En un esperado encuentro de la Champions League entre el Arsenal y el Atlético de Madrid, se produjo un momento polémico cuando el Arsenal no recibió un penalti claro. El incidente involucró a Antoine Griezmann del Atlético empujando a Leandro Trossard del Arsenal por la espalda dentro del área, pero el árbitro dejó seguir el juego.
Trossard, que estaba posicionado para recibir un centro, fue empujado claramente por Griezmann, haciéndole perder el equilibrio. A pesar del contacto evidente, no se pitó falta, para consternación de los jugadores y el cuerpo técnico del Arsenal. Las repeticiones mostraron que el empujón fue innecesario y podría haber sido fácilmente sancionado como falta.
La decisión dejó frustrado al Arsenal, que buscaba un gol en un partido muy disputado. Aunque el resultado final aún se desconoce, esta decisión no señalada será sin duda un tema de conversación en el análisis posterior al partido. Los comentaristas de fútbol ya han comenzado a debatir si el VAR debería haber intervenido.