La larga y dolorosa espera del Aston Villa por un trofeo europeo llegó a un final eufórico en Estambul el miércoles por la noche, cuando desmantelaron al Friburgo 3-0 en la final de la Europa League en el Beşiktaş Park. La victoria provocó escenas de júbilo no solo entre los aproximadamente 20,000 aficionados que transformaron la ciudad turca en 'Astonbul', sino también en las gradas, donde el Príncipe de Gales vivió cada jugada, entrada y gol como cualquier otro seguidor entregado. Para el príncipe Guillermo, aficionado vitalicio del Villa, fue un momento para saborear después de décadas de montañas rusas emocionales.
Los goles de Youri Tielemans, Emiliano Buendía y Morgan Rogers aseguraron el primer título continental del Villa desde su triunfo en la Copa de Europa de 1982, un lapso de 44 años. El marcador reflejó una actuación dominante que hizo que el príncipe se pusiera de pie en repetidas ocasiones. Las cámaras de televisión lo captaron absorbiendo el ambiente previo al partido con anticipación nerviosa, luego estallando de alivio cuando Tielemans rompió el empate. Cuando Rogers anotó el tercero, el príncipe estaba perdido en una celebración desenfrenada, abrazando a quienes lo rodeaban y filmando la ceremonia de entrega del trofeo con su teléfono.
La presencia del príncipe Guillermo se extendió más allá de los asientos VIP. El capitán John McGinn reveló que el futuro rey entró al vestuario antes del partido para ofrecer ánimo. "Es un hombre con clase, estuvo en el vestuario antes del partido", dijo McGinn. "Es un gran aficionado del Villa, nunca se lo iba a perder. Es un tipo normal, es genial tener su apoyo". Después del pitido final, el defensa Matty Cash confirmó que el príncipe se unió a los jugadores para tomar una cerveza bien merecida. "Estuvo allí tomando una cerveza con nosotros. Está encantado. Es un gran seguidor", dijo Cash, añadiendo que el príncipe es un habitual en el campo de entrenamiento y en Villa Park.
En las redes sociales, el Príncipe de Gales compartió su alegría con un mensaje que destacó el esfuerzo colectivo. "¡Noche increíble! ¡Felicidades a todos los jugadores, equipo, personal y todos los vinculados al club! ¡44 años desde el último sabor de la plata europea!", escribió. Notablemente, mencionó especialmente al centrocampista lesionado Boubacar Kamara, diciendo que "ayudó a sentar las bases de este éxito" a pesar de estar marginado. El gesto tipificó el espíritu inclusivo que ha unido al plantel del Villa bajo la meticulosa dirección de Unai Emery.
Para el príncipe Guillermo, este triunfo es profundamente personal. Eligió apoyar al Villa cuando era un escolar en Berkshire específicamente para evitar la gloria fácil del Manchester United o el Chelsea. "Quería tener un equipo que fuera más de media tabla que pudiera darme más momentos de montaña rusa emocional", dijo una vez a la BBC. Nacido solo 26 días después de la victoria del Villa en la Copa de Europa de 1982, había esperado toda su vida para verlos levantar de nuevo un trofeo continental. Sus primeros recuerdos de la FA Cup fueron en 2000, cuando el Villa perdió ante el Chelsea en la final, lo que hace que esta gloria en Estambul sea aún más dulce.
La victoria del Villa puso fin a una sequía de trofeos que se remontaba a la Copa de la Liga de 1996, pero la dimensión europea tenía un peso adicional. Desde aquella noche en Róterdam hace 44 años, habían visto a sus rivales de la Premier League, Liverpool, Manchester United, Chelsea, Tottenham y Manchester City, conquistar Europa repetidamente mientras el Villa caía en períodos de desierto que incluyeron el descenso. Este título de la Europa League no solo restaura el orgullo continental, sino que señala un resurgimiento genuino bajo Emery, quien ahora ha ganado cinco trofeos europeos como entrenador.
La realeza de Hollywood también jugó un papel en la previa. El ganador del Oscar Tom Hanks, otro famoso aficionado del Villa, envió un mensaje de video de ocho segundos a BBC Radio WM declarando desde Estados Unidos: "Este es Tom Hanks pensando una sola cosa y una sola cosa: ¡adelante Villa!". El clip se volvió viral entre los seguidores, añadiendo un toque de glamour de celebridad a una atmósfera ya de por sí electrizante en Birmingham, donde miles abarrotaron el Utilita Arena y pubs en todo el Midlands para ver la final en pantallas gigantes.
Para los aficionados comunes, la noche estuvo cargada de emoción y recuerdos. Las citas capturadas resumieron el ambiente: Nick recordó haber escuchado la final de 1982 en la radio y ver ahora con sus dos hijos y su padre de 84 años que tiene demencia. Sharon, que perdió a su papá aficionado del Villa en octubre pasado, lloró de felicidad. James vistió la camiseta vieja de su difunto padre, deseando que pudiera ver el triunfo del equipo. Y Jon, que tenía cuatro años cuando el Villa ganó su último trofeo en 1996, finalmente experimentó la alegría que había esperado durante tres décadas, esperando que su hijo de tres años no tenga que esperar tanto.
El club anunció un desfile por Birmingham el jueves, asegurando que la fiesta se extendería a las calles con miles de personas esperadas a lo largo de la ruta. Para el príncipe Guillermo, los recuerdos de compartir cervezas con los jugadores en el santuario interior del vestuario probablemente quedarán con él para siempre. Como bromeó McGinn, el príncipe incluso podría "sacar su tarjeta de crédito al final de la noche". Después de 44 años de espera, el Villa y su seguidor más famoso se habían ganado cada gota.
Basado en reportajes de BBC Sport.