El Manchester City está al borde de un logro histórico después de un dramático mayo en el que aseguraron su primer título de la Women's Super League en una década y lograron un sorprendente golpe de efecto contractual con la delantera estrella Khadija Shaw. Una victoria sobre el Brighton & Hove Albion en la final de la FA Cup del domingo en Wembley completaría el primer doblete de liga y copa y coronaría un mes transformador para el club.
La internacional jamaicana, apodada "Bunny", parecía destinada a la salida después de que las negociaciones contractuales se rompieran y la rival Chelsea presentara una oferta más lucrativa. Shaw, que marcó 21 goles en solo 22 partidos de liga esta temporada, había informado al club de su intención de irse. Pero en una dramática intervención de última hora, altos cargos del lado masculino del club intervinieron para satisfacer sus demandas, provocando un notable cambio de opinión que la llevó a firmar un nuevo contrato de cuatro años. La noticia se mantuvo en secreto hasta que la propia Shaw la anunció en el escenario durante el desfile del trofeo del lunes, provocando un momento de micrófono entre miles de seguidores eufóricos.
La importancia de retener a Shaw va mucho más allá de simplemente conservar a la ganadora de la Bota de Oro de la liga. Perderla ante un rival directo por el título habría sido un golpe devastador para la dinámica y una señal de que el City no estaba comprometido a construir una dinastía. Al mantenerla, no solo protegen su poder ofensivo, sino que también evitan que el Chelsea añada un arma que podría definir la próxima era de la competición de la WSL. Es una declaración de intenciones que se hace eco de la ambición del equipo masculino y subraya la creciente integración de la estructura general del club.
Esa ambición se centra ahora en Wembley, donde el City se enfrentará a un Brighton que ya les ha vencido en la liga esta temporada. La forma del Brighton desde mediados de marzo ha sido excepcional, y representan una amenaza real. Pero el City, impulsado por las celebraciones del título y el renovado compromiso de Shaw, está hambriento de más trofeos. "Porque hemos ganado plata, hay más hambre de ganar aún más", dijo la centrocampista Laura Blindkilde Brown, una de las heroínas no reconocidas del equipo esta campaña.
Blindkilde Brown ha sido una revelación en el mediocampo defensivo, comenzando 18 de 22 partidos de la WSL y ofreciendo compostura más allá de sus 22 años. Su ascenso refleja la narrativa más amplia de un equipo que ha encajado bajo la dirección de la entrenadora Andrée Jeglertz. Las piezas del rompecabezas, como describió la lateral derecha Kerstin Casparij, han encajado perfectamente esta temporada. La propia Casparij encabezó la tabla de asistencias de la liga, mientras que Shaw, Yui Hasegawa y Vivianne Miedema ganaron lugares en el equipo del año de la WSL.
Para un club que celebró por última vez un triunfo en la FA Cup en 2020, ese éxito vino con un asterisco: la victoria por 3-1 en la prórroga sobre el Everton se jugó sin aficionados en un Wembley vacío debido a la pandemia. La última vez que el City levantó el trofeo frente a una multitud fue en 2017. Una victoria el domingo sería su primera FA Cup frente a los seguidores en siete años y también entregaría el primer doblete desde 2019, aunque esa temporada ganaron ambas copas nacionales, no la combinación de liga y FA Cup.
El doblete tiene un enorme peso histórico. Mientras que el equipo masculino lo ha logrado varias veces, el equipo femenino nunca ha conseguido alzar tanto el título de liga como la FA Cup en la misma campaña. Hacerlo cimentaría el legado de este grupo y prepararía el escenario para un asalto sostenido a la UEFA Women's Champions League, una competición en la que alcanzaron los cuartos de final hace dos temporadas. Blindkilde Brown insinuó esa visión más amplia: "Estuvimos en la Champions League hace dos años y lo hicimos bien allí, y ahora se trata de intentar avanzar allí y ojalá ganarla también".
El desafío de equilibrar la celebración con la preparación ha sido delicado. "Estamos tratando de separar ambas cosas, celebrar primero y luego centrarnos realmente en Wembley", admitió Blindkilde Brown. El rápido cambio de la final de la liga a la final de la copa requiere disciplina mental, pero la confianza de la plantilla es inconfundible.
Casparij, recogiendo el premio a la jugadora del año de la WSL en nombre de Shaw, resumió el ambiente: "Ganar un doblete, después de tantos años, sería absolutamente increíble. Ese es definitivamente un objetivo que tenemos y daremos todo para alcanzarlo". Con el compromiso de Shaw asegurado, las piezas están en su lugar para que el City convierta un mes brillante en una temporada legendaria.
El resultado en Wembley definirá si este equipo es recordado simplemente como campeón de liga o como los arquitectos de una nueva era de dominio en el fútbol femenino inglés.
Basado en información de The Guardian.