El triunfo del Arsenal en la Premier League 2025-26 se forjó a través de una temporada de márgenes estrechos, remontadas dramáticas y brillantez individual definitoria. Los Gunners terminaron con una espera de 22 años por el título después de que el empate 1-1 del Manchester City en Bournemouth el 19 de mayo les diera una ventaja inalcanzable con un partido de sobra. Fue la culminación de un proyecto de cuatro años bajo Mikel Arteta, quien había soportado tres segundos puestos consecutivos para finalmente superar la dinastía de Pep Guardiola. Pero no fue una procesión sencilla; fue una campaña moldeada por 10 momentos cruciales: golpes de transferencia, adaptaciones por lesiones y actuaciones decisivas que, colectivamente, llevaron el trofeo al Emirates.
Las semillas se sembraron en la ventana de transferencias de verano, donde los movimientos del Arsenal combinaron llegadas de alto perfil con una incursión despiadada contra un rival. Viktor Gyokeres, Martin Zubimendi y Noni Madueke llegaron para reforzar la plantilla, pero el movimiento más llamativo fue el secuestro del traspaso de Eberechi Eze al Tottenham. El mediapunta del Crystal Palace, a punto de cruzar el norte de Londres, llamó directamente a Arteta. El entrenador, a punto de entrar en una reunión de la directiva, convenció a la jerarquía para dar luz verde al acuerdo, y Eze se convirtió en un Gunner en la primera semana de temporada. Aunque su campaña de debut fue una mezcla de adaptación y magia, sus contribuciones en momentos clave resultaron decisivas, ninguna más que una asistencia en el tiempo de descuento en el Etihad en septiembre.
Con el Arsenal perdiendo por un gol temprano de Erling Haaland y luchando por romper a un City reducido a solo un 33,2% de posesión (la más baja de la carrera de Guardiola), Eze produjo un momento de inspiración. Su preciso pase largo sobre la defensa del City encontró a Gabriel Martinelli, quien batió a Gianluigi Donnarumma para lograr un empate 1-1. Ese punto no solo evitó que el City abriera una brecha temprana, sino que también reforzó psicológicamente la creencia de que el Arsenal podía enfrentarse al campeón. Como señaló una fuente del vestuario, se sintió como "una victoria disfrazada de empate".
La carrera por el título dio otro giro en octubre, cuando el Liverpool, que había comenzado con un récord del 100% y el mayor gasto en transferencias de la historia de la liga, tropezó en Crystal Palace gracias a un gol tardío del ex Gunner Eddie Nketiah. Ese resultado abrió la puerta para el Arsenal en Newcastle, pero St James' Park se había convertido en un estadio maldito: el Arsenal había perdido cuatro de sus cinco visitas anteriores. Peor aún, se pusieron por detrás tras un gol de Nick Woltemade y se encaminaban a la derrota hasta el minuto 83. Entonces llegó el regreso de Martin Odegaard. El capitán, apartado por lesión, hizo una aparición enfática desde el banquillo, orquestando una dramática remontada tardía. Su visión y ritmo elevaron al equipo, y el Arsenal logró asegurar una victoria por 2-1, convirtiendo una posible pérdida en una victoria contundente.
Las lesiones se convertirían en una subtrama recurrente. La lesión de temporada de Ben White obligó a Arteta a una reestructuración radical: Declan Rice fue desplegado como lateral derecho de emergencia. El experimento desestabilizó la estructura del equipo, pero también mostró la adaptabilidad de la plantilla. La disciplina e inteligencia de Rice permitieron al Arsenal mantener su forma mientras seguían dominando el mediocampo. Esta flexibilidad forzada resultó vital a medida que la temporada avanzaba y la fatiga se instalaba.
Eze, mientras tanto, continuó dando en momentos clave. Marcó impresionantes goles de la victoria contra su antiguo club, el Palace, y luego contra el Newcastle, ambos goles mostrando la brillantez individual de la que el Arsenal había carecido en anteriores persecuciones del título. "Él trae esos momentos especiales, irreales, que muy pocos pueden", dijo Arteta en una rueda de prensa. Esos cuatro puntos de dos goles mantuvieron al Arsenal a la distancia de un suspiro del City cuando los márgenes eran mínimos.
El derbi del norte de Londres en febrero proporcionó otro punto álgido. El entrenador del Tottenham, Thomas Frank, intentó juegos mentales en su rueda de prensa previa al partido, bromeando "¿Quién es Eze?" para restar importancia al impacto del extremo. La broma alimentó el fuego de la rivalidad, pero el Arsenal respondió en el campo con una demoledora goleada 4-0, con Eze marcando dos veces y los Gunners demostrando de manera rotunda su superioridad local. Esa victoria no solo elevó la moral, sino que también eliminó matemáticamente al Spurs de la lucha por el top four, consolidando la ventaja psicológica del Arsenal.
Al llegar la primavera, lo que realmente distinguió al Arsenal fue su resiliencia en partidos de alta tensión. Donde equipos anteriores habían flaqueado (piensen en el colapso de 2023), este equipo desarrolló una eficiencia de sangre fría. Una racha de estrechas victorias por 1-0, construida sobre la solidez defensiva y momentos de magia de Eze y Martinelli, los mantuvo codo a codo con el City. El fin de semana crucial llegó a finales de abril: mientras el City perdía puntos en casa contra el Brighton, el Arsenal logró una victoria por 1-0 en Goodison Park, con un gol de falta en el tramo final de William Saliba.
El título se selló en un soleado martes de mayo, pero las repercusiones resonarán durante años. El triunfo del Arsenal acaba con el monopolio de la era Guardiola y cambia las dinámicas de poder de la Premier League. Para Arteta, reivindica la reconstrucción paciente y sus exigencias de "no negociables". Para el club, es un regreso a la cima después de dos décadas de casi éxitos. Mientras el capitán Odegaard levantaba el trofeo, las escenas en el Emirates fueron una liberación de la tensión generacional, desde las protestas de "Wenger Out" hasta la melancolía de la pandemia, hasta este momento de alegría desbordante.
Al final, no fue un solo jugador sino una colección de momentos (un golpe de transferencia, un empate tardío, el regreso de un capitán, una paliza en el derbi) lo que llevó al Arsenal a la tierra prometida. Cada decisión, cada recuperación, cada destello de genio tejió el tejido de una campaña ganadora del título. Basado en reportajes de Sky Sports.