Melbourne City consolidó su estatus como la fuerza más dominante en la A-League Women, asegurando un quinto campeonato récord con una victoria 3-1 sobre Wellington Phoenix en la gran final del sábado en AAMI Park. La victoria no solo completó un doblete doméstico para las campeonas de la temporada regular, sino que también preparó el escenario para un posible triplete histórico, con una semifinal de la Liga de Campeones Femenina Asiática a mitad de semana.
City llegó a la final como gran favorita después de terminar seis puntos arriba en la tabla, reclamando su tercer título consecutivo de liga regular. Sin embargo, no habían levantado el trofeo de campeonato desde su triunfo de 2020 lleno de estrellas, lo que añadió presión. Wellington, liderada por la entrenadora del año de la liga, Bev Priestman, llegó con una narrativa contrastante: las máximas goleadoras de la temporada y la defensa más sólida, llevando la esperanza de un cuento de hadas de David contra Goliat al estilo de Central Coast Mariners.
Los primeros intercambios sugirieron que una sorpresa podría estar gestándose. Phoenix comenzó brillantemente, ganando segundos balones y filtrando pases a través del mediocampo de City. Pero apenas a los cuatro minutos, llegó un aviso cuando la extremo de City, Bryleeh Henry, irrumpió por el corazón de la defensa de Wellington, solo para tropezar al rodear a la portera Victoria Esson. Una revisión del VAR —introducida por primera vez en una gran final de la ALW— descartó los reclamos de penalti, pero el incidente expuso una defensa nerviosa de Phoenix que sería explotada durante los siguientes 40 minutos.
City tomó el control, con Aideen Keane y Henry causando constantes problemas con su velocidad y carrera directa. Un centro bajo de Karly Roestbakken forzó un casi gol de Holly McNamara, mientras que Leticia McKenna estrelló el travesaño desde un tiro libre. McNamara encontró la red en el minuto 35, pero su cabezazo fue correctamente anulado por fuera de juego en la jugada previa. La frustración de Wellington se desbordó en disparos lejanos sin sentido, ejemplificados por el esperanzador disparo de Brooke Nunn.
Entonces, en un abrasador lapso de dos minutos antes del descanso, McNamara rompió el partido. La delantera de las Matildas, recién ganadora de la bota de oro, giró en el borde del área y lanzó un impresionante primer gol al fondo de la red en el minuto 41. Solo 120 segundos después, emprendió una carrera eslalon entre defensores y colocó el segundo en el palo lejano. Fue una exhibición despiadada de su habilidad definidora, que prácticamente terminó con la resistencia de Wellington.
Cualquier ajuste de Priestman en el descanso se deshizo en el minuto 49, cuando McKenna, otra Matilda recién convocada, se encontró con espacio de sobra y curvó un hermoso disparo lejano que entró besando el palo lejano. El gol irradió clase y silenció a los aficionados viajeros de Wellington. Makala Woods, una fichaje sorpresa como reemplazo por lesión, recortó distancias para Phoenix poco después, empujando el balón tras un barullo en el área, pero el búnker defensivo de City se mantuvo firme.
Woods siguió siendo la chispa más brillante de las visitantes, forzando una parada en vuelo de Malena Mieres con un cabezazo hacia abajo, pero el empuje final de Wellington careció de filo. City realizó sustituciones estratégicas para perder tiempo mientras el reloj avanzaba, y la jugadora del partido McNamara recibió un empujón de Marisa van der Meer durante su lenta salida del campo, un pequeño punto de conflicto que subrayó la tensión de la gran final.
El triunfo del campeonato iguala a City con Sydney FC en cinco títulos, y combinado con sus cinco títulos de liga regular, las convierte en el equipo femenino más exitoso en la historia de la ALW. La victoria también coronó una campaña doméstica extraordinaria en la que equilibraron el dominio liguero con la rotación de plantilla.
Sin embargo, hay poco tiempo para celebrar. City vuela a Corea del Sur el domingo para preparar la semifinal de la Liga de Campeones Femenina Asiática del miércoles contra el gigante japonés Tokyo Verdy Beleza. Una victoria allí las pondría a 90 minutos de un título continental y un triplete nunca antes logrado por un club de la A-League Women.
La narrativa de una dinastía es ineludible. Con tres títulos de liga regular consecutivos y ahora un campeonato que lo respalda, City ha establecido un estándar de excelencia sostenida. Para Wellington, la derrota duele, pero su progreso bajo Priestman —de ser comparsas a finalistas con los mejores números subyacentes de la liga— señala un futuro brillante.
El rápido ascenso de City al estatus de dinastía ha sido impulsado por una combinación de experiencia de las Matildas y talento emergente, con McNamara y McKenna representando a la próxima generación. Sus actuaciones en el escenario más grande sugieren que el control del club sobre los trofeos podría fortalecerse aún más en las próximas temporadas.
Basado en reportajes de The Guardian.