LYON, Francia — A medida que el reloj avanza hacia la final de la UEFA Women's Champions League del sábado, la estrella del Lyon, Ada Hegerberg, ha descrito un sentido de anticipación únicamente personal. La delantera noruega, que ha pasado una década acumulando títulos con el gigante francés, pisará el césped del Ullevaal Stadion de Oslo dentro de dos días, enfrentándose al FC Barcelona en el partido de clubes más prestigioso del fútbol femenino. Para Hegerberg, la ocasión trasciende los nervios típicos de una final: es un regreso a casa que se ha estado gestando durante años.
Hegerberg, de 30 años, ha soñado durante mucho tiempo con jugar una final de la Champions League en su Noruega natal. La compañera de equipo Selma Bacha reveló que Hegerberg había instado frecuentemente al equipo: "Es la final en mi país, tenéis que llevarme allí". Ahora que el Lyon ha cumplido esa promesa, Hegerberg está decidida a completar la misión levantando el trofeo. "La hemos traído, ahora solo tenemos que traer la copa a casa", añadió Bacha.
Al hablar con los periodistas en una conferencia de prensa previa al partido, Hegerberg no ocultó sus emociones. "Se me pone la piel de gallina cuando lo pienso", confesó, con una voz que revelaba una rara mezcla de emoción y vulnerabilidad. La ganadora del Balón de Oro en 2018, que ha actuado consistentemente en los escenarios más grandes, se permitió un momento de reflexión sobre lo que significa competir por la gloria europea frente a su familia, amigos y una nación que la vio crecer hasta convertirse en un ícono global.
Sin embargo, Hegerberg tiene la suficiente experiencia para saber que los sentimientos deben gestionarse. "Sí, es especial porque es en Oslo, pero sigue siendo una final de la Champions League", advirtió. "La emoción está en estar aquí de nuevo, en poder jugar este gran partido en mi vida. Pero en cuanto suene el silbato, estaremos concentrados". Este acto de equilibrio —honrar el momento sin dejarse abrumar por él— será crucial contra un Barcelona que ha sido la fuerza dominante en el fútbol europeo en las últimas dos temporadas.
Los paralelismos con su regreso a la selección noruega en 2022 son inconfundibles. Después de un autoexilio de cinco años debido a las desigualdades en la federación, el regreso de Hegerberg fue recibido con una oleada de apoyo que la conmovió profundamente. "Me tocó enormemente ver que a pesar de haber estado lejos de mi país durante tanto tiempo, todavía hay niños que me miran, me siguen, me apoyan", recordó. La multitud en Ullevaal, espera, evocará una sensación similar, pero esta vez vestida con el blanco y azul del Olympique Lyonnais.
"En el estadio, espero que haya mucha gente con la camiseta del OL Lyon", dijo Hegerberg, imaginando un mar de apoyo en lugar de un ambiente neutral o dividido. Para un club que ha ganado ocho títulos de la Champions League, la perspectiva de un noveno tiene un peso extra: consolidaría aún más la dinastía del Lyon y le daría a Hegerberg su sexta medalla personal en la competición, un récord que compartiría solo con unos pocos elegidos.
Sin embargo, el Barcelona no es ajeno a reescribir la historia. El conjunto catalán se proclamó campeón de la Champions League de forma consecutiva en 2023 y 2024, derrotando al Lyon en la final de 2022 en el camino. Su estilo basado en la posesión, orquestado por las ganadoras del Balón de Oro Aitana Bonmatí y Alexia Putellas, supone una prueba formidable. Hegerberg reconoció la calidad del rival, pero no llegó a describir al Lyon como el 'underdog'. "Tenemos nuestras fortalezas, nuestra experiencia y un entrenador que nos prepara para estos momentos", dijo.
En medio de los preparativos, Hegerberg también aprovechó para criticar la visibilidad de la liga francesa, la Arkema Première Ligue. Lamentó que el campeonato en el que juega no recibe la atención mediática ni de retransmisiones que merece fuera de Francia, y ciertamente no en Noruega. "Es una pena", dijo, señalando que la Champions League sigue siendo la principal ventana a través de la cual los aficionados en su país natal pueden presenciar sus hazañas en el club. Por lo tanto, una buena actuación el sábado podría servir como un poderoso anuncio para la liga que considera su hogar.
La final también llega en un momento crucial para el fútbol femenino en Escandinavia. Noruega, que en otro tiempo fue una potencia mundial, ha visto cómo su liga nacional ha sido eclipsada por otras en Europa. Un evento de alto perfil como la final de la Champions League, protagonizado por una superestrella local, ofrece una rara oportunidad de inspirar a la próxima generación y atraer inversiones. Para Hegerberg, esto no es solo un partido; es una declaración de lo que es posible cuando se tiene un escenario.
Mientras la plantilla del Lyon se prepara para volar a Oslo el viernes, Hegerberg espera que la realidad le golpee. "Creo que me daré cuenta cuando lleguemos al aeropuerto", predijo. El peso de la ocasión, los vítores del público local y el atractivo de otro título europeo convergerán en 90 minutos que podrían definir su legado. Ya sea que el Lyon pueda superar el tiki-taka del Barcelona o que la máquina catalana siga avanzando, una cosa es segura: Ada Hegerberg absorberá cada segundo, con la piel de gallina y todo.
Basado en información de L'Equipe.