Hearts logró una nerviosa victoria por 3-0 sobre Falkirk en Tynecastle, pero las celebraciones fueron abruptamente silenciadas por los eventos a 40 millas de distancia. Un controvertido penalti tardío para el Celtic contra el Motherwell transformó la carrera por el título de la Premiership escocesa, dejando al equipo de Derek McInnes necesitando un punto en su viaje de último día a Celtic Park para asegurar un primer campeonato desde 1960. El entrenador de Hearts no se anduvo con rodeos, calificando la decisión como 'asquerosa' mientras el destino de su equipo cambiaba drásticamente en el tiempo de descuento.
Hearts había hecho su trabajo de manera eficiente. Frankie Kent, llegada tardía a la alineación después de la lesión de Craig Halkett el fin de semana, se elevó para cabecear un córner de Kyziridis y romper el empate. Luego, Cammy Devlin aprovechó un balón suelto, su esfuerzo entró desviado por un defensa para duplicar la ventaja. El equipo local, animado por una multitud fervorosa en Tynecastle, estaba inicialmente en control y parecía navegar hacia la penúltima ronda con el título al alcance.
Sin embargo, la atmósfera dentro del estadio era una extraña pantalla dividida. Aficionados y jugadores por igual estaban pegados a las actualizaciones de Fir Park, donde el Motherwell había tomado una sorprendente ventaja temprana contra el Celtic. Un falso rumor de un segundo gol del Motherwell encendió brevemente las esperanzas de una fiesta histórica, pero la realidad golpeó cuando el Celtic empató. La montaña rusa continuó: el Celtic tomó una ventaja de 2-1, solo para que el Motherwell lo igualara nuevamente en el minuto 83. En ese momento, con Hearts 3-0 arriba gracias a un disparo curvo de Blair Spittal, los seguidores locales se atrevieron a creer.
Entonces llegó el golpe bajo. Ya en el tiempo de descuento, muy más allá de los 90 minutos reglamentarios, el árbitro concedió un penalti al Celtic. El penalti fue convertido, arrebatando una victoria por 3-2 para los campeones electos y dejando a Hearts atónito. McInnes, que ya había albergado quejas por un penalti no señalado a su equipo en Motherwell días antes, estalló. 'Escuché que hubo un penalti en el minuto 96. No necesité preguntar para quién', dijo. 'Me siento cada vez más consternado por algunas de las decisiones que toman nuestros árbitros. Es una decisión tan mala. Estamos contra todos'.
El giro repentino significa que el destino de Hearts sigue en sus manos, pero apenas. Una victoria en casa por 3-0, que debería haber sido motivo de alegría desenfrenada, terminó con caras abatidas en granate. En lugar de necesitar solo evitar una derrota por tres goles en Celtic Park, los hombres de McInnes ahora saben que un solo punto será suficiente para terminar 66 años de dominio del Old Firm. Las matemáticas son simples, la ejecución el sábado será cualquier cosa menos.
La narrativa de esta temporada ha sido de sueños improbables. Pocos fuera de Gorgie Road le dieron a Hearts una oportunidad de romper el duopolio de Glasgow, pero McInnes ha construido una unidad resiliente y organizada capaz de lograr resultados. La lucha por el título ha atraído la atención mundial, pero la crueldad del clímax es que quedarse corto ahora sería devastador. Un punto en la casa de los campeones perennes es una tarea monumental, incluso si el Celtic ya ha asegurado la Copa de la Liga y puede tener un ojo puesto en una final europea.
La controversia del penalti añade combustible a un fuego latente. McInnes tuvo cuidado de también reconocer la reciente forma del Celtic (cinco victorias consecutivas en la liga antes de esta ronda), pero su furia era palpable. La decisión será repetida y debatida durante días. Inyecta un elemento de agravio que podría galvanizar a Hearts o pesar mucho en un grupo no acostumbrado a tal presión en la cima.
De vuelta en el campo, Hearts manejó bien la ausencia de Halkett, cuya lesión obligó a Kent a la alineación titular. El gol del defensa fue una recompensa por un esfuerzo colectivo disciplinado. La laboriosa actuación de Devlin en el mediocampo fue tipificada por su gol, mientras que el disparo tardío de Spittal pareció brevemente el sello del destino en una velada gloriosa. Sin embargo, el cambio de ánimo fue instantáneo cuando la noticia del penalti del Celtic se filtró.
Tynecastle ha sido una fortaleza toda la temporada, invicto en casa, pero el viaje a Celtic Park será una bestia diferente. Hearts no ha ganado allí en la liga desde 2007. El último sábado de la temporada verá a todo el club contener la respiración durante 90 minutos, y quizás unos cuantos más, dados los eventos recientes. El trofeo de la Premiership aún podría estar envuelto en granate y blanco, pero se necesitará un último esfuerzo sobrehumano.
Mientras McInnes canaliza su ira en preparación, la presión recae directamente en el Celtic para detener a un resiliente Hearts. Los anfitriones están acostumbrados a ganar títulos, pero ahora se enfrentan a un oponente que no tiene nada que perder y todo que ganar. El drama del partido 38 será imperdible, un final adecuado para una campaña fascinante.
Por ahora, la investigación sobre la decisión arbitral continuará. Las palabras de McInnes se hacen eco de una frustración no solo con una sola decisión, sino con un patrón percibido. Si eso se convierte en un grito de guerra unificador o una distracción está por verse. El mundo del fútbol escocés estará mirando el sábado.
Basado en reportajes de The Guardian.