La estancia de 14 años del West Ham United en la Premier League terminó abruptamente el domingo, sellando un descenso que contrasta fuertemente con las escenas de júbilo de hace menos de tres años. En junio de 2023, unas 70.000 personas inundaron las calles del este de Londres para celebrar el triunfo del club en la Europa Conference League en Praga, un momento que se suponía iba a marcar una nueva era de éxito sostenido. En cambio, una campaña desastrosa ha dejado a los Hammers enfrentando las duras realidades del Championship, con grandes preocupaciones financieras, una renovación de la plantilla y preguntas sobre el futuro del entrenador dominando la agenda.
Las consecuencias financieras del descenso son graves. Fuentes del club estiman que los ingresos totales se desplomarán entre un 50% y un 60% respecto a los 227,6 millones de libras reportados en sus cuentas más recientes. El West Ham registró una pérdida de 104 millones de libras en el año que finalizó el 31 de mayo de 2025, y se prevé otro déficit considerable. Si bien las nuevas Reglas de Costo de Plantilla de la EFL para la temporada 2026-27, que limitan el gasto al 85% de los ingresos, ofrecerán cierta protección dado que los ingresos del West Ham son históricamente altos en comparación con sus rivales del Championship, la prioridad inmediata es reducir costos. Las ventas de jugadores serán inevitables, especialmente porque muchos contratos contienen cláusulas de descenso que activan recortes salariales de hasta el 50%, según fuentes de BBC Sport.
Un pequeño consuelo es la reducción en los gastos de los días de partido. El acuerdo de alquiler del Estadio de Londres generará ahorros de alrededor de 2,5 millones de libras al año, según confirmó el alcalde de Londres, Sadiq Khan, pero esta cifra es insignificante en comparación con una pérdida de 104 millones de libras. El propietario David Sullivan, ahora blanco de feroces protestas de los aficionados, debe sortear esta crisis mientras gestiona cambios estructurales significativos a nivel de la junta directiva. Desde la victoria en la Conference League, Sullivan ha perdido a su socio comercial de largo plazo David Gold (fallecido en enero de 2023) y a la vicepresidenta de confianza Karren Brady, quien renunció en abril. El multimillonario checo Daniel Kretinsky está en proceso de igualar la participación del 38,8% de Sullivan, mientras que la hija de Gold, Vanessa, retiene una participación del 25,1%. El nuevo director ejecutivo, Karim Virani, ahora enfrenta la difícil tarea de supervisar una reconstrucción en el Championship.
El entrenador Nuno Espirito Santo, quien fue designado en septiembre con un contrato de tres años, supervisó una temporada de montaña rusa. Después de un comienzo difícil con solo dos victorias en sus primeros 15 partidos de liga, una remontada a mitad de temporada elevó al West Ham dos puntos por encima del Tottenham en un momento dado. Sin embargo, un colapso final, que incluyó un error táctico en Newcastle donde tuvo que hacer una sustitución después de solo 26 minutos, resultó costoso. La jerarquía del club quiere estabilidad y preferiría que Nuno se quedara, pero el técnico de 52 años, que anteriormente guió al Wolves fuera del Championship en 2018, no ha comprometido su futuro. Cuando se le preguntó después del último partido, dijo: "Ninguno de nosotros tuvo un minuto para pensar en nuestro futuro individual, todo se trataba de tratar de mantener una actitud positiva y seguir adelante y concentrarse en el equipo. Cualquier cosa relacionada con el futuro, primero tenemos que pasar este mal momento".
El capitán Jarrod Bowen, el último vínculo en el campo con el triunfo de Praga junto a Tomas Soucek y Alphonse Areola, le ha dado al club un rayo de esperanza. El internacional inglés, que firmó un contrato de siete años en octubre de 2023, declaró públicamente su intención de quedarse y liderar la lucha por el ascenso. "Tengo contrato aquí. Habrá rumores, habladurías y tonterías, pero, en última instancia, lo que veo es devolver a este club a la Premier League. Ahí es donde merece estar", dijo Bowen a Sky Sports. Su compromiso es vital, pero el West Ham aún tendrá que defenderse del interés de los mejores clubes por uno de sus activos más comercializables.
Una ola de salidas es inevitable. Axel Diasi, Adama Traore y Callum Wilson terminan contrato en verano y se irán como agentes libres. El centrocampista Mateus Fernandes, fichado por 40 millones de libras el pasado agosto, ya atrae el interés del Paris Saint-Germain y el Manchester United, y el West Ham espera venderlo con un beneficio significativo. El defensa senegalés El Hadji Malick Diouf, una adquisición de 19 millones de libras del Slavia de Praga, es otro jugador que podría ser traspasado para recaudar fondos. Mientras tanto, el club debe enfrentar un legado de malas contrataciones desde 2023. Max Kilman llegó por 40 millones de libras con un contrato de siete años pero no ha jugado desde enero. Niclas Fullkrug, un delantero de 31 años con un contrato de cuatro años, fue cedido al AC Milan después de marcar solo tres goles en una etapa marcada por las lesiones. James Ward-Prowse, que alguna vez fue un fichaje estrella, pasó la segunda mitad de la temporada cedido en el Burnley y solo le queda un año de contrato.
Estos errores ponen de manifiesto el despilfarro de los 105 millones de libras recibidos del Arsenal por Declan Rice, una suma que debería haber apuntalado una nueva era. En cambio, el West Ham se encuentra con una plantilla inflada y desequilibrada que será difícil de vender a precios aceptables. El marco de juego limpio financiero del Championship puede limitar cuánto pueden reinvertir, incluso si se realizan ventas significativas.
Sullivan puede recurrir a su experiencia personal en lo que respecta a planificar un regreso inmediato. Durante su etapa en el Birmingham City, supervisó ascensos en 2007 y 2009 después de mantener a los entrenadores que sufrieron el descenso. En el West Ham en 2012, recurrió a Sam Allardyce, quien guió al club de regreso a través de los play-offs. Esta vez, el panorama es más complejo: el club está en un estado de cambio fuera del campo, la plantilla requiere una limpieza importante y la posición del entrenador sigue sin resolverse. El Championship de 2025-26 también es cada vez más competitivo, con pagos de paracaídas sustanciales que crean una división financiera.
El camino por delante es desalentador. El West Ham debe reconstruir no solo un equipo, sino un club que ha perdido el rumbo desde aquella noche mágica en Praga. La pasión de la afición, que se volvió tóxica hacia Sullivan durante el último partido en casa, exigirá señales visibles de un plan coherente. Si Nuno se queda, necesitará recurrir a su experiencia de ascenso en el Championship y reconstruir en torno al liderazgo de Bowen. Si se va, la búsqueda de un nuevo entrenador agregará otra capa de incertidumbre. De cualquier manera, la ventana de transferencias de verano estará definida por una liquidación de activos y una carrera para construir un equipo competitivo con un presupuesto drásticamente reducido. El futuro inmediato de los Hammers depende de la rapidez con la que puedan convertir esta crisis en un catalizador para el resurgimiento. Basado en informes de BBC Sport.