El regreso de Escocia al Mundial después de 28 años de ausencia se ha visto empañado por la devastadora noticia de que el centrocampista Billy Gilmour se perderá el torneo debido a una lesión de rodilla sufrida en una victoria amistosa 4-1 sobre Curazao en Hampden Park. El jugador de 24 años se derrumbó en la primera parte después de realizar un pase rutinario e inmediatamente indicó angustia, abandonando el campo visiblemente dolorido. Horas después, la Federación Escocesa confirmó que Gilmour había quedado descartado para la fase final, un duro golpe para los planes de Steve Clarke.
El partido en sí fue una montaña rusa de emociones para la Tartan Army. Curazao, clasificado solo un puesto por debajo de Haití, el primer rival de Escocia en el Mundial, sorprendió a los anfitriones al principio. Tahith Chong, centrocampista del Sheffield United, ofreció un momento de magia: recibió el balón en la línea de medio campo con un sublime primer toque que dejó descolocado a Scott McKenna, antes de superar a John Souttar y batir al veterano portero Craig Gordon para marcar uno de los goles más memorables vistos en Hampden. La ventaja de los visitantes fue inesperada pero no del todo inmerecida dado el lento inicio de Escocia.
El partido cambió con un momento de locura de Jürgen Locadia. El delantero de Curazao fue expulsado con tarjeta roja directa tras revisión del VAR por plantar un codazo en la cara de Aaron Hickey después de que el balón hubiera sido despejado. Dick Advocaat, entrenador de Curazao, estaba furioso con la decisión y criticó posteriormente al árbitro Goga Kikacheishvili, afirmando "Durante 50 minutos, solo pitó en nuestra contra" y añadiendo que el hecho de que el colegiado fuera de Georgia "dice suficiente". Sin embargo, la ira del veterano entrenador holandés habría estado mejor dirigida hacia su propio jugador, cuya suspensión podría extenderse hasta el Mundial.
En medio del caos, la lesión de Gilmour ocurrió de manera inocua. El centrocampista del Brighton simplemente cayó después de pasar el balón, agarrando su rodilla derecha. Su reacción mientras era ayudado a salir del campo delataba la gravedad del problema, y la posterior confirmación de su salida del Mundial continúa una racha aciaga de mala fortuna en torneos para el talentoso mediocampista. Gilmour fue nombrado mejor jugador del partido en el empate 0-0 de Escocia contra Inglaterra en la Eurocopa 2020, pero luego contrajo COVID-19, perdiéndose el partido crucial de la fase de grupos. Ahora, otro gran evento le pasará de largo.
La respuesta de Escocia a ir perdiendo y perder a un jugador clave fue emocionante. El joven Findlay Curtis, que sustituyó a Gilmour, igualó el marcador antes del descanso con un buen giro y disparo tras enganchar un pase desviado de Kenny McLean. El gol proporcionó el impulso tan necesario, y los ajustes de Clarke en el descanso, incluido el debut internacional sorpresa del joven centrocampista Tyler Fletcher, hijo del ex capitán de Escocia Darren Fletcher, inyectaron energía fresca.
Lawrence Shankland tomó entonces el protagonismo. El delantero de 30 años, que se unirá a los Rangers cuando se abra el mercado de fichajes, demostró por qué sigue siendo el finalizador más letal de Escocia. Puso por delante a los anfitriones al comienzo de la segunda parte, rematando un córner bien ensayado de Ryan Christie, aunque el portero de Curazao Eloy Room podría haber hecho más. Shankland duplicó su cuenta con un disparo sereno tras un buen pase de Lyndon Dykes, poniendo fin al partido. Un penalti tardío de Christie, tras una falta de Juriën Gaari sobre Curtis, añadió brillo al marcador, pero fue el doblete de Shankland lo que definió la remontada.
Clarke había optado por alinear a dos delanteros (George Hirst junto a Shankland) y dio una rara titularidad al portero de 43 años Craig Gordon en lugar de Angus Gunn. El técnico no contó con varias figuras clave, como Scott McTominay, John McGinn y Kieran Tierney, que solo se incorporaron al plantel el viernes. Sus ausencias destacaron los problemas de profundidad de Escocia, pero el rendimiento de los jugadores suplentes ofreció cierta tranquilidad de cara al vuelo a Estados Unidos.
Para Curazao, la derrota fue una dura lección de disciplina. Jugando con diez hombres durante más de media parte, lograron frustrar a Escocia en ocasiones, pero finalmente se derrumbaron. Las críticas de Advocaat al árbitro sugieren dudas persistentes sobre la suspensión de Locadia, pero la principal preocupación para Clarke será reemplazar la creatividad de Gilmour en el centro del campo. La capacidad del jugador del Brighton para dictar el ritmo y mantener la posesión se echará mucho de menos contra Haití y más allá.
El amistoso cumplió su propósito de aumentar el perfil de varios jugadores de la plantilla. El debut de Fletcher, aunque no planeado en la convocatoria oficial, indica la disposición de Clarke a confiar en la juventud. El joven de 18 años había sido incorporado para aumentar los números en los entrenamientos, pero se ganó su internacionalidad con actuaciones impresionantes durante la preparación. El traspaso de Shankland a los Rangers también añade una capa de intriga, ya que busca trasladar su forma de club al escenario internacional.
Escocia cruza el Atlántico con una mezcla de optimismo y ansiedad. La victoria fue finalmente cómoda, pero el coste de la lesión de Gilmour puede perdurar. La Tartan Army, que despidió al equipo con entusiasmo en Hampden, espera que la profundidad en el centro del campo pueda compensar. El próximo partido contra Haití adquiere ahora aún más peso, ya que Clarke debe reconfigurar su esquema sin uno de sus técnicos más talentosos.
Basado en reportajes de The Guardian.