En una vibrante muestra de espíritu comunitario y anticipación futbolística, la arteria principal de la favela carioca de Rocinha se ha transformado por completo. La Via Ápia, la calle principal del barrio, ahora está bañada en un mural gigante pintado en los colores verde, amarillo, azul y blanco de la bandera brasileña, un proyecto diseñado para celebrar la próxima Copa Mundial de la FIFA 2026. La iniciativa, capturada en impresionantes imágenes de dron, representa más que una simple decoración; es un esfuerzo consciente por resucitar una práctica cultural preciada que se había desvanecido en los últimos años.
El proyecto fue un enorme esfuerzo colaborativo, movilizando a la comunidad de una manera que trascendió el simple arte callejero. Según los organizadores, la operación requirió más de 30 horas de preparación y consumió más de 132 litros de pintura. La magnitud de la empresa fue inmensa, involucrando un mutirão—una jornada de trabajo colectivo—que reunió a más de 100 personas. Este grupo incluía residentes, voluntarios y un equipo dedicado de 30 artistas de la propia comunidad, todos trabajando bajo la dirección de los creativos locales Malu Vibe y Nobru Werneck, quienes diseñaron la obra.
La ejecución de la pintura en sí fue una hazaña logística. Para minimizar las interrupciones en la bulliciosa vida cotidiana de la favela, gran parte del trabajo se realizó durante las horas de la madrugada y la noche. Esta cuidadosa planificación aseguró que la vía principal pudiera seguir funcionando mientras se cubría gradualmente con los colores festivos. La asociación entre la Asociación de Residentes de Rocinha y la empresa de pinturas Tintas Coral proporcionó los recursos necesarios para hacer realidad la ambiciosa visión.
El impacto visual fue inmediato y profundo. Fotografías y videos aéreos tomados por el fotógrafo Igor Albuquerque, residente de la comunidad vecina de Vidigal, se volvieron virales rápidamente en las redes sociales. Una de sus publicaciones obtuvo más de 14.000 'me gusta' en menos de 24 horas, mostrando la poderosa resonancia de la imagen. Para Albuquerque, la vista era "surrealista", evocando una profunda nostalgia. Creció siendo testigo de esta misma tradición de pintar calles y decorar con banderas durante los años de la Copa Mundial, una visión común en las comunidades brasileñas que había desaparecido en gran medida.
La disminución de esta tradición se atribuye a varios factores. Albuquerque señaló un cambio generacional y una creciente desconexión entre los aficionados y la selección nacional, cuyo rendimiento había caído. Por lo tanto, el proyecto de 2026 se considera un intento deliberado de reavivar esa llama. El fotógrafo observó un cambio palpable en la atmósfera dentro de Rocinha durante la pintura, especialmente entre la generación más joven. "Los niños y adolescentes quedaron profundamente impactados", comentó, sugiriendo que el proyecto logró involucrar a una nueva audiencia con esta pieza del patrimonio cultural.
Para los organizadores, la importancia del mural se extiende mucho más allá de las festividades de la Copa Mundial. Igor Germano, comunicador y uno de los principales organizadores del proyecto, enmarcó la iniciativa como una poderosa declaración sobre la identidad de la favela. "La favela no es violencia, no es guerra. La favela es color, es brillo, es tradición y es luz. Y la Via Ápia transmite eso", afirmó. Destacó que el mutirão fue una "megaoperación" que ocurrió "sin un solo disparo, pero con mucho color", desafiando directamente los estereotipos negativos comunes.
El proyecto también pretende servir como catalizador. Los organizadores esperan que la impactante transformación de la Via Ápia inspire a otros barrios y comunidades de Río a revivir sus propias tradiciones de decoración para la Copa Mundial. "Esta tradición estaba muriendo. Que esta pintura en Rocinha también sirva como ejemplo para motivar a otros lugares a hacerlo también. Todavía queda un mes para la Copa. Hay tiempo", alentó Albuquerque. Confirmó que Vidigal también planea decorar, aunque a menor escala.
De cara al futuro, se espera que la recién vibrante Via Ápia se convierta en un punto de encuentro central para los residentes de Rocinha durante los partidos de la selección brasileña en el torneo de 2026. El mural ya ha logrado generar atención mundial, atrayendo un foco internacional positivo hacia lo que a menudo se llama la favela más grande de América Latina. Como concluyó Germano, tales acciones "mejoran el día y atraen la atención y los ojos de todo el mundo" hacia la comunidad, mostrando su arte, cultura y movilización colectiva. Basado en reportaje de g1.