El estado brasileño de Paraná enfrenta una grave crisis hídrica, lo que llevó a las autoridades a declarar el estado de emergencia. El sistema de embalses principal que abastece a la capital, Curitiba, y su área metropolitana ha visto su nivel de agua descender a un crítico 73,55% de su capacidad.
En respuesta a la prolongada sequía, el gobierno del estado de Paraná emitió un decreto de emergencia a principios de mayo. Este decreto impone una estricta prohibición de seis meses sobre el uso de agua tratada de la red pública para actividades no esenciales.
Las actividades prohibidas incluyen el lavado de aceras, patios y vehículos, el riego de jardines, el llenado de piscinas y otros usos recreativos. La medida del gobierno tiene como objetivo conservar el menguante suministro de agua para necesidades esenciales.
La empresa de agua del estado, Sanepar, está monitoreando activamente la situación. Si bien la compañía aún no ha anunciado planes para el racionamiento de agua o cortes de suministro rotativos, enfatizó la importancia crítica de la cooperación pública.
Sanepar insta a los residentes a reducir drásticamente su consumo. La empresa subraya que el agua potable debe reservarse estrictamente para actividades esenciales como la higiene personal y la preparación de alimentos.
El pronóstico del tiempo para mayo ofrece poco alivio. Las predicciones indican condiciones continuas desfavorables con escasas lluvias y temperaturas superiores al promedio, lo que podría agravar aún más la escasez de agua.
El decreto de emergencia otorga a Sanepar y otras concesionarias de agua del estado la autoridad para implementar sistemas de suministro rotativo u otras medidas restrictivas si lo consideran necesario.
Basado en reportes de g1.