En un momento histórico para el fútbol femenino asiático, el Naegohyang FC de Corea del Norte derrotó al Tokyo Verdy Beleza de Japón por 1-0 en la final de la Liga de Campeones Femenina Asiática el sábado en Suwon, Corea del Sur. El remate clínico de la capitana Kim Kyong Yong en el final del primer tiempo aseguró la corona continental y grabó el nombre del club en la historia. La victoria también le valió al equipo un codiciado lugar en la inaugural Copa de Campeones Femenina de la FIFA, que reunirá a campeones de clubes de todo el mundo.
El partido tuvo una profunda resonancia geopolítica, ya que Naegohyang se convirtió en el primer equipo deportivo norcoreano en pisar el Sur en ocho años. Si bien las tensiones políticas han mantenido a las dos Coreas a distancia durante mucho tiempo, la semifinal con entradas agotadas contra las anfitrionas Suwon FC Women subrayó la intensa fascinación local. Los aficionados surcoreanos, muchos de ellos afiliados a grupos cívicos respaldados por el Ministerio de Unificación, se presentaron con tambores tradicionales, gafas de sol y gorras bajo el cielo soleado, creando una rara atmósfera de apoyo transfronterizo. Cheong Wook-sik, director de la ONG pacifista Peace Network, describió la visita como emocionalmente abrumadora y añadió que esperaba que el fútbol pudiera ayudar a aliviar las hostilidades, por idealista que pudiera sonar.
En el campo, el partido se desarrolló como un encuentro tenso y físico. El Tokyo Verdy, campeón de 2019, comenzó con ímpetu y controló la primera parte, buscando espacios con combinaciones rápidas. Naegohyang absorbió la presión y defendió con disciplina, esperando su momento al contraataque. Llegó en el último minuto de la primera mitad: un rápido desmarque por la izquierda vio a Jong Kum correr libre y centrar al área para Kim Kyong Yong. La capitana no falló, batiendo a la portera para llevar el banquillo norcoreano al éxtasis.
Tokio presionó desesperadamente por el empate tras el descanso, pero la defensa de Naegohyang se mantuvo firme. El equipo japonés disfrutó de más posesión y territorio, pero tuvo dificultades para crear ocasiones claras contra una defensa bien entrenada. Las norcoreanas, contentas con proteger su ventaja, amenazaron ocasionalmente al contraataque, obligando a la defensa del Verdy a mantenerse alerta. En el pitido final, las jugadoras cayeron aliviadas y se abrazaron, mientras el entrenador Ri Yu Il permanecía sentado en el banquillo, con lágrimas de alegría corriendo por su rostro.
El camino de Naegohyang hacia el título no fue nada sencillo. En la semifinal, vencieron ajustadamente 2-1 al Suwon FC Women en el mismo escenario, un resultado que resonó más allá del fútbol. Ese partido marcó el primer enfrentamiento entre clubes del Norte y del Sur en suelo surcoreano en años, y los 7.087 boletos de entrada general se agotaron en cuestión de horas. Para la final, quedaron más asientos vacíos, quizás un reflejo del estatus neutral del oponente japonés, pero el peso simbólico de la presencia de Naegohyang nunca flaqueó.
El triunfo subraya la notable fortaleza de Corea del Norte en el fútbol femenino. La selección nacional ocupa actualmente el 11.º puesto en la clasificación de la FIFA, un marcado contraste con el 118.º de los hombres. Naegohyang, fundado en 2012 y que significa 'Mi Pueblo Natal', ha añadido ahora una corona continental a ese legado. Al clasificarse para la Copa de Campeones Femenina de la FIFA, pronto se medirán contra los mejores clubes del mundo, ofreciendo una ventana poco común a una cultura futbolística que permanece en gran parte oculta a la vista global.
Entre la multitud, Choi Hyo-kwan, de 94 años, originario del Norte, personificó la naturaleza conmovedora de la ocasión. Asistió simplemente para apoyar al equipo, expresando su esperanza de que las jugadoras se mantuvieran sanas y salieran victoriosas. Su presencia, como la de muchos otros espectadores, tendió un puente sobre una división que ha durado más de siete décadas.
Para Tokyo Verdy Beleza, la derrota fue una píldora amarga. Tras haber aplastado a Naegohyang 4-0 en la fase de grupos en Myanmar, llegaron a la final como favoritos pero se encontraron con un oponente transformado. El equipo japonés, ganador del precursor de la competición en 2019, careció del filo necesario para penetrar una defensa obstinada. Su búsqueda de un segundo título asiático se quedó corta, pero la naturaleza competitiva de la final habló mucho sobre el crecimiento del fútbol femenino en la región.
La victoria de Naegohyang resonará mucho más allá del trofeo. Llega en un momento en que el deporte sigue sirviendo como un canal poco común para el compromiso intercoreano, por fugaz que sea. Si bien no se permitió viajar a seguidores norcoreanos oficiales, las escenas en Suwon ofrecieron un atisbo de lo que las pasiones deportivas compartidas podrían lograr. Las lágrimas de las jugadoras, los abrazos y los respetuosos apretones de manos tras el pitido final sugirieron que, sobre el terreno de juego al menos, es posible encontrar puntos en común.
De cara al futuro, la participación del club en la Copa de Campeones Femenina de la FIFA los colocará en un escenario aún mayor. El evento, que reunirá a los campeones continentales, ofrece la oportunidad de mostrar el talento norcoreano y quizás forjar nuevas conexiones. Para las jugadoras, representa la recompensa máxima por años de dedicación en un país donde la exposición internacional es escasa.
Mientras las mujeres de Naegohyang volaban a casa con el trofeo, su viaje se erigió como un testimonio del poder del deporte para trascender fronteras, aunque sea temporalmente. Al ganar el mayor premio del fútbol de clubes asiático en suelo surcoreano, escribieron un capítulo que será recordado mucho después del pitido final.
Basado en información de The Guardian.