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Brian Kerr y figuras del deporte irlandés exigen que la FAI

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El ex seleccionador de Irlanda, Brian Kerr, lidera una coalición de 39 firmantes, entre ellos deportistas y músicos, instando a la FAI a boicotear los próximos

Una coalición significativa dentro del deporte irlandés, encabezada por el ex seleccionador de la República de Irlanda, Brian Kerr, ha lanzado un desafío directo a la Asociación Irlandesa de Fútbol (FAI). El grupo, compuesto por 39 firmantes destacados, exige que la FAI se retire de sus partidos programados de la Liga de Naciones de la UEFA contra Israel, presentando los encuentros como una prueba del compromiso de la asociación con sus propios principios declarados y los estatutos internacionales.

La campaña 'Stop The Game', organizada por el grupo de presión Irish Sport For Palestine, se dirige específicamente al partido como visitante del 27 de septiembre y al partido de vuelta en Dublín una semana después. La carta abierta argumenta que proceder con los partidos proporcionaría cobertura a lo que describe como "violaciones graves, claras y continuas del estatuto de la UEFA y la FIFA con respecto a que los equipos israelíes jueguen en tierras palestinas ocupadas". Además, acusa a Israel de mantener "un brutal sistema de apartheid y genocidio", una caracterización que el gobierno israelí ha negado constante y firmemente, afirmando que sus acciones militares en Gaza son actos de autodefensa.

La lista de firmantes se extiende más allá del fútbol, ilustrando la amplia resonancia cultural del tema en Irlanda. Junto a Kerr, se incluyen la ex internacional femenina de la República de Irlanda, Louise Quinn, y la ex portera de Suecia, Hedvig Lindahl. La carta también cuenta con el peso de figuras importantes del mundo de la música, como Paul Weller, Bobby Gillespie de Primal Scream, Tom Morello de Rage Against the Machine, y los destacados grupos irlandeses Kneecap y Fontaines D.C.

Quizás la firma más trascendental desde una perspectiva futbolística es la de Roberto Lopes. El capitán del Shamrock Rovers, que también es presidente de la Asociación de Futbolistas Profesionales de Irlanda y representará a Cabo Verde en la próxima Copa del Mundo, ofreció una poderosa súplica personal. "Tenemos que parar el partido", escribió Lopes. "Como jugadores y aficionados, nuestro instinto natural es siempre salir y competir, pero este es un momento en el que debemos mirar el panorama general".

Lopes enfatizó el imperativo humanitario, declarando: "No podemos ignorar la catástrofe humanitaria en Palestina; la enorme pérdida de vidas allí debe tener prioridad sobre cualquier consideración deportiva. Irlanda tiene aquí una oportunidad de liderar, de ser pionera y hacer lo que otros no harán. Necesitamos ser lo suficientemente valientes para decir basta ya. No podemos quedarnos de brazos cruzados. Por favor, paren el partido".

El argumento central de la campaña se basa en un mandato específico de la propia FAI. En noviembre de 2025, un abrumador 93% de los miembros de la FAI votó para instruir a la asociación a presionar a la UEFA para la suspensión de Israel. La moción citó la supuesta falta de aplicación de una política antirracista efectiva por parte de la Asociación de Fútbol de Israel y su organización de clubes en asentamientos ilegales en Cisjordania ocupada sin el consentimiento de la Asociación Palestina de Fútbol.

La carta abierta hace referencia directa a esta votación, pidiendo a la FAI que "defienda estas reglas si la UEFA no lo hace". Afirma: "En noviembre pasado, el 93% de los miembros de la FAI votó para instruir a la asociación a acudir a la UEFA y solicitar la suspensión de Israel según esos estatutos. Les pedimos que respeten y representen plenamente este mandato". Esto posiciona la demanda de boicot no como una protesta externa, sino como el cumplimiento de una decisión democrática de la propia FAI.

Ante esta presión, la posición de la FAI sigue siendo de cumplimiento reacio del calendario de partidos. En febrero, la asociación confirmó que jugaría los partidos, citando las graves consecuencias competitivas de negarse. La FAI declaró que existía una posibilidad real "de que ese partido sea perdido por incomparecencia y puedan seguir medidas disciplinarias adicionales, incluida la posible descalificación de la competición". Esto pone de relieve el difícil equilibrio que la asociación debe mantener entre el sentir de sus miembros internos, la defensa externa y el riesgo de sanciones deportivas de la UEFA.

La situación sitúa al equipo de la República de Irlanda en el centro de un debate geopolítico y ético que se extiende mucho más allá del campo. Para los jugadores y el cuerpo técnico, el enfoque estará en la preparación para una campaña de la Liga de Naciones, pero lo harán bajo la sombra de un llamamiento al boicot de alto perfil por parte de algunas de las figuras deportivas más respetadas del país. Se ha contactado a la FAI para solicitar comentarios, pero aún no ha respondido públicamente a la última carta.

El conflicto al que se refiere la carta se origina en el ataque liderado por Hamás en el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, que mató aproximadamente a 1.200 personas y resultó en 251 rehenes. La posterior campaña militar de Israel en Gaza ha provocado la muerte de más de 72.500 personas, según el ministerio de salud de Gaza. Este devastador costo humano forma el telón de fondo urgente de la controversia deportiva.

En última instancia, este episodio subraya la creciente intersección del deporte y la política internacional. La FAI se encuentra atrapada entre la directriz clara de sus miembros, una poderosa coalición de iconos culturales y deportivos, y las reglas del organismo rector que priorizan la integridad competitiva. La decisión sobre si se juegan los partidos será un momento definitorio para la asociación, que revelará dónde traza la línea entre la obligación futbolística y la conciencia política.

Basado en un reportaje de BBC Sport.