La etapa de Valverde en el Athletic Club ha llegado a un final emotivo. En lo que describió como su "última aparición en San Mamés", el veterano entrenador confirmó que se apartará del banquillo y tomará un descanso del fútbol, cerrando un capítulo de una década con el gigante vasco. Su última rueda de prensa tras la victoria 2-1 sobre el Celta de Vigo estuvo cargada de gratitud, reflexión y un deje de asuntos pendientes.
El técnico de 61 años ha sido una figura definitoria en el Athletic, dirigiendo 253 partidos en dos etapas. Primero asumió el cargo en 2003, llevando al club a la clasificación para la Copa de la UEFA antes de marcharse en 2005. Su regreso en 2013 trajo un período de estabilidad, incluyendo una clasificación para los cuartos de final de la UEFA Europa League 2015 y una memorable final de la Copa del Rey 2020 – aunque jugada a puerta cerrada en 2021 debido a la pandemia, donde el Athletic perdió ante la Real Sociedad. Esta temporada, sin embargo, resultó más complicada, con el Athletic terminando 8º y perdiéndose el fútbol europeo.
Al dirigirse a los medios, Valverde no ocultó sus emociones. "Todo lo que he vivido ha sido emocionante. Desde esa posición privilegiada que he tenido, he vivido cosas increíbles", dijo, agradeciendo al club por el homenaje y a la afición por su respeto y cariño perdurables. El vínculo del entrenador con San Mamés era palpable, pues reconoció la rareza de un viaje así en el fútbol moderno.
El partido en sí sirvió como un microcosmos de la campaña del Athletic: un inicio lento, un momento de adversidad y una remontada llena de ímpetu. Tras encajar un gol temprano, Valverde arengó a sus jugadores en el descanso, insistiendo en que darían la vuelta al partido. "Arriesgamos, y pensé que en cualquiera de esas jugadas marcaríamos", explicó, destacando la resiliencia del equipo pero también los márgenes estrechos que definieron su temporada.
Un momento conmovedor fue su decisión de no sustituir al veterano defensa Lekue, a quien había planeado hacer entrar como gesto de despedida. Con el marcador 0-1, la necesidad táctica prevaleció sobre el sentimiento. "Me duele no haberlo hecho entrar", admitió Valverde, citando la necesidad de un cambio ofensivo para buscar el empate. Fue un recordatorio crudo del difícil equilibrio entre emoción y pragmatismo en una industria orientada a resultados.
De cara al futuro, Valverde abordó las especulaciones sobre el lateral izquierdo Yuri Berchiche, calificándolo de "jugador fantástico" pero dejando su futuro incierto. "Esa posición está muy bien cubierta", señaló, insinuando que el club podría tener ya planes de sucesión. El técnico expresó su confianza en el núcleo de la plantilla, describiendo un vestuario con "más partido" que en años anteriores, pero subrayó la necesidad de recuperar a los jugadores lesionados y reavivar el entusiasmo.
El futuro inmediato de Valverde es claro: no entrenará la próxima temporada. "Por ahora, quiero respirar un poco. Después, ya veremos", dijo, sugiriendo un año sabático más que una retirada inmediata. Este período de reflexión podría abrir puertas, pero para el Athletic, la búsqueda de un sucesor comienza ahora.
La marcha deja un vacío significativo. Valverde encarnaba la filosofía única del Athletic de alinear solo jugadores nacidos o formados en el País Vasco, una política que exige un conocimiento profundo del talento regional. Su sucesor heredará una plantilla con potencial —Oihan Sancet, Nico Williams y el eterno Iñaki Williams— pero también una que ha perdido el rumbo en los últimos meses.
El legado de Valverde va más allá de la táctica. Era un custodio de la identidad del Athletic, una presencia tranquila en el volátil mundo de La Liga. Aunque el éxito europeo se le escapó, su mandato reforzó el lugar del club en la máxima categoría española y su compromiso con las raíces locales. El reto ahora es traducir esa estabilidad en una plataforma para el crecimiento futuro.
El final de una era rara vez llega con un arco triunfal y ordenado. La despedida de Valverde fue honesta, teñida de tristeza pero también de orgullo. Mientras el Athletic pasa página, los ecos de su contribución de una década resonarán en San Mamés. El próximo capítulo del club debe construirse sobre los cimientos que él ayudó a fortificar. Basado en informes de Marca.