El Manchester City puso fin a una espera de una década por la gloria de la Women's Super League con una contundente victoria 4-1 en casa del West Ham United, desbancando finalmente el dominio de seis años del Chelsea sobre el trofeo. El resultado coronó una campaña dominante en la que el City lideró la tabla desde noviembre y terminó con cuatro puntos de ventaja sobre el Arsenal.
El título ya estaba asegurado a mitad de semana cuando el Arsenal empató en Brighton, convirtiendo el viaje a Londres en una procesión de celebración. El equipo de la entrenadora Andree Jeglertz no mostró signos de relajación, ofreciendo una actuación que reflejó su consistencia a lo largo de la temporada.
Para Jeglertz, en su temporada debut en la WSL tras asumir el cargo el pasado julio, el triunfo le generó un inmenso orgullo y alivio. "He dejado de estar impresionado por este equipo porque siempre rinden", dijo. "Hay muchas cosas sucediendo en este momento y aun así hicieron un buen partido". La sueca, cuatro veces campeona de liga en su país, señaló el alivio de finalmente levantar el trofeo después de meses de presión.
La victoria marcó el segundo título de la WSL para el City, una década después de su primero en 2016. Esa larga brecha subrayó el dominio del Chelsea, pero el resurgimiento del City esta temporada se basó en un núcleo implacable y los goles de Khadija Shaw. La delantera jamaicana anotó un doblete contra el West Ham para llevar su cuenta de la temporada a 21, asegurando la Bota de Oro de manera impresionante.
El futuro de Shaw, sin embargo, sigue sin resolverse. Con su contrato expirando este verano y el Chelsea al acecho, ofreció una respuesta críptica: "Manchester es donde me gustaría estar, pero al final ya veremos". Sus 21 goles, incluido un número récord de hat-tricks en la WSL, fueron fundamentales para el éxito del City, y perderla sería un golpe significativo.
El partido también sirvió como una despedida adecuada para la centrocampista Laura Coombs, quien marcó en su última aparición en la liga antes de retirarse después de 19 años. "Es bastante mágico, la verdad", dijo Coombs, quien ha ganado la FA Cup y la League Cup con el City. "Realmente siento que he sido parte de algo". Su nombre está grabado en la pared de la nueva instalación de entrenamiento de 10 millones de libras del club, un símbolo de la creciente inversión en el equipo femenino.
La lucha por el título del City se basó en más que el brillo individual. Jeglertz inculcó una dureza que les permitió contener tanto al Chelsea como a un Arsenal que los presionó hasta las últimas semanas. El colchón de cuatro puntos en la cima fue un testimonio de su capacidad para conseguir resultados, incluso cuando la presión aumentaba.
Ahora, con la corona de la liga asegurada, la atención se centra en la final de la FA Cup femenina el 31 de mayo, donde el City se enfrentará al Brighton con la oportunidad de completar el doblete. Sería el broche perfecto para una temporada que ha restablecido al City como la fuerza preeminente en el fútbol femenino inglés.
La victoria 4-1 en Westham resumió todas las virtudes del City: la definición clínica de Shaw, la experiencia de Coombs y un hambre colectiva que nunca flaqueó. Para un club que tuvo que ver al Chelsea desfilar el trofeo durante seis temporadas consecutivas, la vuelta de la victoria se sintió catártica y largamente esperada.
La imagen de los jugadoras del City levantando el trofeo de la WSL, con los listones cambiados al azul cielo después de tantos años del tono del Chelsea, fue una imagen poderosa de una nueva era. Pero con la situación de Shaw incierta y los rivales listos para reforzarse, el desafío será mantener este impulso. Por ahora, sin embargo, la mitad azul de Mánchester está celebrando un título que ha estado gestándose durante una década.
Basado en información de BBC Sport.