El regreso de Emerse Faé al Stade de la Beaujoire el jueves por la noche tuvo capas de significado personal y profesional. Nacido en Nantes y criado en el césped donde comenzó su sueño futbolístico, el seleccionador de Costa de Marfil se encontró en terreno familiar, pero esta vez el rival era la nación que una vez soñó representar al más alto nivel.
La trayectoria de Faé es una odisea futbolística moderna. Producto de la academia del FC Nantes, ascendió hasta convertirse en habitual de los Canarios antes de mudarse por Europa. Sin embargo, a pesar de haber jugado para Francia en las categorías sub-17 y sub-21, nunca llegó a la selección absoluta. Finalmente, cambió su lealtad a Costa de Marfil, la tierra natal de sus padres, acumulando 44 partidos internacionales y participando en dos Mundiales.
Tras colgar las botas, Faé pasó a entrenar, ejerciendo como asistente de los Elefantes bajo varios técnicos. Su momento decisivo llegó durante la Copa Africana de Naciones 2023, cuando asumió como entrenador interino a mitad del torneo y guió a Costa de Marfil a un sorprendente título continental en casa. Ese triunfo consolidó su nombramiento como entrenador permanente, elevándolo a una rara hermandad de exjugadores convertidos en entrenadores que ganan grandes trofeos al inicio de su carrera como técnicos.
Enfrentarse a Francia en un amistoso en Nantes, entonces, fue más que un partido rutinario. Fue un regreso a casa que despertó emociones profundas. "Revenir ici à la Beaujoire, c’est aussi un moment spécial," dijo Faé a los periodistas antes del inicio. "Ça me fait très plaisir de revenir à la maison pour un match comme ça, et un peu bizarre car ça fait pas mal d'années que j'ai quitté le FC Nantes."
El enfrentamiento también lo enfrentó a Didier Deschamps, también exalumno del Nantes y un ícono de los entrenadores. Faé no pudo ocultar su reverencia. "Quand j'ai signé mon premier contrat pro, je me disais que ne connaître ne serait-ce qu'un quart de son parcours comme joueur, ce serait bien," recordó con una sonrisa. "Si je pouvais accomplir aussi le quart de son parcours comme coach..." El sentimiento subrayó el respeto entre ambos hombres y el camino compartido desde las orillas del Loira hasta los banquillos internacionales.
A pesar del trasfondo emocional, Faé insistió en que su enfoque seguía en la preparación. Costa de Marfil, campeona de África, se prepara para los próximos desafíos: las eliminatorias mundialistas y la defensa de su título de la CAN. Un examen contra el subcampeón del Mundial 2022 ofreció un punto de referencia invaluable. "L'objectif, c'est de bien se préparer," dijo, subrayando el imperativo profesional.
Cuando se le pidió que evaluara al equipo francés, Faé emitió un veredicto matizado que combinaba cautela con elogios sinceros. "C'est une équipe redoutable, armée doublement à chaque poste. Offensivement c'est costaud, ça peut jouer attaque rapide comme attaque placée, défensivement aussi c'est fort," observó. Sin embargo, se abstuvo de calificarlos como favoritos para el próximo Mundial, añadiendo entre risas: "Je n'ai pas envie de fâcher Didier et comme il n'aime pas qu'on le dise favori, je vais dire non."
Esa cuidadosa diplomacia refleja la comprensión de Faé de la presión que lleva el equipo francés. Como subcampeones del Mundial 2022 y con estrellas como Kylian Mbappé, muchos los ven como el equipo a batir. Sin embargo, la opinión de Faé enfatizó su profundidad más que ungirlos como ganadores absolutos, un guiño sutil a la imprevisibilidad del fútbol de torneos.
Para Costa de Marfil, el amistoso ofreció una oportunidad de medirse contra una oposición de élite. A solo meses de su hazaña en la CAN, los Elefantes se enfrentaron a un equipo francés que cuenta con jugadores de los mejores clubes de Europa en todas las posiciones. El partido también puso a prueba la astucia táctica de Faé contra un maestro del fútbol internacional como Deschamps.
Más allá del ajedrez táctico, la noche en Nantes tuvo un peso simbólico. Faé, que una vez fue un niño esperanzado en las gradas, ahora estaba en el área técnica opuesta, liderando a su propia nación contra el país donde aprendió el juego. Fue un momento de círculo completo que pocos podrían haber escrito.
El regreso de Faé también destacó la creciente prominencia de los entrenadores africanos en el escenario mundial. Liderar a un campeón africano en un amistoso de alto perfil contra un gigante europeo envía un mensaje sobre el talento técnico del continente. Su éxito con Costa de Marfil ya ha llamado la atención, y el partido ofreció otra plataforma para mostrar su filosofía.
Cuando el pitido final estaba a punto de sonar, el resultado importaba, pero la narrativa trascendía el marcador. El viaje de Emerse Faé, desde prodigio de la academia de Nantes hasta entrenador campeón de la CAN, cerró el círculo bajo los focos de su ciudad natal, con un reconocimiento silencioso de que, en el fútbol, la línea entre el sueño y la realidad es más delgada de lo que parece.
Basado en reportajes de L'Equipe.