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Aubameyang regresa: Último baile para el OM contra el

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Pierre-Emerick Aubameyang regresa para el OM contra el Rennes tras una suspensión interna; el jugador de 36 años, con un contrato de dos años, espera terminar

Pierre-Emerick Aubameyang está listo para regresar al equipo del Olympique de Marseille para el duelo del sábado en la Ligue 1 contra el Stade Rennais, un partido que bien podría marcar el final de su segunda etapa en el Vélodrome. Tras cumplir una sanción interna de un partido, el delantero gabonés vuelve y está decidido a dejar una impresión duradera, ya sea como despedida o como otro capítulo en su montaña rusa de carrera en el OM.

La sanción se originó en un momento divertido pero desacertado durante la preparación del partido contra Le Havre. Aubameyang, siempre con su personalidad exuberante, lideró a un grupo de compañeros en una serie de bromas que implicaron rociar un extintor sobre Bob Tahri, un representante de la dirección deportiva del club. El incidente, captado por las cámaras de seguridad, provocó una respuesta inmediata, y el delantero fue excluido del viaje a Normandía. Fiel a su carácter, el jugador de 36 años rápidamente reconoció su error, se disculpó con los presidentes interino y entrante, y aceptó el castigo sin rechistar.

Ese lapsus momentáneo aparte, la influencia de Aubameyang en el vestuario sigue siendo innegable. Su grito de guerra "¡Vamos a ganar al Le Havre!" resonó en la Commanderie, infundiendo fe en un equipo que estaba bajo presión. El OM logró una victoria por 1-0, incluso sin su talismán, pero el episodio subrayó la delgada línea entre pasión e indisciplina que ocasionalmente ha definido su carrera, recordando roces similares durante su etapa con la selección de Gabón.

En el campo, esta temporada ha sido un esfuerzo tanto para el jugador como para el club. Aubameyang, que cumple 37 años el próximo mes, ha lidiado con las exigencias físicas de la Ligue 1, a menudo cargando con el peso ofensivo en una campaña marcada por la inconsistencia. Sus siete goles en liga quizás no igualan su pico de prolificidad, pero su entrega y experiencia han sido vitales en un equipo en transición. Aparte de la sanción del extintor, ha sido un modelo de positividad y profesionalismo, un líder con el ejemplo en un plantel que ha visto su cuota de agitación.

Las nubes contractuales que se ciernen sobre su futuro no son un secreto. Cuando Aubameyang regresó al OM en julio de 2024, rechazando ofertas lucrativas del Golfo, firmó un contrato de dos años hasta 2026. El acuerdo fue un reconocimiento sincero de ambas partes de que sería una asociación a corto plazo. Su salario mensual, que se cree que ronda los 350.000 euros brutos, es sustancial pero representa una reducción significativa respecto a los salarios astronómicos de su primera etapa olímpica (2014-2018). Fuentes del club han indicado que las conversaciones con la nueva dirección deportiva comenzarán a principios de junio, con todas las opciones sobre la mesa: una prórroga, una salida mutua o una temporada final.

Para el OM, la posible salida de Aubameyang está cargada de simbolismo. Representa el último vínculo directo con los cambios de identidad recientes del club, desde la era Bielsa hasta el dinero de la Champions League y la reconstrucción posterior a la pandemia. Su regreso el verano pasado se presentó como un regreso a casa, un movimiento sentimental y táctico que aportó potencia goleadora probada a un equipo en transición. Dejarlo ir señalaría otro reinicio, obligando a la directiva a encontrar un delantero fiable en un mercado donde los goles son un bien escaso.

El duelo contra el Rennes ofrece un microcosmos de su etapa en el OM: un momento para brillar en el gran escenario, contra un rival con ambiciones europeas, ante una afición local que le ha coreado en las buenas y en las malas. Se espera que Aubameyang sea titular o tenga un papel destacado, y su mentalidad, según fuentes cercanas al club, es de serena aceptación combinada con una feroz competitividad. Quiere escribir su propio final, no que lo dicten los incidentes extradeportivos o las presiones contractuales.

Independientemente de lo que traiga junio, el icono gabonés dejará un legado complejo. Llegó como un talento en bruto en 2014, se fue al Borussia Dortmund y a la Premier League, y luego regresó como un veterano experimentado para ayudar a estabilizar el barco. La travesura del extintor será una nota al pie, eclipsada por los recuerdos de sus instintos depredadores, su carisma y su capacidad para galvanizar a un equipo. El sábado podría ser su último acto, pero está decidido a que resuene.

La situación también pone de relieve los desafíos más amplios en el OM: un club navegando por un cambio institucional, con un presidente interino, un nuevo director deportivo en el horizonte y una plantilla que necesita claridad. El destino de Aubameyang está entrelazado con estos cambios estructurales. Su salida liberaría un espacio salarial significativo, permitiendo potencialmente una reconstrucción más joven y sostenible. Sin embargo, reemplazar su experiencia, su don para los goles cruciales y su presencia en el vestuario no será tarea fácil.

Cuando suene el silbato en el Vélodrome, la atención estará en cada toque de Aubameyang, cada sprint, cada intento de gol. El guión es sin duda cinematográfico, pero el fútbol rara vez sigue narrativas ordenadas. Ya sea una despedida o simplemente un preludio de otro capítulo, el delantero se mantiene fiel a su naturaleza: un nervio, un líder y un jugador que lleva el corazón en la mano. Para los aficionados del OM, es un momento para atesorar, incluso si el acto final no está escrito.

Basado en información de L'Equipe.