El comienzo confiado de Boca Juniors en la Copa Libertadores se ha desvanecido tras una sorprendente derrota por 1-0 ante Barcelona SC en Guayaquil. Los gigantes argentinos, que habían ganado sus dos primeros partidos del grupo, ahora se encuentran en una posición precaria después de una segunda derrota consecutiva, esta vez ante el equipo que aún no había sumado puntos en el Grupo D.
El partido estuvo marcado por un tema familiar: la indisciplina. Por segunda vez en tres partidos, Boca jugó más de la mitad del encuentro con 10 hombres después de que Santiago Ascacibar fuera expulsado en el primer tiempo por una entrada temeraria. Esto sigue a la tarjeta roja de Adam Bareiro en el partido anterior contra Cruzeiro, que Boca perdió 2-0 después de quedarse con 10 hombres al inicio del segundo tiempo.
La expulsión de Ascacibar llegó en el minuto 34, cuando se lanzó a una entrada que no dejó otra opción al árbitro que mostrar la roja directa. La decisión provocó protestas desde el banquillo de Boca, pero las repeticiones confirmaron que los tacos del centrocampista brasileño estaban visibles. Fue un momento de locura que entrenadores y aficionados han criticado como evitable.
Los problemas de disciplina de Boca se han convertido en un subtrama recurrente. Después de la tarjeta roja de Bareiro contra Cruzeiro, el entrenador Diego Martínez había enfatizado la necesidad de compostura. Sin embargo, Ascacibar repitió el error, dejando al equipo luchando cuesta arriba una vez más. "Se está convirtiendo en un patrón que nos perjudica", sería el sentimiento probable del vestuario.
A pesar de jugar con un hombre menos en la segunda parte, Boca creó ocasiones. Edinson Cavani estrelló un balón en el larguero en el minuto 55, y el sustituto Miguel Merentiel obligó al portero de Barcelona a realizar una parada. Pero el equipo local aprovechó su superioridad numérica en el minuto 72, cuando un error defensivo permitió a Damian Díaz marcar a quemarropa.
La derrota deja a Boca con solo seis puntos de cuatro partidos, empatado con Cruzeiro pero con peor diferencia de goles. Barcelona SC, ahora con tres puntos, ha revivido sus esperanzas de avanzar. Los dos primeros del Grupo D clasifican y, con dos partidos restantes, Boca no puede permitirse más tropiezos.
"Controlamos nuestro destino, pero debemos dejar de dispararnos en el pie", podría haber dicho una fuente del equipo tras el partido. El calendario por delante incluye un partido crucial en casa contra Barcelona SC, seguido de un viaje para enfrentar a Cruzeiro. Martínez debe abordar los problemas disciplinarios rápidamente.
Para un club de la estatura de Boca, quedarse atrás ante un equipo que perdió sus primeros tres partidos es alarmante. La Libertadores exige intensidad e inteligencia; Boca ha proporcionado lo primero pero ha carecido de lo segundo. Si no logran avanzar, las tarjetas rojas serán recordadas como el punto de inflexión.
El camino hacia la clasificación es ahora traicionero. Boca debe ganar los dos partidos restantes, probablemente necesitando al menos uno con un margen claro para asegurar un lugar. El próximo partido contra Barcelona SC en La Bombonera será decisivo. Los aficionados esperarán que su equipo pueda canalizar la frustración en una actuación disciplinada.
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