El campeón mundial Maxim Sushinsky ha lanzado una crítica mordaz sobre el rendimiento de Avangard en su serie de semifinales de la Copa Gagarin contra Lokomotiv, que terminó con una derrota por 3-4. La leyenda del hockey señaló un problema psicológico recurrente que afectó al equipo durante toda la eliminatoria.
Según Sushinsky, surgió un patrón crítico cada vez que Avangard lograba tomar la delantera. En lugar de mantener su estilo ofensivo y agresivo que inicialmente había sofocado el juego de Lokomotiv, el equipo se retiraba a una caparazón defensiva. Este cambio de mentalidad, argumentó, representaba una pérdida fundamental de confianza e iniciativa.
El decisivo séptimo partido de la serie sirvió como una clara ilustración de este problema. Sushinsky observó que el mismo colapso ocurrió cuando Avangard tenía la ventaja, lo que finalmente les costó el partido y la serie. Enfatizó que un enfoque tan pasivo es inaceptable, particularmente cuando se tiene una ventaja de dos goles.
El exdelantero estrella atribuyó este colapso táctico y mental directamente a las decisiones del entrenador. Destacó que cuando el sistema de un equipo funciona y produce resultados, es responsabilidad del entrenador asegurarse de que los jugadores continúen ejecutando ese plan de juego exitoso en lugar de abandonarlo bajo presión.
Más allá de los factores psicológicos, Sushinsky destacó un problema significativo en la construcción de la plantilla que obstaculizó los esfuerzos de Avangard. Señaló la falta de profundidad del equipo, notando la ausencia total de jugadores jóvenes en el banquillo. Esta escasez obligó al cuerpo técnico a alinear solo once delanteros para partidos cruciales de playoffs, una situación que Sushinsky describió como un error extraño y costoso.
El desgaste físico de este banquillo corto fue particularmente dañino. Sushinsky explicó que los delanteros soportan una carga de trabajo mayor que los defensas, lo que hace que la falta de un duodécimo delantero sea un problema aún más evidente durante la intensa serie de playoffs de alto riesgo. La fatiga acumulada por este desequilibrio probablemente contribuyó a los colapsos del equipo en la fase final de la serie.
A pesar del resultado decepcionante, Sushinsky reconoció la calidad general de la serie, describiéndola como 'loca' o intensa. Sin embargo, su análisis deja claro que la derrota de Avangard no fue simplemente cuestión de suerte, sino el resultado de deficiencias estratégicas y de personal identificables que finalmente resultaron decisivas contra un resistente Lokomotiv.
Basado en informes de Чемпионат.com.