En una respuesta dramática a una mala racha de resultados, el club de fútbol francés Marsella ha implementado una medida drástica: obligar a sus jugadores, incluido el delantero Mason Greenwood, a dormir en el campo de entrenamiento del club.
La decisión llega mientras la directiva del club busca abordar lo que se ha descrito como 'pésimo estado de forma.' La medida pretende fomentar una mayor unidad, disciplina y concentración del equipo mientras la plantilla trabaja para dar la vuelta a su temporada.
Si bien estas medidas no son desconocidas en el fútbol profesional en tiempos de crisis, subrayan la gravedad de la situación en el Stade Vélodrome. El club está dejando claro que el nivel de rendimiento actual es inaceptable y que se necesitan cambios significativos en el enfoque.
Para los jugadores, esto significa un período temporal pero intenso de inmersión en el entorno del club, con la esperanza de que el tiempo extra que pasen juntos se traduzca en una mejor cohesión y resultados en el campo.