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Azmoun de Irán omitido: lo que significa el impactante del

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Sardar Azmoun, delantero estrella de Irán, ha sido sorprendentemente excluido de la lista de 26 jugadores para el Mundial. La decisión plantea dudas sobre las

El mundo del fútbol fue tomado por sorpresa cuando se publicó la lista final de 26 jugadores de Irán para el Mundial, y el nombre de Sardar Azmoun brillaba por su ausencia. El delantero del Bayer Leverkusen, considerado durante mucho tiempo la joya del fútbol iraní, fue una omisión impactante en la lista que cuenta con una gran cantidad de jugadores de la liga local. La noticia causó revuelo entre la afición iraní y generó preguntas inmediatas sobre la potencia ofensiva del equipo de cara al mayor escenario del fútbol.

Azmoun, de 27 años, ha sido un goleador prolífico tanto para el club como para el país durante los últimos cinco años. Saltó a la fama en el Rubin Kazan y el Rostov en Rusia antes de un traspaso de alto perfil al Zenit de San Petersburgo, donde ganó cuatro títulos consecutivos de la Liga Premier Rusa y terminó como máximo goleador de la liga en 2019-20. Su posterior traspaso al Bayer Leverkusen en enero de 2022 se consideró un paso adelante, aunque las lesiones y la dura competencia limitaron sus minutos en la Bundesliga. Aun así, su pedigrí como finalizador clínico y amenaza aérea lo hacían intocable en la mente de la mayoría de los seguidores iraníes.

Para la selección nacional, Azmoun ha sido nada menos que un talismán. Con 44 goles en 73 partidos, es el tercer máximo goleador histórico de la nación y jugó un papel fundamental en la exitosa campaña de clasificación de Irán para el Mundial de 2022, aportando goles cruciales. Su asociación con Mehdi Taremi del Porto formó una de las duplas ofensivas más temidas de Asia, combinando velocidad, potencia y definición letal. Ver el nombre de cualquiera de ellos ausente de la plantilla final habría parecido inimaginable, hasta el anuncio del lunes.

La razón oficial de la exclusión de Azmoun no ha sido revelada por la Federación de Fútbol de Irán ni por el seleccionador Carlos Queiroz. La omisión deja un vacío significativo en el plan táctico de Irán, que a menudo se apoyaba en el juego de espaldas de Azmoun y su capacidad para crear espacio para los mediocampistas. Sin él, el equipo debe adaptarse rápidamente a una nueva identidad ofensiva.

En ausencia de Azmoun, la responsabilidad goleadora recaerá en gran medida sobre Taremi, quien ha estado en un estado de forma sublime en el FC Porto, anotando regularmente en la Primeira Liga y la Champions League. El jugador de 30 años es lo suficientemente versátil como para liderar la línea de ataque o jugar junto a un hombre de referencia, pero sin la presencia física de Azmoun, Irán podría verse obligado a adoptar un estilo más fluido y de contraataque. Queiroz también ha convocado a Karim Ansarifard, un delantero experimentado pero menos dinámico, y a opciones más jóvenes como Saeid Sadeghi, que juegan en el ámbito local, lo que genera dudas sobre la preparación de los jugadores de la liga nacional, dado que la liga iraní ha estado suspendida desde febrero debido a la inestabilidad regional.

La composición de la plantilla, con 17 jugadores de clubes que no han visto acción competitiva en meses, es una apuesta notable. Si bien las estrellas locales estarán frescas, carecen de ritmo de partido. El ritmo de club de Azmoun en el Leverkusen ya era una preocupación (solo tuvo una titularidad en la Bundesliga esta temporada), pero su historial internacional sugería que podía rendir independientemente de eso. La decisión de omitirlo por completo ha provocado un intenso debate entre aficionados y expertos.

La historia ofrece poco consuelo. Las campañas mundiales de Irán rara vez han sido tranquilas, y las controversias en las convocatorias no son nuevas. En 2014, la exclusión del veterano Javad Nekounam generó debate, pero nunca un jugador del perfil y edad de Azmoun había sido dejado fuera. El movimiento recuerda a otras exclusiones famosas en selecciones: Romário en 1998, Roberto Baggio en 1990, aunque el caso de Azmoun carece de claridad pública. Para una nación que considera este torneo su mayor escenario deportivo, la reacción en las redes sociales fue inmediata, con hashtags pidiendo la destitución del entrenador entre las tendencias en cuestión de horas.

Los expertos están divididos. Algunos argumentan que Queiroz, conocido por su pragmatismo defensivo y disciplina estricta, pudo haber considerado insuficiente la forma física o el nivel reciente de Azmoun. Otros creen que es una jugada maestra que permitirá a Taremi brillar como punto focal, con el mediocampo brindando apoyo desde atrás. El grupo de Irán no es un paseo: se enfrentan a Inglaterra, Gales y Estados Unidos, con el partido inaugural contra Inglaterra el 21 de noviembre como una perspectiva desalentadora. Sin su estrella, el papel de tapado es aún más pronunciado.

Desde un punto de vista táctico, Irán probablemente se inclinará por un 4-3-3 o 4-2-3-1 compacto, con Taremi como único delantero y extremos como Alireza Jahanbakhsh proporcionando amplitud. El trío del mediocampo, anclado por el experimentado Ehsan Hajsafi, debe interrumpir a los jugadores creativos de Inglaterra mientras genera transiciones rápidas. La ausencia del juego de espaldas de Azmoun significa que los balones largos serán menos efectivos, lo que obligará al equipo a construir a través de pases más ajustados, una estrategia arriesgada contra oponentes que presionan alto.

Para el propio Azmoun, esto podría ser un revés que defina su carrera. A los 27 años, el próximo Mundial en 2026 lo verá con 31, aún potencialmente viable, pero la oportunidad perdida en el escaparate mundial podría afectar sus perspectivas de club. El Leverkusen puede ver su omisión como una oportunidad para descansar y recuperarse, pero el golpe psicológico es innegable. La naturaleza de su exclusión ha dejado muchas preguntas sin respuesta, y el mundo del fútbol estará atento a cualquier novedad.

Mientras Irán se dirige a Catar, la sombra de esta decisión perdurará. Una buena actuación sin Azmoun podría validar la audacia de Queiroz; una salida temprana la convertirá en un error imperdonable. El fútbol se nutre de estas narrativas, y esta lleva el peso de las esperanzas de una nación. La única certeza es que cuando Irán salga a su primer partido, todas las miradas estarán puestas en la camiseta con el número 20, la que se suponía que debía llevar Sardar Azmoun.

Basado en reportajes de ESPN.