En un encendido derbi romano que vio a ambos equipos reducidos a diez hombres, la Roma dio un paso monumental hacia el fin de su exilio de la Champions League con una victoria por 2-0 sobre la Lazio en el Stadio Olimpico. Gianluca Mancini fue el héroe, rematando de cabeza dos saques de esquina que no solo aseguraron la superioridad local, sino que también impulsaron a su equipo al cuarto puesto de la Serie A a falta de un solo partido.
El primer gol de la Roma llegó en la primera mitad cuando Mancini saltó más alto para encontrarse con un centro curvado y enviar el balón al fondo de la red. La tensión en el estadio era palpable, con los aficionados de la Lazio continuando su prolongado boicot en protesta contra el propietario del club, Claudio Lotito, dejando la grada visitante prácticamente en silencio. En contraste, los fieles de la Roma crearon un muro ensordecedor de ruido, presintiendo un resultado que podría definir su temporada.
Poco después de la hora de juego, Mancini repitió la jugada. El preciso saque de esquina de Paulo Dybala encontró al defensa central desmarcado, y su cabezazo de misil no dejó opciones al portero. El gol desató celebraciones salvajes, pero también provocó un punto de inflexión que tipificó la volatilidad del derbi. Nicolò Rovella, de la Lazio, y Wesley, de la Roma, fueron expulsados tras un acalorado enfrentamiento, reduciendo a cada equipo a diez hombres para unos tensos 25 minutos finales.
La victoria tuvo un significado más profundo. La Roma no ha pisado la Champions League desde la temporada 2018-19, cuando fue eliminada por el Porto en octavos de final. Esa prolongada ausencia ha hecho que el club pierda terreno financiera y competitivamente frente a la élite italiana. Ahora, una sola victoria en la próxima semana en casa del descendido Verona garantizará matemáticamente el regreso a la máxima competición europea de clubes.
En otros lugares, la lucha por los cuatro primeros dio varios giros dramáticos. La Juventus, que había sido el rival más cercano de la Roma, sufrió una sorprendente derrota por 2-0 en casa ante la Fiorentina. El resultado fue un duro golpe para las esperanzas de la Vecchia Signora, cayendo al sexto puesto, a dos puntos de la Roma. El equipo de Massimiliano Allegri ahora enfrenta una cuesta arriba, necesitando tanto una victoria en su partido final como favores de otros resultados.
El Milán, mientras tanto, se mantuvo al frente con una sufrida victoria por 2-1 en Génova. Christopher Nkunku convirtió un penalti poco después del descanso para dar ventaja a los Rossoneri, pero hizo falta un gol tardío de Zachary Athekame para asegurar los tres puntos. El Milán ocupa el tercer puesto, empatado a puntos con la Roma, y una victoria en casa sobre el Cagliari en la última jornada será suficiente para confirmar su regreso entre la élite europea.
El Nápoles se aseguró de que no hubiera drama tardío para ellos, imponiéndose por 3-0 en casa del ya descendido Pisa. Scott McTominay abrió el marcador con su decimocuarto gol de una productiva temporada en la Serie A, y Amir Rrahmani duplicó la ventaja en cuestión de minutos desde un córner de Eljif Elmas. Rasmus Højlund añadió brillo en el tiempo de descuento, mientras el Nápoles aseguraba oficialmente su puesto entre los cuatro primeros con un partido de sobra.
El Como mantuvo vivas sus escasas esperanzas con una victoria por 1-0 sobre el Parma, pero ocupa el quinto puesto y necesita un tropiezo tanto de la Roma como del Milán en la última jornada, además de una victoria propia, para colarse en los puestos de Champions League. Las combinaciones son complejas, pero el camino para la Roma y el Milán es claro: ganar y estarán dentro.
La programación de toda la jornada se adelantó 30 minutos para evitar coincidir con la final masculina del torneo de tenis del Abierto de Italia, celebrado a poca distancia del Olimpico. La medida creó una inusual doble cartelera de drama deportivo romano, aunque para los aficionados de la Lazio, el ambiente no fue nada festivo.
Con un fin de semana restante de la temporada de la Serie A, la Roma tiene su destino en sus propias manos. Una victoria en Verona no solo devolvería al club a la Champions League tras una ausencia de seis años, sino que también coronaría un notable giro bajo su actual dirección. El acto final de esta turbulenta campaña promete grandes dosis de emoción.
Basado en información de The Guardian.