normas históricas, y el puro terror de enfrentar a una máquina del City diseñada por uno de los entrenadores más grandes de la historia se desvanecerá. Pero el tejido cicatricial psicológico en las aficiones rivales tardará más en sanar. Mientras el United, Liverpool, Arsenal y Chelsea miran hacia un futuro sin él, lo hacen con un optimismo cauteloso, sabiendo que su sombra se cernirá sobre la liga durante años. Basado en informes de BBC Sport.