El AEK Atenas es campeón de Grecia por primera vez desde 2023, logrando el título con una dramática victoria por 1-0 sobre el Panathinaikos en los últimos segundos del partido del domingo. El gol de Joao Mario en el minuto 93 en el Estadio Olímpico de Atenas hizo enloquecer a la afición amarilla y negra, ya que el club aseguró su 14º título de la Superliga con dos partidos de antelación.
La lucha por el título llegó a su clímax en una tensa tarde de domingo. El AEK necesitaba una victoria contra su archirrival Panathinaikos para seguir en carrera, mientras también dependía del resultado del otro partido clave: Olympiacos contra PAOK Salónica. Durante gran parte del partido, el Panathinaikos se mantuvo firme, frustrando al equipo local con una defensa disciplinada. Pero justo cuando se anunciaba el tiempo añadido, Joao Mario aprovechó un balón suelto dentro del área y disparó al portero, desatando celebraciones salvajes.
“Fue un momento de pura euforia”, dijo el capitán del AEK, Harold Moukoudi, el exdefensor del Le Havre y el Saint-Étienne que levantó el trofeo. “Nunca nos rendimos, y esa fe nos llevó adelante”. La victoria, combinada con el empate 1-1 entre Olympiacos y PAOK en El Pireo, le dio al AEK una ventaja insalvable de ocho puntos en la cima de la tabla.
El título pone fin a una sequía de dos años para el club, que ganó la liga por última vez en 2023. Desde entonces, el AEK había visto a su feroz rival Olympiacos ganar títulos consecutivos. Este triunfo devuelve al AEK a la cima del fútbol griego y conlleva importantes implicaciones deportivas y financieras.
El AEK ha conseguido ahora un lugar en la fase de grupos de la UEFA Champions League por primera vez desde la temporada 2018-19, un gran impulso para los ingresos y el prestigio del club. “Aquí es donde pertenecemos”, dijo el entrenador Matías Almeyda después del partido. “Nuestros jugadores mostraron un carácter increíble durante toda la temporada, y ganar este lugar en la Champions League es la recompensa que merecen”.
El resultado final se decidió en los últimos segundos, pero se basó en una temporada de consistencia. La defensa del AEK, dirigida por Moukoudi, recibió la menor cantidad de goles en la liga, mientras que su ataque, liderado por el delantero Levi García, marcó con libertad durante la campaña. El resultado del domingo fue emblemático: una retaguardia resuelta seguida de un momento de magia en el frente.
Para el Panathinaikos, la derrota fue un trago amargo. Esperaban retrasar la coronación del AEK y mantener sus propias y débiles esperanzas de título. En cambio, los Verdes ahora enfrentan una lucha para asegurar un puesto en la Europa League. Mientras tanto, el empate entre Olympiacos y PAOK acabó con las escasas posibilidades de ambos equipos, confirmando al AEK como campeón.
La victoria también destaca la profundidad de la Superliga griega esta temporada. El triunfo del AEK no fue un paseo; tuvieron que luchar por puntos contra oponentes bien organizados. “Esta liga es más dura que nunca”, añadió Almeyda. “Salir adelante me llena de orgullo por mis jugadores”.
Mientras las celebraciones continúan en la capital, la atención se centra ahora en el mercado de fichajes de verano y los preparativos para la Champions League. El AEK buscará fortalecer su plantilla para competir en dos frentes la próxima temporada. Pero por ahora, el enfoque está en saborear un título ganado con esfuerzo.
Basado en reportajes de L'Equipe.