En una importante prueba de preparación para emergencias, el estado de Rio Grande do Sul ejecutó una operación integral de rescate simulado el miércoles 6 de mayo. El simulacro, realizado en la ciudad de Bento Gonçalves, fue diseñado para evaluar la efectividad de los nuevos protocolos de emergencia creados a raíz de las devastadoras inundaciones de 2024. La ubicación fue estratégicamente elegida por estar identificada como el cuarto mayor riesgo geológico del estado.
El ejercicio movilizó una fuerza formidable de más de 400 profesionales de diversas agencias. Los participantes incluyeron la Brigada Militar, el Cuerpo de Bomberos Militar, la Policía Civil, el Instituto General de Pericias (IGP), varias secretarías estatales, el Ejército Brasileño, la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) y concesionarias de servicios locales. Esta colaboración entre múltiples agencias tuvo como objetivo simular una respuesta coordinada en el mundo real ante un desastre por deslizamiento.
El escenario se desarrolló en el barrio Zatt, un área conocida por su susceptibilidad a deslizamientos debido a su ubicación en la ladera. Para crear un entorno realista, las autoridades evacuaron el área y suspendieron servicios esenciales como electricidad, agua y líneas telefónicas. Se establecieron corredores designados para el acceso de ambulancias y se instaló un refugio de emergencia para albergar a 80 personas, incluidos residentes y voluntarios, con apoyo médico y psicológico.
Aproximadamente 140 personas residen dentro de la zona de desastre simulada, pero los funcionarios señalaron que una emergencia real podría afectar potencialmente hasta 800 residentes. El simulacro incorporó elementos complejos como maniquíes enterrados, residentes actuando como personas desaparecidas y simulaciones de helicópteros para rescatar a heridos. Estos componentes fueron diseñados para poner a prueba los protocolos en condiciones desafiantes y realistas.
El coordinador de la Defensa Civil de RS, el coronel Luciano Boeira, enfatizó la importancia de este tipo de ejercicios a gran escala. Afirmó que estos simulacros son necesarios para verificar y validar los protocolos de emergencia. Si bien se realizan en un entorno controlado, la estrecha aproximación a la realidad permite a los funcionarios identificar claramente qué procedimientos ya son sólidos y qué áreas requieren mejora.
Este importante esfuerzo representa un paso proactivo de Rio Grande do Sul para reforzar sus capacidades de respuesta ante desastres. Al probar rigurosamente los sistemas implementados después de las inundaciones de 2024, el estado busca garantizar un esfuerzo de rescate más efectivo y coordinado en caso de que ocurra una tragedia similar. Basado en reportajes de g1.