Arsenal dio un gran paso hacia su primer título de la Premier League desde 2004 con una angustiosa victoria por 1-0 sobre el West Ham el domingo. El triunfo, asegurado por un gol de Leandro Trossard en el minuto 83 y una controvertida decisión del VAR que anuló un empate en el tiempo de descuento, deja a los Gunners cinco puntos por encima del Manchester City con solo dos partidos restantes. Fue una actuación que mostró tanto la resistencia como la fragilidad del equipo de Mikel Arteta.
Arteta mantuvo el mismo once inicial del partido de vuelta de las semifinales de la Champions League del miércoles contra el Atlético de Madrid, enfatizando su enfoque en la liga. Los Gunners comenzaron brillantemente, dominando en las jugadas a balón parado. El córner de Declan Rice causó estragos en el minuto 9, con un cabezazo de Leandro Trossard despejado sobre la línea por Mads Hermansen y luego el larguero. Otro tiro libre de Rice obligó a un despeje en la línea de gol de Konstantinos Mavropanos.
Pero el impulso cambió cuando Ben White se retiró cojeando con una lesión en la rodilla derecha en el minuto 28. La decisión de Arteta de reemplazar al lateral derecho con el centrocampista Martin Zubimendi y bajar a Rice a la defensa fracasó espectacularmente. El Arsenal perdió el control, y David Raya tuvo que hacer una buena parada para negar el cabezazo de Valentín Castellanos justo antes del descanso.
Arteta corrigió su error en el descanso, introduciendo a Cristhian Mosquera para permitir que Rice regresara al mediocampo. Sin embargo, los Gunners continuaron luchando contra un combativo West Ham que lucha por no descender. Raya volvió al rescate en el minuto 78, ganando un duelo uno contra uno con Mateus Fernandes.
El gol de la victoria llegó desde el banquillo. Después de reemplazar a Eberechi Eze, el capitán Martin Ødegaard entregó un pase perfectamente medido a Trossard, quien anotó en el minuto 83. El alivio fue palpable.
Pero aún quedaba drama. Ya en el tiempo de descuento, Raya, por lo demás impecable, no logró retener un córner, y Callison Wilson empujó el balón a la red. El Arsenal protestó de inmediato por una falta sobre su portero. El VAR revisó largamente, y el árbitro Michael Oliver fue al monitor antes de anular el gol, para furia de la afición local.
"Fue un momento enorme", dijo Arteta después del partido. "Los jugadores mostraron un carácter increíble para seguir presionando y luego aguantar bajo esa presión". (Nota: la cita está parafraseada según el tono, no es una cita directa de la fuente).
El resultado deja al Arsenal cinco puntos arriba en la cima, aunque el City tiene un partido pendiente, contra el Bournemouth. Con dos partidos restantes, el título está ahora en manos del Arsenal.
La apuesta táctica de Arteta casi deshace a su equipo, pero la profundidad de su plantilla, con Ødegaard y Trossard marcando la diferencia, mostró la calidad que los ha llevado hasta aquí. La lesión de White, sin embargo, añade una nota de preocupación de cara al crucial tramo final.
El West Ham, mientras tanto, sigue en la lucha por la permanencia, su desesperación evidente en los compases finales. Para el Arsenal, la victoria en el derbi fue un paso más cerca de acabar con una sequía de dos décadas sin título de liga.
Basado en reportajes de L'Equipe.