En una notable muestra de innovación y responsabilidad social, los estudiantes del campus del Instituto Federal de São Paulo (IFSP) en Sorocaba han desarrollado un prototipo de silla de ruedas eléctrica que se destaca por su bajo costo y uso creativo de materiales. El proyecto reutiliza piezas de patinetas eléctricas, también conocidas como hoverboards, que fueron incautadas por la Receita Federal de Brasil como parte de sus operaciones contra actividades ilícitas como el narcotráfico y el contrabando.
La iniciativa, que comenzó en 2021 bajo la guía del profesor de electroelectrónica Sérgio Shimura, ha evolucionado a través de varias iteraciones. El modelo actual utiliza dos motores y un sistema de transmisión por correa para el movimiento y la dirección. Una asociación clave con la oficina de la Receita Federal en Sorocaba proporcionó al proyecto 37 patinetas eléctricas confiscadas, ofreciendo una fuente sostenible de componentes. Esta colaboración es parte de un esfuerzo más amplio, ya que la agencia donó anteriormente aproximadamente 6,000 miniordenadores a la institución en noviembre de 2025.
La importancia del proyecto se destacó cuando el prototipo fue presentado al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, durante su visita para inaugurar el nuevo campus del IFSP en abril. Más allá de la funcionalidad básica, el equipo investiga activamente interfaces de control avanzadas para mejorar la accesibilidad. Su objetivo es integrar tecnologías como sistemas de seguimiento ocular y comandos controlados por la respiración, permitiendo que personas con limitaciones motoras severas operen la silla de ruedas de forma independiente.
Un enfoque central del proyecto es su costo de producción drásticamente reducido. Al reutilizar componentes confiscados y emplear piezas impresas en 3D, los estudiantes pueden fabricar una sola unidad por una fracción del precio de una silla de ruedas eléctrica comercial. El estudiante José Guilherme destacó el impacto económico, señalando que el costo de una silla disponible en el mercado podría financiar la producción de alrededor de 40 de sus prototipos. Esta eficiencia de costos hace que la tecnología sea viable para su implementación generalizada en entornos públicos como clínicas de salud y escuelas.
El equipo ahora está refinando el diseño para mejorar el rendimiento, la duración de la batería y la experiencia del usuario. El profesor Shimura esbozó la visión para el futuro del proyecto, que incluye finalizar un diseño robusto que garantice una buena maniobrabilidad. El objetivo final es crear un proyecto de código abierto, potencialmente ofreciendo un kit de bricolaje. Esto permitiría a personas en cualquier lugar de Brasil, o incluso a nivel mundial, descargar los planos y ensamblar la silla de ruedas localmente usando un hoverboard comprado y las instrucciones proporcionadas.
Este esfuerzo liderado por estudiantes ejemplifica cómo los proyectos académicos pueden fusionar la educación tecnológica con un impacto social tangible, transformando el contrabando incautado en herramientas de empoderamiento e inclusión. Basado en reportajes de g1.