Anfield se prepara para un domingo emotivo mientras Mohamed Salah se despide del Liverpool después de un brillante período de nueve años. El delantero egipcio, que termina su contrato este verano, jugará su último partido contra el Brentford, cerrando un capítulo que produjo 257 goles en 441 apariciones. Una ceremonia previa al partido ya ha marcado el tono, con el club rindiendo un sentido homenaje a uno de sus mejores jugadores de siempre.
El Liverpool preparó un homenaje conmovedor, con un montaje de vídeo que recorrió el viaje de Salah desde su llegada en 2017 procedente de la Roma hasta convertirse en una superestrella mundial. Sus dos hijas se unieron a él en el campo, y las palabras de su hija mayor capturaron el sentimiento: "Es difícil irse, pero seremos Reds para siempre". La frase resonó en Anfield, subrayando el profundo vínculo entre el jugador y la afición.
El resumen de los mejores momentos de Salah incluyó algunos de sus momentos más icónicos. Estuvo la inolvidable carrera en solitario contra el Arsenal, donde se abrió paso entre los defensores para marcar un gol que vivirá en la historia de la Premier League. Luego llegó el penalti con sangre fría en la final de la Champions League de 2019 contra el Tottenham, a los dos minutos, encaminando al Liverpool hacia su sexto título europeo. "Algo me hizo desear desesperadamente ganar algo con este club. Realmente creía que podíamos lograrlo", reflexionó Salah durante el homenaje.
Su palmarés en Anfield es asombroso. Dos títulos de la Premier League, incluido el tan esperado triunfo de 2020 que puso fin a una sequía de 30 años, y la corona de 2025 que quizás sea su regalo de despedida. Añádanse la Champions League, la FA Cup, la Copa de la Liga, la Supercopa de la UEFA y la Copa Mundial de Clubes de la FIFA: nueve grandes honores en total. Solo unos pocos en la historia del Liverpool pueden igualar tal cosecha, y Salah lo logró con una mezcla de implacable capacidad goleadora y temple en los grandes partidos.
La temporada 2024-25 fue algo agridulce para el jugador de 33 años. Si bien el Liverpool aseguró la clasificación a la Champions League y montó un desafío por el título, la forma de Salah decayó en ocasiones, lo que generó preguntas sobre su futuro. Sin embargo, siguió siendo su talismán, marcando goles cruciales cuando más importaba. Su partida marca el fin de una era, y el club ahora enfrenta la abrumadora tarea de reemplazar a un jugador que ha contribuido tanto durante casi una década.
La salida de Salah no es la única despedida emotiva en Anfield este fin de semana. El lateral izquierdo Andrew Robertson, también sin contrato, recibió su propio homenaje en vídeo durante la última sesión de entrenamiento. El internacional escocés ha sido otro pilar del éxito moderno del club, formando parte de una devastadora asociación en el flanco izquierdo con Salah y superponiéndose para crear innumerables goles. Su partida, junto con la del egipcio, señala una importante reorganización en la plantilla del Liverpool.
La despedida llega en un momento conmovedor, con el Mundial en el horizonte. Se espera que Salah, que tiene 113 partidos internacionales y 65 goles con Egipto, lidere a su nación en el torneo que comienza el 11 de junio. Para el Liverpool, el enfoque ahora se centra en la reconstrucción bajo un nuevo liderazgo, con el puesto de la Champions League ya asegurado para la próxima temporada. La afición del Kop seguramente cantará una versión particularmente emotiva de "You'll Never Walk Alone", una canción que adquiere un significado especial cuando las leyendas se despiden.
El legado de Salah está asegurado. Desde su temporada récord de debut en la Premier League con 32 goles hasta su producción constantemente de élite, redefinió lo que significaba ser un extremo en el fútbol inglés. Su profesionalismo y humildad fuera del campo solo aumentaron su leyenda. Como dijo perfectamente su hija, la familia seguirá siendo Reds para siempre. Lo mismo seguramente se aplica al propio hombre, que abandona Anfield como un inmortal.
Basado en reportajes de L'Equipe.