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Jean-Pierre Rivère: 'Marsella sabe que tenemos un contrato'

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El presidente del Niza, Jean-Pierre Rivère, revela que Grégory Lorenzi firmó un contrato antes de unirse al Marsella, quienes conocían el acuerdo pero

El tenso partido de ida del playoff de descenso entre el OGC Niza y el AS Saint-Étienne en el Allianz Riviera terminó 1-1 el 26 de abril, dejando la permanencia del Niza en la máxima categoría en el aire de cara al partido de vuelta. Pero fuera del campo, se desarrollaba una batalla aún más acalorada por el futuro de Grégory Lorenzi, el muy valorado director deportivo.

En una sincera conferencia de prensa tras el partido, el presidente del Niza, Jean-Pierre Rivère, destapó una saga de traspasos que se ha vuelto amarga. Rivère reveló que, tras semanas de negociaciones, Lorenzi había dado su palabra de unirse al club de la Costa Azul, solo para echarse atrás cuando el Marsella renovó su interés. El asunto ha dejado al Niza sintiéndose traicionado y ha planteado serias preguntas sobre la ética contractual en el fútbol francés.

Rivère relató la cronología: "Negociamos con Grégory durante largas semanas para traerlo al OGC Niza. El Marsella también estaba en la carrera, y yo estaba allí el día del partido en el hotel. Acordamos que tomaríamos una decisión a más tardar el lunes por la mañana". Ese domingo por la tarde, Lorenzi llamó a Rivère para darle la noticia: había tomado su decisión. "Me dijo: 'He tomado mi decisión. Tuve una reunión familiar: era el 45 aniversario de bodas de mis padres. Voy contigo'". Rivère dijo que estaba encantado, pero buscó tranquilidad, preguntando si Lorenzi estaba seguro dado el mayor estatus del Marsella. La respuesta fue inequívoca: "Solo tengo una palabra: voy contigo".

Rivère entonces informó a Florian Maurice, jefe de reclutamiento del Niza, con quien había estado trabajando en armonía. Una semana después, se firmó un contrato formal. Crucialmente, el acuerdo incluía una cláusula de rescisión: si el Niza descendía a la Ligue 2, Lorenzi podía echarse atrás. Esta cláusula era una red de seguridad para el ejecutivo, asegurando que no quedaría atado a un proyecto de segunda división tras el playoff de alto riesgo contra el Saint-Étienne.

Pero apenas 15 días después, la situación cambió drásticamente. Rivère se enteró por informes de prensa de que el Marsella había vuelto a la carga. Poco después, Lorenzi solicitó una reunión. "Vino a mi oficina y dijo: 'Presidente, lo siento, es la primera vez que hago esto, pero me retracto de mi palabra y elijo el Marsella'". La marcha atrás dejó atónito al Niza, que había planeado su proyecto de verano en torno a la experiencia de Lorenzi.

Rivère no ocultó su frustración, especialmente hacia el Marsella. "Para nosotros, no fue neutral", dijo. Reconoció que la presión del Marsella había influido en Lorenzi. Pero el agravio principal es que el gigante del sur simplemente ignoró el contrato vinculante. "El Marsella sabe muy bien que tenemos un contrato con él. A pesar de eso, anunciaron por todas partes que Greg Lorenzi sería su director deportivo". Esto, insinuó Rivère, es una violación de las normas profesionales.

El presidente del Niza dejó claro que no obligarán a Lorenzi a quedarse contra su voluntad. "No buscaremos retenerlo con nosotros", dijo. Sin embargo, el club no está dispuesto a dejar que el Marsella se salga con la suya. Hay un contrato existente con un período de preaviso, y Rivère subrayó que "hay un impacto financiero que no es desdeñable". Añadió con ironía que otro club normalmente tomaría precauciones — una simple llamada telefónica para verificar si un candidato está bajo contrato. El Marsella no hizo tal cosa.

Las implicaciones se extienden más allá de este caso aislado. Resalta la naturaleza despiadada de la administración del fútbol, donde los acuerdos personales y los contratos pueden ser anulados por el atractivo de un club más grande. Para el Niza, la prioridad ahora es obtener una compensación adecuada, probablemente a través de discusiones formales con el Marsella. La disputa subraya la necesidad de protocolos más claros — o al menos más respeto por ellos — en la caza de altos ejecutivos del fútbol.

Mientras tanto, el momento no podría ser más delicado para el Niza. El club todavía lucha por su permanencia en la Ligue 1. El partido de vuelta contra el Saint-Étienne determinaría su destino. Si hubieran perdido, la cláusula de salida de Lorenzi se habría activado de todos modos — pero la forma de su partida y la conducta del Marsella habrían dejado un mal sabor de boca. Tal como están las cosas, el Niza se mantuvo en la máxima categoría, haciendo la violación del contrato aún más clara. La decisión de Lorenzi parece menos sobre un hipotético descenso y más sobre la atracción gravitacional del Stade Vélodrome.

La exposición pública de la saga por parte de Rivère parece calculada para presionar al Marsella hacia un acuerdo negociado. Con Lorenzi ahora cumpliendo efectivamente un período de preaviso antes de unirse oficialmente al OM, los clubes deben encontrar una resolución. El Niza quiere compensación por la interrupción y la pérdida de un arquitecto clave para su futuro.

El episodio también plantea preguntas sobre el propio legado de Lorenzi. Conocido como un hombre de integridad, su cambio de opinión sorprendió a muchos en el deporte. La intensa presión del Marsella, junto con un rol probablemente más lucrativo y de alto perfil, resultó demasiado tentadora para resistir. Sin embargo, la promesa incumplida al Niza le perseguirá, especialmente si la disputa termina en el terreno legal.

Mientras el fútbol francés digiere este desordenado asunto, una cosa está clara: cuando la ambición personal choca con las obligaciones contractuales, las consecuencias pueden ser desagradables. Por ahora, todas las miradas estarán puestas en cómo el Niza y el Marsella manejan las secuelas — y si se aprenden lecciones sobre la forma de hacer negocios entre los poderes fácticos de la Ligue 1.

Basado en reportajes de L'Equipe.