Tottenham Hotspur se enfrenta a su último partido de la Premier League contra el Everton con su estatus en la máxima categoría pendiendo de un hilo, y el entrenador Roberto De Zerbi ha dejado claro que su compromiso con el club no flaqueará independientemente del resultado. Un solo punto en el Tottenham Hotspur Stadium el domingo casi con certeza aseguraría la supervivencia gracias a una diferencia de goles superior sobre el West Ham United, incluso si los Hammers vencen al Leeds. Lo que está en juego no podría ser mayor para un equipo que descendió por última vez en 1977.
Los Spurs desperdiciaron una oportunidad de oro para asegurar la salvación a mitad de semana, sufriendo una derrota 2-1 ante el Chelsea que frenó una racha de cuatro partidos invictos. Esa derrota expuso la fragilidad de una plantilla que ha perdido 10 partidos de liga en casa esta temporada y no ha ganado en su propio estadio desde principios de diciembre. El desgaste psicológico es evidente, y De Zerbi reconoce que la confianza de los jugadores es frágil.
Hablando con los periodistas, De Zerbi descartó cualquier noción de que su futuro estuviera en duda si ocurre lo impensable. "Sigue siendo un honor ser entrenador del Tottenham, incluso si el domingo jugamos por el descenso", dijo. "No es un problema. Considero el fútbol algo más que la tabla de posiciones". El italiano, que reemplazó al entrenador interino Igor Tudor a finales de marzo, firmó un contrato de cinco años e insistió en que está en el norte de Londres a largo plazo, independientemente de la división.
Un empate contra el Everton llevaría a los Spurs a 38 puntos, con el West Ham solo pudiendo alcanzar esa cifra si gana en Leeds. La diferencia de goles del Tottenham es de -18 frente a -24 del West Ham, por lo que incluso un punto debería ser suficiente. Es un escenario que ofrece esperanza, pero De Zerbi sabe que sus jugadores no pueden permitirse confiar en las matemáticas sin un rendimiento.
De Zerbi no se anduvo con rodeos cuando se le preguntó si su plantilla jugaba por su futuro. "Seguro. Cada uno de nosotros juega por el futuro del Tottenham", afirmó. El comentario fue un claro ultimátum: los últimos 90 minutos de la campaña moldearán la trayectoria del club durante años, influyendo en las decisiones de fichajes de verano y la composición del equipo independientemente de la división en la que se encuentren.
Para combatir la creciente presión, De Zerbi ha tomado medidas poco convencionales. Ordenó a toda la plantilla pasar la noche juntos antes del partido contra el Everton y llegar al estadio en el autobús del equipo, con el objetivo de fomentar una mentalidad de asedio. "Quiero poner las cabezas en hielo", explicó. "El secreto es gestionar la presión. Para gestionar la presión tienes que ser claro y honesto contigo mismo". El gesto subraya su creencia de que el espíritu colectivo puede superar la ansiedad tóxica que ha envuelto los partidos en casa.
Respondiendo a las acusaciones de que sus jugadores no se preocupan lo suficiente, De Zerbi ofreció un contrapunto matizado: "Quizás sufrieron demasiado. Su reacción no ha sido la correcta, pero no por esa razón, porque son chicos sensibles". Argumentó que el problema es más una parálisis nacida del miedo que una falta de pasión, y que la única solución es "ser más fuertes que la atmósfera de la situación, o las lesiones, o las cosas negativas". Esta interpretación psicológica explica el colapso del equipo en momentos clave y el énfasis del entrenador en el valor interno.
Las implicaciones más amplias del descenso son asombrosas. Financieramente, los Spurs se enfrentarían a un abismo de ingresos de más de £100 millones solo en ingresos de radiodifusión perdidos, lo que obligaría a una venta de liquidación de activos valiosos. Deportivamente, desharía gran parte del progreso logrado desde la mudanza al nuevo estadio. Para De Zerbi, sin embargo, representa un desafío que está dispuesto a aceptar como parte de un proyecto a largo plazo, habiendo construido una reputación en Brighton por implementar un fútbol sofisticado incluso en la adversidad.
De Zerbi llegó a un club en crisis después del breve período interino de Tudor, y su contrato de cinco años fue una declaración de visión del presidente Daniel Levy. Ese acuerdo significa que el entrenador tiene poder para reestructurar la plantilla incluso si se produce el descenso, dándole potencialmente una pizarra limpia para promover jóvenes e implementar su filosofía de posesión sin las presiones a corto plazo de la máxima categoría. "Siento la responsabilidad", añadió De Zerbi, señalando que no se hace ilusiones sobre la magnitud de la tarea.
Mientras el reloj avanza hacia el domingo, el mensaje del entrenador es de resiliencia desafiante. "Estamos luchando por algo muy importante para todos. Pero es fútbol. Pero tenemos suficiente calidad", dijo, intentando equilibrar la gravedad de la situación con un recordatorio de que el talento por sí solo puede prevalecer. Los aficionados de los Spurs esperarán que sus palabras se traduzcan en acciones cuando más importa.
Basado en información de The Guardian.