La dramática clasificación del Arsenal a la final de la Champions League ha preparado el escenario para una peregrinación masiva de aficionados a Budapest, pero el viaje promete ser una prueba de resistencia financiera y logística. El partido, programado para el 30 de mayo en el Puskas Arena, presenta a los seguidores una serie de obstáculos importantes, desde costos de viaje exorbitantes hasta una feroz lucha por las entradas.
La barrera más inmediata es el transporte. Los vuelos directos de Londres a Budapest han aumentado de precio, con algunas tarifas que alcanzan hasta £1,500. Esto ha obligado a los aficionados a explorar alternativas creativas, aunque lentas. Los expertos en viajes señalan que reservar vuelos a ciudades cercanas como Bratislava o Viena y completar el viaje en tren es una opción viable, aunque larga. Aún más aventurera es la posibilidad de volar a Bucarest, donde se pueden encontrar vuelos de ida y vuelta por menos de £200, seguido de un agotador viaje de 15 horas en autobús o tren hasta la capital húngara. Para los más pacientes, un viaje en autobús de 48 horas desde Londres está disponible por menos de £300, con una parada nocturna en Núremberg.
Conseguir una entrada para el partido es otro gran desafío. El Arsenal ha recibido una asignación oficial de solo 16,824 asientos de la UEFA, una cifra que representa solo alrededor del 27% de la capacidad del estadio de 61,400. Estas entradas se distribuirán mediante un sorteo que da prioridad a los abonados. Los precios oscilan entre €60 para las categorías "fan first" y hasta €950 para las entradas premium de Categoría 1. A pesar de la estricta prohibición de la UEFA sobre la reventa en plataformas secundarias y las advertencias de que dichas entradas podrían ser canceladas, ya han aparecido listados en línea a precios que parten de casi £4,000.
Una vez asegurados el viaje y la entrada, queda el "obstáculo del hotel". El alojamiento en Budapest es extremadamente escaso y lo que está disponible tiene un precio elevado. Una solución creativa propuesta por expertos en viajes implica utilizar servicios de tren cama de ida y vuelta a Bucarest. Dado que la final comienza el sábado por la noche, los aficionados podrían teóricamente permanecer despiertos toda la noche después del partido y tomar un tren matutino, evitando así la necesidad de un hotel por completo.
Añadiendo una capa final de complejidad a la planificación están los informes de un posible desfile del trofeo en el norte de Londres el 31 de mayo, el día después de la final. Si el Arsenal gana la Premier League o la Champions League, los aficionados se enfrentarían a la difícil tarea de encontrar un vuelo de regreso a Londres a tiempo para participar en las celebraciones. El Arsenal ha declarado que nada está confirmado respecto a un desfile, pero la posibilidad se cierne sobre los planes de viaje de los seguidores que esperan presenciar la historia y luego celebrarla en casa.
Basado en reportajes de Football | The Guardian.