Durante más de cinco décadas, una nube de sospecha ha rondado una de las derrotas más dolorosas de la historia del fútbol inglés. Ahora, una nueva serie de podcasts titulada Foul Play ha reabierto el caso sobre si el legendario portero Gordon Banks fue envenenado deliberadamente antes del partido de cuartos de final del Mundial de 1970 entre Inglaterra y Alemania Occidental. La investigación, dirigida por el periodista Gabriel Gatehouse y el propio nieto de Banks, Ed Jervis, abarca tres continentes y profundiza en documentos desclasificados, entrevistas con exespías y una teoría de conspiración que vincula a la CIA con una dictadura militar brasileña hambrienta de gloria mundialista.
El torneo de 1970 en México comenzó con Inglaterra como campeona defensora, llevando las esperanzas de una nación tras su triunfo en 1966 en casa. Banks, entonces de 32 años, estaba en la cúspide de su poder. En un partido de fase de grupos contra Brasil, realizó lo que aún se celebra como la 'parada del siglo': una impresionante reacción ante un cabezazo de Pelé que parecía seguro gol. Ese momento no solo grabó su nombre en el folclore futbolístico, sino que también aumentó la sensación de que Inglaterra era un verdadero contendiente para retener el trofeo.
Pero justo un día antes del fatídico cuarto de final en León, ocurrió el desastre. Banks cayó gravemente enfermo con lo que el médico del equipo, Neil Phillips, diagnosticó como gastroenteritis aguda. Inmediatamente fue descartado para el partido crucial. El portero suplente Peter Bonetti, que apenas había jugado en el calor y la altitud, fue lanzado a la alineación titular. Inglaterra tomó una ventaja de 2-0, pero la ausencia de su portero de clase mundial pronto se notó. Bonetti, más tarde criticado por su manejo, concedió tres goles mientras Alemania Occidental remontó para ganar 3-2 en la prórroga. El sueño de títulos consecutivos se hizo añicos.
En las secuelas, surgieron preguntas. ¿Por qué solo Banks había enfermado? Ningún otro jugador o miembro del personal sufrió la misma suerte. La sospecha pronto se dirigió hacia una teoría que parecía sacada de una novela de espías: que el régimen militar de Brasil, desesperado por el prestigio de ganar un Mundial en casa, había solicitado la ayuda de la inteligencia estadounidense para eliminar el arma más grande de Inglaterra. El razonamiento era que la CIA, deseosa de mantener un gobierno amigo anticomunista en el poder en Brasil, habría visto una victoria en el Mundial como un impulso de popularidad oportuno para la dictadura.
El podcast Foul Play, producido por Audible, pasó tres años siguiendo cada pista. Gatehouse y Jervis viajaron desde Stoke-on-Trent hasta México y Washington D.C., descubriendo que la preparación previa al torneo de Brasil incluyó asistencia de la NASA, un detalle que alimentó la narrativa de la participación estadounidense. Hablaron con exjugadores ingleses, exoperativos de la CIA y expertos médicos, y revisaron archivos nunca antes vistos. Gatehouse admitió que cuando comenzó, la idea parecía "altamente improbable", pero cuanto más profundizaban, más se encontraba pensando: "¡Dios mío, esto podría haber pasado".
Jervis, que creció escuchando a su abuelo murmurar que "algo turbio pasó" con su repentina enfermedad, describió la investigación como una "extraña montaña rusa emocional". Recordó cómo una conversación casual en la cena con un amigo de la familia primero plantó la idea de la participación de la CIA, una noción que inicialmente descartó como "tonterías". Sin embargo, a medida que la evidencia se acumulaba, confesó sentir una extraña mezcla de ira y orgullo: molesto porque alguien podría haber atacado a su querido abuelo, pero también reconociendo que subrayaba el inmenso valor de Banks: "era tan bueno, tuvieron que ir tras él".
Las implicaciones de ese día en León se extienden mucho más allá de un partido. Muchos argumentan que fue un punto de inflexión para el fútbol inglés, el momento en que una mentalidad ganadora comenzó a erosionarse. Inglaterra no ha llegado a una final importante desde entonces, y el propio Jervis lo ve como el inicio de una "maldición". "Como aficionado de Inglaterra, uno mira esto y dice que parece como si la maldición del fútbol inglés comenzara en 1970", dijo a BBC Sport. "No hemos sido los mismos desde entonces".
Si bien el podcast no ofrece una prueba concluyente, obliga a reexaminar uno de los misterios más perdurables del deporte. Ya sea que la CIA realmente manipuló la bebida o la comida de Banks o no, el episodio resalta la turbia intersección de la geopolítica y el fútbol mundial durante la era de la Guerra Fría. Para una generación de seguidores ingleses, el signo de interrogación sobre ese cuarto de final siempre perdurará, y la nueva investigación asegura que el debate continuará.
Basado en reportajes de BBC Sport.